No tengas miedo discurre en una ciudad bajo la lluvia, en una familia de clase acomodada, sin ninguna dificultad profesional ni económica; en ese ambiente de confort nace Silvia, única hija de un matrimonio mal avenido, distante, y la niña es muy feliz con su padre y su mejor amiga; sus vidas tienen un ambiente relajado con sus risas, abrazos, juegos, regalos y cosquillas; cosquillas divertidísimas acompañadas por la dulce risa de papá hasta que de pronto, sobre su cuerpecito felizmente abandonado sobre el sofá, a merced de esas cosquillas que se desean interminables, se producen caricias inéditas; Silvia se queda absorta, inmóvil, qué sabe ella de nada de eso, qué es eso tan raro y tan grato; papá no le ve la cara en ese momento pero supone bien, pues le dice "no tengas miedo, princesa", y continúa con lo que acaba de empezar.

Alta tensión de un romance peligroso

La relación incestuosa tiene la soledad propia del caso: un amor basado en el poder generoso de un padre que es un hombre culto y a la vez un hombre que no cree que abusa de poder alguno, se deja llevar por una relación que cuando la niña se convierte en adolescente y luego en mujer, es la más importante de su vida. Su propia hija, cuando entra en sucesivas crisis llega a mirarle de lejos: una pasión con la que quiere terminar para ser ella misma, para desintoxicarse de un camino que nunca debió haber empezado, pero no puede, lo intenta, se bandea entre una madre indiferente, ya divorciada, y el silencio mortificante, aunque después de una situación límite da con alguien dispuesto a ayudarla.

La mayor tensión de ese peligroso romance le obliga a vivir al máximo sus complejas emociones, hasta que comprende que ha de vérselas con él con todo el poder de esa mezcla tortuosa de amor y odio. Incluso papá envejece, ella también y en medio de sus contradicciones sabe que le quiere, que le desea, después de todo llega a decirle a alguien importante en su vida, alguien que se niega a aceptarlo: "Mi primer amante ha sido mi padre. Mi primer y único amante".

Abusos "pacíficos" en una ciudad que puede proteger a la víctima

La película no acusa, aunque se protege a sí misma con una serie de testimonios reales muy bien intercalados, y no eleva ninguna acusación porque se basa en abusos sexuales que derivan en una continuada relación incestuosa de la que hay que liberarse para poder vivir con uno mismo, pues la clave está en su iniciación: cuando la niña es incapaz de decidir ningún atajo hacia la búsqueda de placer sexual orgánico, bajo el dominio, además, de un ser inmensamente cálido, capaz de inducirla acompañándola, buscándola a través de una confortable relación en la que él se muestra como un hombre solo, triste, incapaz de amar a nadie fuera de su hija.

Desde luego la peculiaridad de esta clase de violencia sexual por medios pacíficos contrasta con otros testimonios que se dan en diferentes edades y por miembros de la propia familia en otro contexto: todos por igual necesitan procesar la mezcla de atracción y rechazo para escoger su propio camino; en otras situaciones los adultos responsables terminan en la cárcel; pero No tengas miedo abunda en los sentimientos narrados muy cinematográficamente con muy pocos diálogos y desde la perspectiva de Silvia, quien en cuerpo y alma de Michelle Jenner se convierte en un personaje de gran dimensión poética y testimonial. Resulta de extraordinario valor cuando, ya mayor, vuelve a buscar las cosquillas de papá.

Un notable mensaje de búsqueda de libertad

Hay en el cine un antecedente muy especial de esta película. La primera que dirigió el actor Tim Roth, La zona oscura: allí la historia de la muchacha se desarrolla en un ambiente socialmente más aislado, en una convivencia con madre y hermano y una continuidad sexual impactante. El silencio y el falso romance sólo pueden acabar por la violencia. También interesa la película El leñador, donde se ve con claridad la situación de una niña habituada a complacer a su padre.

E incluso una obra de teatro española, Mi alma en otra parte, en cartel hasta el 8 de mayo, y de pronta edición por el Centro Dramático Nacional, en la que se plantea un tipo de relación rural, claustrofóbica, al margen de todo pedido de auxilio.

No tengas miedo es una gran película de Montxo Armendáriz con un notable mensaje de búsqueda de libertad, capaz de plantear con gran delicadeza y belleza visual situaciones muy comprometidas; también tiene un objetivo terapéutico al servir de cauce para allanar caminos a quien quiera escuchar a su propio corazón, porque además de los abusos sexuales se plantea la necesidad de romper amarras y cortar con relaciones destructivas. Da bastante información, además de mostrar la valentía de personas —no actores— que aportan su experiencia con entereza, ya superado el horror inicial.

Todo un mundo en una relación amorosa marcada por la compulsión de un adulto sobre una niña a la que le trastorna su natural desarrollo.