La explotación infantil de miles de niños de África en la producción de cacao por distintas empresas multinacionales, es algo similar al reclutamiento de otra inmensa cantidad de niños soldado para combatir en muchos conflictos armados en diversos países del mundo.

Mientras que otros miles son también empleados en más de 58 países para la fabricación de cientos de productos como café en Colombia, adornos navideños en China, caña de azúcar en Belice, Bolivia, Brasil, Myanmar, Colombia, República Dominicana, Guatemala, Kenia, México, Pakistán, Panamá, Filipinas, Tailandia y Uganda; productos que terminan en los Estados Unidos y otros países del mundo, según información de The Associated Press.

La explotación infantil en las plantaciones de cacao en África

Si bien el cacao es un vegetal oriundo de América del Sur, la variedad lograda en África merced a sus componentes taninos y a su mejor precio, se ha convertido en la más solicitada por la industria alimenticia internacional. Como consecuencia de ello Costa de Marfil, Ghana, Nigeria y Camerún, se han convertido en los principales productores mundiales en proporciones del 38%, 19%, 5% y 5%, respectivamente; aunque a costa de utilizar esclavizadamente a cientos de miles de niños en las plantaciones.

Informes de únicamente el año 2000 de la administración estadounidense, hablan de más de 15.000 niños de entre 9 y 12 años vendidos como esclavos en las plantaciones de algodón, café y cacao en Costa de Marfil; mientras que otros reportes sobre trabajo infantil de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), revelan la existencia de unos 215 millones de niños trabajando en todo el mundo.

Causas y consecuencias del trabajo infantil

Todo ello determinado en primer lugar por el descontrol y la anarquía que históricamente ha prevalecido en muchas de las plantaciones de África occidental, debido al predominante muy difícil acceso a las mismas y un paralelo desinterés de las autoridades nacionales e internacionales por un registro de la calidad laboral en las producciones en general y en las destinadas a la exportación en particular.

Una situación que se ha visto agravada por el hecho de que muchas de las decisiones económicas y empresariales escapan todavía al control y supervisión de las autoridades nacionales, dado el consecuente cuasi descontrol intrínseco aún al nuevo orden generado. Un contexto que muchas grandes empresas multinacionales aprovechan para llevar a cabo libre e ilegalmente muchos de sus procesos productivos.

Lo que junto a los aludidos métodos imperantes desde siglos pasados y las leyes y necesidades del mercado internacional han hecho que el precio que los productores africanos reciben por sus producciones de cacao no se haya modificado en 40 años, mientras que en el mercado internacional subió hasta un 300% solo en los últimos 10 años. Conforme lo precisan algunas fuentes, como el documental de la BBC Bitter Sweet (Dulce amargo), citado en el artículo “El 'cacao' de Nestlé en África”.

Nestlé y el chocolate de África

Nestlé es una empresa que históricamente ha comprado chocolate en mercados internacionales. Con el paso del tiempo sus crecientes necesidades de materia prima hicieron muy rentable la selección de productos de mercados o productores no controlados como los africanos.

Ésta expansión obligó, en septiembre de 2001, a las principales multinacionales y explotadoras del cacao en África occidental a firmar un acuerdo internacional o “Protocolo del Cacao” con el fin de hacer frente a las formas de trabajo infantil y trabajo forzado de adultos en las plantaciones, aunque siendo para ello determinante la presión de la opinión pública internacional y la perseverancia de los jueces estadounidenses Tom Harkin y Elliot Engel.

La regularización va con retraso

Pese a lo cual, el objetivo de que en 2005 todos los mercados debían estar regularizados y desarrollando normas de certificación y etiquetado en todos sus chocolates, no ha sido cumplido por todas las empresas firmantes del protocolo; y si bien la mayoría pidió una prorroga de cuatro años, los resultados no fueron los deseados hasta el año 2008.

Nestlé justificó su incumplimiento en la imposibilidad de “monitorizar la producción de cacao en plena guerra civil en Costa de Marfil”; al tiempo que no ha parado de trabajar y destinar recursos intentando acabar con el problema más desde un punto de vista mediático que efectivo, a través de suscripciones a todas y cada unas de las organizaciones que promueven el comercio justo del cacao, y pequeñas inversiones mediáticas y teledirigidas a ablandar la mellada opinión pública.

Los niños y niñas soldado y la explotación laboral infantil

Todo ello tiene algún parangón con el problema de los niños soldado, de los que según Amnistía Internacional calcula que existen actualmente unos 300.000 combatiendo en todo el mundo; niños o niñas menores de 18 años que forman parte de cualquier tipo de fuerza o movimiento armado, ya sea regular o irregular, en cualquier condición, incluyendo pero no limitado a, cocineros, porteros, mensajeros y cualquier otra persona que acompañe a dichos grupos y no sea solamente un familiar.

La lista de países que los recluta sorprende. En Europa tenemos a Irlanda del Norte y Kosovo; en América a Colombia, Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador; en Asia a Afganistán, Angola, Camboya, Filipinas, Myanmar, Nepal, R. Chechenia y Sri Lanka; y África es el continente donde más predominan con Burundi, Guinea Bissau, Liberia, Mozambique, R. D. Congo, Sierra Leona, Somalia, Sudán y Uganda.

Reflexión Final

Pese a los esfuerzos para frenar la explotación laboral infantil y el reclutamiento de niños soldado, aún es evidente la inmensa cantidad de infantes que ven de ese modo frustrada la posibilidad de vivir a plenitud la más importante etapa de su vida. Y seguirá todo igual mientras perdure la generalizada predisposición a usar generalmente como excusa y/o apariencia muchos actuales preceptos –Responsabilidad Social Corporativa (RSC), respeto a los Derechos Humanos,…- que de ser empleados cabalmente, no se verían tales y otras injusticias.