La nueva ley del aborto que entrará en vigor el cinco de julio, según publicó el BOE, establecerá que jóvenes mayores de dieciséis años podrán practicar la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) sin el consentimiento paterno.

En su programa electoral de cara a las elecciones de 2008, tal y como pudimos leer en La Razón, el PSOE se comprometió a "promover la reflexión, atendiendo al debate social, sobre la vigente Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo y la posibilidad de modificarla con el fin de garantizar la equidad en el acceso y la calidad de esta prestación sanitaria".

Diversidad de opinión

Como era de esperar, este cambio de ley ha despertado una gran polémica. Por un lado tenemos a aquellas personas que consideran al feto un ser humano, por lo que la práctica del aborto a cualquier edad constituye un asesinato. En esta vertiente podemos encontrar diversos grupos de manifestantes como "Fundación Vida", "Provida", "Mujeres contra el aborto" o "Fundación Esperanza y Vida".

En el bando contrario se presentan aquellos quienes consideran que un niño no es una persona hasta el momento del alumbramiento y, por lo tanto, carece de derechos humanos hasta su nacimiento, como las asociaciones "Abortos.com", "Agrupación Tutor Médica" y "ACAI".

Por supuesto, entre ambos bandos se cuenta con personas centristas que no se orientan radicalmente hacia ninguna de las dos vertientes.

Responsabilidad de actuación

No obstante, en este caso en concreto, no son los derechos del nonato lo que nos incumbe, sino la decisión de una menor de edad que repercutirá drásticamente en su futuro. La mayor parte de la sociedad considera que una o un joven de dieciséis o diecisiete años no debe fumar o ingerir alcohol.

Sin embargo, el Gobierno estipula que sí puede decidir sobre una cuestión tan importante como la de tener o no un niño que ha concebido precisamente, en la mayoría de los casos, por su falta de responsabilidad.

Métodos para evitarlo

Hoy en día podemos contar con métodos anticonceptivos de todo tipo. Algunos de ellos ya están siendo financiados por la Seguridad Social, tal y como anunciaba ADN. En cualquier caso, los adolescentes, tanto como los adultos, tienen necesidades físicas.

Los impulsos instintivos de la reproducción comienzan en la etapa de la adolescencia. Sin embargo, no se debe olvidar que las medidas para evitar el embarazo y, lo más importante, las enfermedades de transmisión sexual (ETS), están ahí. Es importante que los jóvenes sean conscientes de los riesgos que acarrea el sexo, tanto a nivel de fertilidad como médico.

Factores determinantes

Tener un bebé a tan corta edad marcará la vida de la adolescente. Sin embargo, esta futura mujer desconoce, por lo general, ciertos factores que debería tener en cuenta. El miedo de enfrentarse a lo desconocido, a la furia de sus padres, o al qué dirán de su entorno social, es un factor determinante en una decisión de tales características; un factor, de hecho, que sería peliagudo incluso para una mujer adulta. Darles la opción de huir y ocultarlo no les ayudará a madurar, sino a elegir de antemano la salida fácil.

La educación, lo primero

¿Cómo podemos entonces concederles semejante llave? Un adolescente está precisamente en esa fase de su vida en la que aprende a tomar decisiones.

Pero es de saber que un aprendizaje debe estar siempre tutelado por un maestro; en este caso en concreto, por unos padres que han vivido lo suficiente como para poder aconsejar a la joven y ayudarla a tomar una decisión responsable. "El maestro facilita el aprendizaje mediante la incorporación de la experiencia de los estudiantes, las observaciones de los demás, y las ideas y sentimientos personales", tal y como señala Enrique Batista J., Profesor Investigador de la Universidad Cooperativa de Colombia.