En la historia del Catolicismo, al indio Juan Diego se le apareció la Virgen de Guadalupe, conocida también como la Patrona de México y Emperatriz de las Américas. Hace 478 años en el cerro del Tepeyac, inició una historia que millones de personas han seguido con el paso del tiempo.

Una de las frases más conocidas en esta historia expresada por la Virgen es: "No se turbe tu corazón ni te inquiete cosa alguna. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿no estás bajo mi sombra? ¿no estás por ventura en mi regazo?"

Cientos de miles de peregrinos y devotos llegan cada año de todas partes de México (y el mundo) para ofrecer cantos (Las Mañanitas, Ave Maria), plegarias, agradecimientos y ofrecimientos el día de su aparición, 12 de diciembre.

Se pueden apreciar a los vecinos y ciudadanos, en general, esmerados con alegría en ofrecer alimento a quienes vienen caminando en peregrinación para visitar a la Guadalupana.

El milagro de la Virgen de Guadalupe

Se relata que a 10 años de la conquista española, la imagen de una dama con extraordinaria belleza y dulzura le expresó al indio Juan Diego: "Juanito: el más pequeño de mis hijos, yo soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios, por quien se vive. Deseo vivamente que se me construya aquí un templo, para en él mostrar y prodigar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa a todos los moradores de esta tierra y a todos los demás amadores míos que me invoquen y en Mí confíen. Ve donde el Señor Obispo y manifiéstale que deseo un templo en este llano. Anda y pon en ello todo tu esfuerzo. Ten seguro que te agradeceré bien y te lo pagaré. Vas a merecer que yo te recompense el trabajo y fatiga con que procuras hacer lo que te encomiendo".

Juan Diego de rodillas le prometió cumplir sus favores y se dirigió al Palacio del Obispo, que era Fray Juan de Zumárraga, un religioso franciscano.

El Obispo no creyó en sus palabras y le pidió regresar más tarde para escucharlo con más detenimiento. Juan Diego se quedó triste por no lograr su cometido. En el cerro del Tepeyac volvió a encontrarse con la Señora del Cielo, quien lo esperaba, y se disculpó con ella explicándole que el Obispo no tomó en cuenta su petición.

Su imagen plasmada en el ayate

La leyenda cuenta que ella le respondió que era preciso cumplir con Su Voluntad y le pidió regresar ante el Obispo. Sin embargo, éste volvió a dudar de sus palabras y, finalmente, solicitó una señal maravillosa para creerle.

La Virgen, entonces, ante esta duda, le pidió a Juan Diego cortar una rosas de Castilla del cerro y llenó su larga ruana blanca con todas aquellas flores para presentarse ante la Virgen.

Juan Diego llegó contento a la presencia del Obispo y bajó su blanca manta, así que se esparcieron por el suelo todas las diferentes rosas de Castilla dibujándose la imagen de la Virgen María, Madre de Dios, tal cual se venera actualmente en la Basílica de Guadalupe (México).

El Obispo Zumárraga

Al verla todos, incluyendo al Obispo, cayeron de rodillas plenos de admiración y, posteriormente, Fray Juan de Zumárraga llevó la manta al altar de su capilla y se dice que con lágrimas oró y pidió perdón por no haber creído en la petición divina.

Uno de los milagros más representativos en esta historia fue la recuperación de Bernardino, tío de Juan Diego, quien estuvo muy grave de salud y quien quedó curado cuando la Virgen le prometió sanarlo.

A 478 años de distancia

Actualmente la Virgen de Guadalupe es venerada y honrada por más de 20 millones de fieles cada año y contemplan su imagen.

El cuadro de la Virgen de Guadalupe estuvo 116 años expuesto a las inclemencias del ambiente, sin protección alguna contra el polvo, la humedad, el calor, el humo de las velas y el continuo roce de miles y miles de objetos que fueron tocados a la venerada imagen, además del constante contacto de manos y besos de innumerables peregrinos.

Se ha comprobado que el tejido de maguey es de fácil descomposición; cualquier tejido de esta fibra vegetal no puede conservarse más allá de veinte años, sin embargo, el ayate de San Juan Diego ha resistido mucho más de cuatro siglos en perfecto estado de conservación.

El encuentro con los Papas

El Papa Pío X proclamó a Nuestra Señora de Guadalupe "Patrona de toda la América Latina"; Pío XI, de "todas las Américas"; Pío XII la llamó "Emperatriz de las Américas"; y Juan XXIII, "La Misionera Celeste del Nuevo Mundo" y "la Madre de las Américas". En la gran Basílica de Guadalupe, el Papa Juan Pablo II beatificó al indio Juan Diego el 6 de mayo de 1990.

Estudios sobre el ayate

Algunos estudios científicos realizados en la imagen de la Virgen de Guadalupe terminan con las siguientes conclusiones inexplicables:

  1. En cuanto al ayate, su conservación normal no dura más de veinte años.
  2. No se ha deteriorado la imagen a los 478 años, de los cuales 116 estuvo sin cristal y sometida al contacto de toda clase de objetos.
  3. No se destruyó el ayate cuando le cayó ácido nítrico de arriba a abajo.
  4. No sufrió daño alguno durante la explosión de la bomba del 14 de noviembre de 1921, que destrozó todo lo que había cerca.
  5. La diferencia de temperatura entre el ayate y la placa metálica.
  6. Cómo es posible que en esta imagen no haya colorante animal, vegetal, mineral, ni sintético.
  7. El ojo de la imagen tiene las características de un ojo humano vivo con el efecto Purkinje.
  8. En un ojo de siete milímetros aparezcan doce figuras humanas. (Catholic.net)

Celebran a las "Lupitas"

Desde la aparición de la Virgen de Guadalupe, futuras madres encomiendan su embarazo a nuestra Madre del Cielo, suelen prometerle, entre otros ofrecimientos, llamarlas con su nombre. Así, miles de niñas (incluso niños) al nacer en México sellan su vida con el nombre: Guadalupe.