La infancia es probablemente la etapa más crucial en la vida de los seres humanos, puesto que en dicha etapa las personas se encuentran en desarrollo físico, sicológico, emocional y en la ardua tarea de la formación del criterio.

La niñez debe ser una etapa tranquila, estable, consentidora y a la vez estricta para los niños, pues aquí aprenderán a diferenciar lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto, valores morales y cada una de estas cosas serán absorbidas dependiendo de la forma en que sus padres o tutores los críen.

Así como es una etapa de absorción del conocimiento, también es de vulnerabilidad, ya que el simple hecho de ser infante implica necesitar de una persona mayor para ser guiado, requerir de amor, rigor y protección; sin embargo existen muchos niños que no han tenido esta suerte y viven en las calles o en un hogar que no se diferencia mucho de vivir en la calle y son víctimas de los diferentes peligros que implica la carencia de protección adulta y cuando llegan a la edad del criterio, el mismo será torcido.

El no tener infancia es atribuido a problemas de tipo social, sicológico, agresiones verbales, físicas y sexuales, imposición de responsabilidades de adultos, entre otros.

Existen varios factores por los cuales los niños dejan de lado su infancia para enfrentarse con una dura realidad.

Abandono de los padres

Los niños que son abandonados a su suerte, por lo general se crían en la calle o con personas que no pueden o no quieren preocuparse por ellos. Estos niños normalmente acuden a pandillas, grupos y asociaciones de la calle, recurren a la delincuencia, drogadicción, prostitución y los demás vicios de este mundo.

Existe otro grupo de niños que son los huérfanos y aunque muchos crecen en orfanatos o con otros familiares, existe un grupo que suele quedar abandonado a su suerte y también recurren a los vicios mencionados anteriormente.

Niños que trabajan

El nivel de irresponsabilidad de muchos adultos que tienen hijos indiscriminadamente, los lleva a una situación de crisis extrema, donde recurren a utilizar a sus hijos como herramienta de sustento y los envían a trabajar. Los trabajos que comúnmente hacen estos niños es venta de caramelos en las calles, pedir limosnas, teatros callejeros, limpiar parabrisas en semáforos, entre otros.

Los niños de este grupo no pueden estudiar, no tienen tiempo para jugar y por ende pierden su niñez, involucrándose en tareas de adultos y llevando la responsabilidad de sustentar a sus familias.

Víctimas de violaciones

En este grupo existen niños de todos los estratos sociales; pues aquellos que viven con sus padres, los que viven en una situación económica muy buena y cualquier niño puede ser víctima de estos abusos.

Al momento que un infante es víctima de agresiones sexuales, su sicología cambia por completo, pierde las pocas nociones que tiene y también su infancia, debido al enorme impacto que implica un abuso sexual a una edad tan corta.

Lo peor de todo es que un gran porcentaje de violaciones son realizadas por un familiar o una persona cercana a la familia.

Hogares disfuncionales

En aquellos hogares donde existen madres despreocupadas, padres ausentes, peleas frecuentes, maltrato doméstico, malos ejemplos, entre otros; es donde están los niños que poco a poco van perdiendo las características propias de ser infante debido a factores como el temor, la ira y el rencor, muchos escapan de casa y viven el destino de los niños de la calle.

Cosas a considerar

Los niños son el futuro de la sociedad y por ende es derecho de ellos y obligación de sus tutores darles todo lo necesario para que crezcan y vivan decentemente.

  • Los niños tienen derecho a jugar y divertirse
  • Los niños tienen derecho a recibir educación
  • Deben ser vestidos y alimentados de forma correcta
  • Los niños tienen derecho a la salud
  • Los niños merecen amor y comprensión
  • Los niños deben ser reprendidos cuando lo amerite
  • Los niños tienen derecho a que se respete su intimidad
  • Los niños tienen derecho a manifestar sus sentimientos
No hay que olvidarse que la infancia es un derecho que nadie tiene por qué robar, coartar o impedir.