Las causas de la prostitución son múltiples, la inmensa mayoría relacionadas con la falta de justicia social que impera en el mundo en que vivimos. La prostitución representa una salida para muchas personas, sobre todo mujeres, a la escasez de medios económicos y de oportunidades para mejorar la vida propia y la de sus familiares.

Hay países donde los salarios que se pagan en los empleos dijéramos “normales”, son totalmente insuficientes para que una madre soltera y con varios hijos pueda alimentarlos.

Abolir la trata de personas

Abolir la prostitución es simple y llanamente una falacia. Lo que se debe abolir es la trata de personas. Luchar activamente contra el tráfico de mujeres y la trata de blancas. Esa lucha es ardua y difícil, pero totalmente necesaria, aunque los gobiernos no hagan ni mucho menos lo suficiente.

Los gobiernos deben luchar contra las mafias dedicadas al tráfico de mujeres. Pero nos encontramos que de una manera u otra los aparatos gubernamentales están implicados en la trata de blancas, sea en sus estratos más altos o en los estratos más bajos. Está claro que las mafias se dedican a corromper a los funcionarios públicos o políticos de turno.

Una mejora de las condiciones de vida de las clases populares implica menos prostitución

La inmensa mayoría de las personas, incluyendo las propias prostitutas, desearían que miles de mujeres no se vieran obligadas a ejercer la prostitución. Eso solo es posible con unas condiciones de vida mejores, que hoy por hoy nadie puede garantizar.

Las personas necesitan un trabajo digno y bien pagado que les permita desarrollarse como seres humanos y mejorar el nivel de vida de ellos y de sus familiares. Esa es la verdadera lucha para tener menos prostitución: más mejoras sociales y más oportunidades para todos.

Legalizar la prostitución: mejora el nivel de vida de las prostitutas y da armas contra la trata

Es necesario reconocer los derechos laborales de las personas que ejercen la prostitución, es una manera de igualar a los trabajadores/as sexuales con el resto de trabajadores/as, que se quiera o no, hay miles de personas en todos los países, ejerciendo la prostitución; y en la mayoría de ellos careciendo de cualquier derecho.

Las leyes deben proteger a las personas que son víctimas de la trata de seres humanos, si se legaliza su estatus se les permite abordar su problemática de víctimas de otra manera y se les da cauces para hacer valer sus derechos.

Las personas que deciden libremente ejercer la prostitución, deben tener todos los derechos y todas las obligaciones de cualquier trabajador. La alegalidad o la falta de unas normas claras ponen en situación de desventaja y de riesgo a las personas que deciden esa vía para garantizar su nivel de vida y el de sus familiares.

La alegalidad o ilegalidad de la prostitución causa más injusticia social

En los países en que la prostitución no está legalizada de una manera clara, las prostitutas en general y en particular las que están en la prostitución esclavizadas por las mafias no tienen un trato justo por las autoridades.

Los cuerpos de seguridad y los funcionarios de justicia, en su mayoría tratan a las prostitutas como a delincuentes, culpabilizándolas de la explotación a las que están sometidas y no como victimas que hay que proteger.

Sin legalidad se hace muy difícil cumplir el Protocolo, de las Naciones Unidas, para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, que en su artículo 2 señala sus fines siendo el apartado “b)Proteger y ayudar a las víctimas de dicha trata, respetando plenamente sus derechos humanos”.

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