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No hay buenas o malas personas, sino buenas o malas conductas

Autoaceptación - Morguefile
Autoaceptación - Morguefile
La gente identifica, erróneamente, a las personas con sus comportamientos. Una visión equivocada del ser humano que se alimenta desde la infancia.

La humanidad es imperfecta y comete errores. Si una persona realiza un acto inapropiado o detestable, se tiende a pensar que la persona es ella misma indigna e indeseable, pero, en realidad, un comportamiento indeseable no convierte al sujeto que lo ejecuta en una persona mala o indeseable.

Y, así, a los niños, desde muy pequeños, se les dice, equivocadamente, que si hacen algo mal son niños malos y si hacen algo bien son niños buenos, aunque una cosa no sea consecuencia lógica de la otra. Esta falacia, que es habitual durante la infancia, se sigue alimentando y sufriendo, como si fuera una auténtica verdad, a lo largo de la vida.

Los seres humanos no son perfectos; tienen virtudes, pero también defectos

Muchas personas son válidas para una serie de tareas, pero no para otras. Las capacidades no son las mismas en todas las personas, porque existe tanto un determinismo genético en la estructuración de su cerebro, como un indeterminismo ambiental, a través del cual pueden llegar a modificar las órdenes genéticas iniciales. Los humanos tienen una enorme plasticidad cerebral y, por tanto, poseen la capacidad de aprender y también la de cometer errores.

Las personas se frustran cuando sienten que las cosas no van como ellas quieren

La frustración suele generar irritabilidad y agresividad y, eventualmente, si existe una falta de control de impulsos, puede llevar a cometer acciones violentas e ilegales. Cuando la frustración tiene su origen en defectos físicos, o cuando el propio aspecto no se adapta a lo que uno desea, termina uno amargándose la vida. Pero los defectos afectan a todas las personas, y siempre es conveniente potenciar lo que se tiene de bueno y minimizar lo malo. Hay que aprender a aceptarse.

Muchos de los comportamientos se deben a no saber afrontar las situaciones

La mayoría de los comportamientos inapropiados son debido a que, en los momentos de dificultad, muchas personas no saben qué hacer o cómo abordar la situación y actúan con irresponsabilidad. Estos comportamientos son, a menudo, fruto de la ignorancia, de la falta de aprendizaje, de no haber tenido una buena educación, si bien algunas de las conductas trasgresoras son debidas a enfermedades mentales. Por tanto, las personas no son buenas ni malas; son simplemente imperfectas y, a veces, actúan con irresponsabilidad.

Comprender los motivos, no excluye la responsabilidad por sus conductas

Se puede comprender por qué, a veces, los seres humanos actúan de manera contraria a las reglas sociales e, incluso, en contra de ellos mismos. Pero esto no excluye la responsabilidad de quienes realizan actos antisociales. Cada uno debe ser consecuente con sus comportamientos y aprender a racionalizarlos, respetando las reglas y los límites y evitando actuar como en la selva, si no quiere que la sociedad, para proteger a sus miembros, le pase factura.

Creerse mala persona intensifica el mal comportamiento

Hacer creer a una persona que es indeseable y repugnante, probablemente, inhibirá su mal comportamiento, pero no lo corregirá, pues ella misma se tildará también de irrecuperable. En cambio, si se separa el comportamiento por un lado y la persona por otro, se penalizará el acto, pero no a la persona que actúa mal, criticando sólo su conducta. Se aceptará al pecador, pero no al pecado. Es bueno reconocer el error y arrepentirse del mismo, porque esto es lo que suele llevar a la modificación de su mala conducta.

Es importante que las personas se acepten a sí mismas

La única manera de volver al buen camino es la autoaceptación incondicional y, para ello, nunca nadie se debe autocalificar, porque puntuar la propia forma de ser, decir que uno mismo es bueno o malo, es generalizar demasiado. A lo sumo, pueden calificarse como buenas o malas las pequeñas metas personales que el individuo persigue y que le hacen ser feliz cada día; por ejemplo, “esto es bueno porque me gustan sus resultados”.

Albert Ellis decía que Paul Tillich le enseñó cómo aceptarse a sí mismo incondicionalmente, a través de su libro El coraje de ser: “Te dices a ti mismo: bien, he hecho cosas malas, cosas estúpidas, he actuado mal, pero me acepto a mí mismo, porque estoy vivo, soy humano y soy único” y, además, una persona tiene la capacidad de rectificar, rehabilitarse y empezar de nuevo.

Aurora del Prado, Aurora

Aurora del Prado Romero - Mi nombre es Aurora del Prado Romero, soy psicóloga y sexóloga. Colaboro en prensa, radio y televisión. ...

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