El pasado 16 de marzo, una delegación española denunció ante la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo el peligro que supone para la conservación del patrimonio arqueológico del yacimiento de Numancia la puesta en marcha de un proyecto urbanístico denominado “Ciudad del Medioambiente”, en el entorno de Soria.

Arqueología y medioambiente en peligro

Una de las peticionarias es Maria Jesús Pérex, representante del Departamento de Historia Antigua de la UNED, que ha calificado el proyecto de construcción de la llamada "Ciudad del Medioambiente" como un asunto de extrema gravedad para el patrimonio cultural europeo y ha llamado la atención de las autoridades competentes para frenar las obras.

Ha denunciado el gran impacto que el proyecto está ya teniendo en la zona, con la "desecación de charcas o la desaparición de nidos de cigüeña que han sido sustituidos por artificiales”, según palabras textuales de la profesora en el informe de la comisión parlamentaria. Resaltando la gran ironía de llamar al proyecto inmobiliario, “ciudad del medioambiente”.

Diversos estudios ponen en valor todo el conjunto arqueológico de la zona, no sólo el cerro de la Muela de Garray (Soria), donde se emplazaba la ciudad. Los expertos solicitantes de protección a Europa, remarcan que se debe seguir investigando en los diferentes campamentos militares que las legiones romanas levantaron para bloquear a la ciudad rebelde.

Estrategia e ingeniería militar

El campamento romano de Alto de Real fue el primero en sufrir la actuación urbanística en la zona, con la construcción de una urbanización de más de doscientas viviendas. En este entorno, donde la prospección arqueológica no estaba terminada, se proyecta también el denominado “pasillo verde” de la citada “Ciudad del Medioambiente”. Los arqueólogos insisten en que no basta con prometer no afectar a las excavaciones ya en marcha, advierten que el daño a la “estructura paisajística” de un yacimiento es aún más grave.

En el cerco a Numancia, Roma experimentó sus técnicas y estrategias militares, uno de sus pilares para su expansión por toda Europa, su ejército tecnificado y cualificado, junto con sus habilidades para la ingeniería tanto civil como bélica. Toda esa información científica está en el paisaje arqueológico de Numancia, que ahora se quiere menoscabar con proyectos inmobiliarios.

Guerra psicológica y planificación perfecta

Para dirigir el bloqueo definitivo, el 133 a.C., el senado romano puso al frente al mejor de sus generales, cuya fama se había forjado arrasando hasta los cimientos a la otrora poderosa Cartago, Publio Cornelio Escipión, conocido como Escipión el Africano. Su reputación de iracundo le precedía y llegó a todos los rincones de la Península, amenazando a aquellos que ayudaran a los numantinos con correr la misma suerte que los cartagineses.

Pero no solamente empleó el terror psicológico y la propaganda del ultimátum para socavar la moral de los sitiados y la de sus vecinos colaboradores. Utilizó una planificación al detalle de fortificaciones, vallados y muros, para hacer del bloqueo una máquina perfecta de ahogamiento del enemigo. Estos campamentos, fortines y cercas, están documentados e investigados desde el siglo XIX, por el profesor de historia y arqueólogo pionero, el alemán Adolf Schulten.

La esperanza europea

La mayoría de las peticiones y reclamaciones a esta comisión peticionaria europea tienen que ver con asuntos sobre el patrimonio cultural europeo. Por este motivo, su vicepresidente, el eurodiputado Willy Meyer, ha propuesto que se fijen las competencias europeas en materia de patrimonio cultural con carácter de ley superior, llenando así el actual vacío de poder que existe sobre esta problemática.

El caso de Numancia queda abierto en el parlamento de Europa, para hacer fuerza sobre los poderes que hoy la vuelven a cercar. Los eurodiputados enviarán una carta al Ministerio de Cultura, a la Consejería de Medio Ambiente de Castilla y León y al Ayuntamiento de Soria. Quizás así, Numancia volverá a resistir.