El área del Templo Mayor no deja de proporcionar descubrimientos arqueológicos relevantes sobre el conjunto arquitectónico de la antigua ciudad de Tenochtitlán. El nuevo hallazgo es una plataforma circular de 15 metros de diámetro, con 19 cabezas de serpiente que la adornan a modo de clavos arquitectónicos. Se piensa formaba parte de los cinco edificios ceremoniales anexos al Templo Mayor documentados por el cronista del siglo XVI, fray Bernardino de Sahagún.

Hallazgo fortuito

Como suele ser habitual en los mejores hallazgos arqueológicos, este descubrimiento también es fruto del azar. Los arqueólogos cuentan que se produjo durante la supervisión de unas obras para adecuar el vestíbulo de acceso al futuro museo y al centro de interpretación del yacimiento prehispánico. Una suerte que puede cambiar el plano arqueológico o radiografía urbana que se tenía de la vieja capital mexica.

El edificio ceremonial de forma circular se halló a cinco metros de profundidad, en el solar de la Plaza Manuel Gamio, frente al Templo Mayor, en pleno centro del Distrito Federal, y para los expertos es de gran importancia porque ayuda a conocer mejor la distribución de los 78 edificios prehispánicos que conformaban el recinto sagrado de Tenochtitlan.

Descubrimiento del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)

Han sido los especialistas y arqueólogos mexicanos encargados de las excavaciones en torno a la catedral metropolitana, construcción de época colonial, donde estaba ubicado el principal conjunto sagrado azteca, y supervisores del proyecto de museo arqueológico urbano, los responsables de analizar el hallazgo.

Según el director general del INAH, Alfonso de Maria y Campos, todas las probables hipótesis llevarían a considerar el yacimiento un edificio ceremonial del recinto sagrado que aportaría nuevos datos de las prácticas rituales de la cultura mexica. Indicó también que esta estructura corresponde al segundo cuauhxicalco (edificio para ritual y posible enterramiento de gobernantes) hallado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, de los cinco que se mencionan en las fuentes documentales.

Posible tumba de tlatoanis o gobernantes

La estructura hallada tiene unos 15 metros de diámetro y poco más de metro y medio de altura. Se corresponde a la etapa constructiva IV B del Templo Mayor (1469-1481), relativa al gobierno de Axayácatl. Se sabe que la estructura no fue modificada o destruida por los conquistadores, pues se aprecia que ya fue desmantelada o reformada en aquella época (unos 50 años antes de la llegada de los españoles) durante las obras que los gobernantes aztecas hicieron para ampliar el Templo Mayor.

Se especula con la posibilidad de que sirviese también de tumba a nobles o gobernantes mexicas, al encontrarse varios grabados y escudos relacionados con el poder en su superficie. Es una versión posible de la funcionalidad del edificio porque según Eduardo Matos Moctezuma, investigador emérito del INAH, las fuentes mencionadas de Bernardino de Sahagún, cronista del XVI, son detalladas en cuanto a los cinco cuauhxicalco (lugar del recipiente de águila o edificios ceremoniales) donde habrían sido enterrados algunos gobernantes mexicas, y este edificio podría ser uno de ellos, pues guarda relación directa con el Templo Mayor al estar justamente frente a él.

El ceremonial

Otras fuentes, como el Códice Matritense, representan gráficamente al Templo Mayor, que no solamente era el edificio religioso, también sus construcciones aledañas suponían el conjunto principal de edificios administrativos y del poder para los mexicas. Justo enfrente del edificio religioso se representa una plataforma circular sobre la que un sacerdote está ahumando una ofrenda.

Los especialistas recuerdan lo descrito en las crónicas de fray Bernardino de Sahagún, como un sacerdote bajaba desde el Templo Mayor con una xiuhcoatl (serpiente de fuego) o víbora de papel, que era quemada en la plataforma ubicada frente al Templo Mayor, ofrenda al dios de la guerra Huitzilopochtli, coincidiendo con lo representado en el Códice Matritense y que no hace descabellado que esa plataforma se corresponda con el basamento circular recién hallado.