Corría el año 1962 cuando Astrid Kirchherr conocida fotógrafa y gran amiga de los Beatles, les propuso peinarse hacia delante y con flequillo, ellos claro está, no sabían que era la Nouvelle Vague y que sus nuevos peinados estaban inspirados en ella. De hecho, a finales de los 50, uno de los rasgos más característicos de los Beatles, su peinado, ya estaba presente en los largometrajes cinematográficos que dieron lugar al nacimiento de la Nouvelle vague

Hay un momento fundamental que va a favorecer su nacimiento: año 1958, terminada la guerra de Argelia, De Gaulle, presidente de la República de Francia, nombra como ministro de cultura a André Malraux, quien va a impulsar una legislación proteccionista favorable a los cineastas noveles y al cine de calidad. Gracias a ello, nace un grupo de jóvenes “formados” en las sesiones de los cineclubes, François Truffaut, Jean-Luc Godard, Jacques Rivette, Éric Rohmer, Claude Chabrol o Jean Pierre Melville, entre otros. El cine moderno había comenzado.

Rompiendo las reglas

Se trataba de romper con todo, de crear obras que antes no se habían creado, buscaban una función política en sus obras, cuestionan las reglas de la ficción. Ya no se trataba de ser transparentes, de esconderse tras la representación, de ser funcionales para poner en pie una obra y un mundo de ficción. Se trata de mostrar las cosas tal y como son, por ello, rodaban en las calles, en casas de verdad, con cámaras que antes se utilizaban sólo para reportajes, no para cine. Usaban la luz natural, casi no había guión, se ideaban complicados planos o dificilísimos travellings utilizando sillas de ruedas o coches destartalados, véase, el travelling final de "Los 400 golpes" (Les 400 coups, 1959) realizado con un viejo “dos caballos".

Pero quizás la aportación más importante de la Nouvelle Vague fue crear la figura del director como autor de la obra, Esto significaba que la película tenía que salir de él, ni el guionista, ni el productor, ni los estudios podían inmiscuirse en el proceso creativo del film. Por tanto, cada obra tendría el sello personal de su creador y sería fácilmente reconocible como suya. Entre 1958 y 1962 surgieron en Francia más de cien nuevos realizadores. La industria se relanzó y el cine francés conquistó nuevos mercados.

¡Pero que modernos!

El aire modernista de las películas reflejaba las calles parisinas de finales de los 60. Si ya hemos hablado del peinado de los Beatles, no menos importante fue el de Jean Seberg en "Al final de la escapada" (A bout de soufflé, 1960), caracterizado por un pelo muy corto a lo chico, se popularizó por primera vez en los años 20, con la primera revolución femenina (adiós a los corsés, a las faldas hasta los tobillos…) vivió un gran revival en los 60. Eran nuevos tiempos para el cine y la moda y el personaje de Patricia supo combinar muy bien la feminidad (vestiditos y maquillaje ligero) con lo cómodo del look masculino (pelo corto y combinaciones de camiseta y jeans). El resultado: en los 60 muchas chicas cortaron sus largas melenas, para desagrado de sus madres y sorpresa de sus novios.

Esta revolución estética tenía su fuente de inspiración en las calles y es allí donde fueron a inspirarse los creadores. Términos como modernidad, conciencia política y libertad definieron este movimiento artístico y sentaron las bases de Mayo del 68. Pero el movimiento terminó, y con ello, también, los pocos supervivientes de la Nouvelle Vague. Finalizando así, el movimiento más moderno por excelencia.