La vida es un precioso don que nos otorgó Dios y por ello debemos cuidarla. No pocas circunstancias, casi todas debidas al caprichoso azar, decidieron que viniéramos a este mundo al que no pedimos llegar. Nuestros padres, como más directos responsables, tampoco tuvieron influencia alguna en sus respectivos nacimientos, y así ... todos.

¿Por qué truncar de forma voluntaria tan preciosa y precisa cadena? ¿Qué razones existen para que, en un desafortunado momento, un ser humano intente quitarse la vida?, sin más, de forma radical, a solas y desgraciadamente definitiva. ¿Qué pensamientos acudirán a su cerebro, con tanta fuerza, que sean capaces de anular los maravillosos recuerdos, las extraordinarias vivencias y las infinitas imágenes perfectamente ordenadas, hasta ese crítico momento, en el inmenso archivo de su mente? ¿Es posible que un pequeño destello o una mínima señal de esperanza no acudan a socorrerlo ... a salvarle la vida?

Confiemos siempre en Dios.

La muerte silenciada

Recientemente, "La 2" cadena española de televisión, en su programa Documentos TV, emitió "La muerte silenciada", un estupendo y estremecedor documental sobre el suicidio, alertando de entrada acerca de la conveniencia de divulgarlos en lugar de emplear el silencio en el abrumador número de casos que se dan en nuestra tierra que ya ha alcanzado los cinco mil anuales, siendo la primera causa de muerte violenta en España.

Apoyándose todos en fundamentos médicos, contra los que mantienen el posible "efecto contagio" si se dan a conocer, se oponen aquellos partidarios de dar información, unida siempre a la organización de campañas pues se trata, en muchos casos, de problemas de salud de vital importancia que merecen una atención urgente, incluso más por su impredecible aparición, que las conocidas y muy acertadas campañas sobre el alcohol, tabaco o accidentes de tráfico.

De esta forma, por ejemplo, cesaría el veto que el conocido periodista y escritor Álvaro Colomer tuvo con un libro sobre el tema, recomendándole el editor que tratara sobre suicidios en otras naciones.

Se puede prevenir el suicidio

Aunque no hay un programa generalizado en España para la prevención del suicidio, sí existen de forma aislada, en algunas localidades donde se trabaja en centros hospitalarios y asociaciones apropiadas para su detección precoz, que están dando muy buenos resultados, pues a pesar del diez por ciento que se escapa a los controles, el resto manifiesta un conjunto de signos que, a juicio de Carmen Tejedor, psiquiatra del Hospital Santa Creu y Sant Pau de Barcelona, evidencian las normas aún en personas perfectamente controladas, llegando a la conclusión de que el sesenta por ciento de las recaidas están en los que no se acogen al programa preventivo, tanto en jóvenes que por su edad vibran como un diapasón como mayores de 65 años en los que sus ilusiones han sido matratadas, entre otras cosa, por la soledad.

Unos y otros, como grupo de personas más afectado, requiere una medicina paliativa de calidad, como manifiesta Fernando García, médico especialista , al objeto de conseguir una total liberación.

Lucha contra el suicidio

En Madrid, la Fundación Jiménez Díaz, estudiando el ADN, identifica genes propiciatorios de esta anomalía para la prevención y salvaguarda de los afectados y el Hospital Clinic de Barcelona dispone de una conexión a internet en la que recibe casi dos millones de visitas anuales, dando respuestas de alivio o soluciones definitivas con resultados muy satisfactorios, ya que el anonimato ayuda a perder el miedo a la petición de ayuda, circunstancia ésta bastante frecuente entre posibles suicidas.

Asimismo y de forma lúdica, muchos de los sobrevivientes a cualquier intento de suicidio, encuentran una magnífica terapia para evitar repeticiones participando de forma activa en grupos teatrales o centros artísticos, donde ellos como protagonistas, toman a broma y hasta ridiculizan su situación.

No al suicidio, desde el primer síntoma

Estudios comprobados por el INE (Instituto Nacional de Estadísticas), afirman que las mujeres son más depresivas que los hombres en una proporción de tres a uno, pero los varones llevan a cabo sus propósitos suicidas tres veces más que ellas, tal vez por su propia idiosincrasia al tener que afrontar situaciones difíciles ante las que se cree incapaz de darle la solución adecuada.

Es de crucial importancia que, ante el menor síntoma alarmante que siempre se hace notar, casi de forma general promovidos por situaciones familiares, económicas o sociales, se levante la mirada sin temor, al frente con valentía, sólo un momento, el necesario para alejar esas nubes negras que parecían estar encima, que se marcharán enseguida, dejando paso a un bonito y agradable camino iluminado por un resplandor de esperanza ... entonces se podrá sonreir y musitar ¡no todo está perdido, seguiré adelante! .. y seguirás, claro que seguirás.