Noche de los museos en Buenos Aires

Asombró el museo de túneles Santa Felicitas y templo escondido

Arte mexicano - Admin
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El evento que convoca a miles de visitantes, dejó sorpresas entre los pequeños. La tragedia que atrapó a los visitantes.

La noche de los museos es un evento que congrega a cientos de espacios dedicados al arte con el objeto de promocionar la cultura e incentivar a que el público descubra el patrimonio de la ciudad. Año tras año se suman miles de turistas y locales, lo cual convierte a este acontecimiento en uno de los más importantes de la ciudad.

Desde el museo de Bellas Artes Benito Quinquela Martin en La Boca, hasta el Museo Nacional De Bellas Artes en Recoleta, y muchos más en las afueras de la ciudad de Buenos Aires se hicieron presentes esta noche. Pero la gran sorpresa la dio el Museo de los túneles Santa Felicitas y Templo escondido, ganando el tercer lugar en convocatoria de la noche, con más de siete mil asistentes.

Miles de personas con sed de arte, en muchos casos sin guía, se adentraron en las paredes de las más de cien casas que abrían sus puertas para compartir cultura.

Felicitas Guerrero, su historia

Nacida en Buenos Aires en febrero del año 1846, la joven era considerada una de las más bellas del país. Sus padres, pese a sus súplicas, le ceden su mano a Martín de Alzaga, descendiente de una importante familia de terratenientes, quien era treinta y cinco años mayor que ella.

De ese matrimonio nace un hijo, Félix, pero fallece a causa de la fiebre amarilla a la corta edad de dos años. Luego, perece Martín de Alzaga, quedando Felicitas viuda, muy joven y heredera de una riqueza inconmensurable. Esto hace que se convierta en una de las muchachas más solicitadas en la sociedad de la Buenos Aires antigua.

Felicitas, luego de cumplir el luto de un año vistiendo de negro y aislada de las actividades sociales, se enamora de su vecino Samuel Sáenz Valiente. Este, un tiempo más tarde le propone matrimonio y ella acepta.

La tragedia llega en enero de 1872, cuando asiste a la inauguración de un puente sobre el rio Salado. Al regreso del evento es atacada por otro de sus pretendientes, Enrique Ocampo, celoso por la noticia de su inminente matrimonio. En medio de la discusión toma su arma, le dispara a Felicitas por la espalda y se suicida. Las dos balas que penetraron su omóplato derecho apagaron la luz de esa breve vida, caracterizada por los desencuentros sentimentales.

El Museo

Ubicado en el barrio porteño de Barracas. Desde hace siete años un grupo independiente orientado a la protección y difusión del patrimonio histórico organiza visitas guiadas los últimos fines de semana de cada mes, donde relatan la historia del colegio, el convento, el templo escondido y Felicitas.

El templo, que nunca logró realizarse debido a que el sacerdote a cargo se suicidó. Sin altar, pero con una acústica como la de los mejores teatros, ofrece espectáculos musicales mensuales los últimos sábados.

En los túneles se narran las historias del antiguo comedor que comenzó a funcionar cuando las religiosas se hicieron cargo del colegio. Por unos pocos centavos alimentaban a los obreros que trabajaban en las empresas aledañas.

En el patio central, puede apreciarse una escultura del artista francés Ignaz de Raffl.

Un colegio que hasta el día de hoy sigue albergando a cientos de estudiantes que, quizás sin saberlo, pasan sus días junto al fantasma de Felicitas Guerrero.

La noche: arte y pintura

Una programación completa como la de los grandes museos. Espectáculos de canto, música, danza y exposición de obras de artistas reconocidos de primer nivel, como Rodolfo Zagert, tuvieron lugar en el templo escondido.

Multitudes amontonadas en los túneles para escuchar los cuentos de misterio. Otras tantas obnubiladas por los hallazgos históricos expuestos como un proyector de 1908. Hasta pudo apreciarse el fantasma de Felicitas Guerrero realizando los quehaceres del hogar, una ilusión visual que dejó boquiabiertos a varios.

Sorprendió la alta convocatoria para una muestra organizada por una organización no Gubernamental, cuyos integrantes aportan sus propios fondos para la difusión del patrimonio histórico de la ciudad, específicamente de la zona sur.

Pero no todas fueron rosas. A las dos de la madrugada del domingo se cerraron las puertas a los visitantes, quedando fuera un grupo que al que no le alcanzó el tiempo.

Destellos quedan de los fantasmas, vitrales, artistas y multitudes hambrientas de historia, que hicieron del Museo Santa Felicitas uno de los destacados de la noche.

Ariadna Crupi, RZ

Ariadna Crupi - Curiosa e inquieta desde chiquita se apasionó por la escritura en todas sus formas. Disfruta investigando acerca de ...

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