Con la nueva era post-genómica nació la nutrigenómica, encargada de analizar los efectos que pueden tener los alimentos en el patrimonio genético de las personas, con el fin de individualizar una alimentación preventiva y terapéutica singularmente eficaz.

Definición y nacimiento del genoma humano

El 26 de junio del 2000, en presencia de Bill Clinton y Tony Blair, fue presentado al mundo el primer esbozo de genoma humano, el cual tendría su estructura definitiva en el 2003.

El genoma es el patrimonio genético, individual, que cada uno hereda en su nacimiento. El genoma está compuesto por un conjunto de cromosomas constituidos por un filamento helicoidal doble de ADN, molécula que contiene las instrucciones para el funcionamiento de cada ser viviente.

Variación de la expresión génica o genética

La genómica nutricional estudia los cambios que se pueden verificar en la expresión genética después de una dieta nutricional específica. Las sustancias químicas introducidas en la dieta tienen un efecto directo o indirecto en la expresión génica (proceso mediante el que la información contenida en la estructura química del ADN de los genes se manifiesta en las estructuras de las proteínas). Son numerosos los genes que se activan o desactivan en función de la cantidad y, sobre todo, del tipo de alimento ingerido.

Cada persona reacciona en un modo diverso a la introducción de un alimento en particular, en virtud, justamente, del patrimonio genético.

Cómo influye la dieta en la actividad de los genes

Los genes, importantes en la regulación de la actividad celular, son activados o desactivados al variar las calorías y las sustancias nutritivas incorporadas con la dieta, también influenciadas por estímulos externos, como por ejemplo la temperatura.

Hay un grupo de genes, los SIR (Silent Information Regulator), responsables de la duración de la vida, que son activados por las restricciones calóricas. Dichos genes, presentes en muchas especies vivientes, regulan la producción de determinadas enzimas (sustancias que favorecen los procesos biológicos) que intervienen retardando la muerte celular y favoreciendo los mecanismos de reparación de las células. Tales sustancias son capaces de inhibir la arterioesclerosis y la aparición de neoplasias, gracias a la restricción calórica que estimula la producción de genes SIR, incentivando su actividad de protección contra el estrés oxidativo de las células, lo cual favorece el metabolismo energético.

El mecanismo de restricción calórica

La restricción calórica, experimentada en la historia de la humanidad, antes del advenimiento de la agricultura y en épocas de hambre, es una condición estresante capaz de provocar una respuesta de supervivencia a la adversidad: el metabolismo es alterado, las defensas del organismo aumentan y el comportamiento sexual se reduce porque los nacimientos serían destinados a una vida precaria. Por lo tanto, la restricción calórica, gracias a la activación de los genes SIR, determinarían un vida más larga del individuo para que pueda volver a reproducirse cuando haya cesado el período de hambre, garantizando así, la supervivencia de la especie.

Los conceptos fundamentales de la nutrigenómica

  • En algunas circunstancias y para algunos individuos, la dieta puede ser un serio factor de riesgo para distintas patologías.
  • Los compuestos químicos de la dieta pueden influenciar la expresión o la estructura de los genes.
  • El grado de influencia de la dieta en el equilibrio salud-enfermedad, puede depender del aspecto genético.
  • Algunos genes implicados en los procesos metabólicos y relativos a la nutrición cumplen un rol importante en la aparición, la incidencia, la evolución y la gravedad de las patologías crónicas.
La nutrigenómica prevé que una dieta personalizada, basada en el conocimiento de las necesidades nutricionales como resultado del estudio del estado nutricional y del genotipo, puede ser útil para prevenir, mitigar o curar patologías crónicas.