Desde su nacimiento, los bebés comienzan a descubrir el mundo que los rodea mediante los sentidos.

Al tomar, el recién nacido, el pecho materno percibe el sabor y el olor de la leche, la suavidad de la tetilla, observa su forma y color, y el ruido que él mismo hace al succionar. De esta manera reconoce el alimento materno.

Al principio, las sensaciones que le llegan son difusas y desorganizadas. Pero más tarde podrá distinguir entre lo que es familiar y lo que no: caras, sonidos, el dormitorio en donde pasa más tiempo, hasta su propio chupete y cuna.

Al correr el tiempo, aprenderá a organizar las sensaciones que le transmiten sus sentidos en forma cada vez más elaborada, comenzará a fijarse en detalles y a establecer relaciones.

Los padres pueden ayudar al chico a desarrollar su potencial perceptivo, llamando su atención con láminas coloridas, móviles o juguetes musicales.

Lo ideal es realizar distintas actividades para el desarrollo de los sentidos que además lo ayudarán a reconocer que los estímulos son placenteros en sí mismos de modo que con el tiempo sepa disfrutar de las expresiones artísticas, del perfume de las flores, de los sabores de la comida, entre otras cosas.

A continuación se detallarán juegos que aconseja el libro: “El desarrollo potencial de su hijo” (Developing your child`s potencial, Time – Life Books), que ayudan a la estimulación de los cinco sentidos de los niños:

El Tacto

(Para niños de 2 años)

En esta ocasión pueden realizar un juego con una bolsa, que no debe ser transparente, y llenarla con cosas variadas que los niños deben poder identificar solamente a través del tacto. Puede ser, por ejemplo, un trozo de madera, un cepillo, un juguete, o un poco de tierra si se quiere. Esto le ayudará a reconocer las sensaciones que le produce cada textura y poder reconocer cada una de ellas sin mirarlas.

La Vista

(Para niños de 2 a 3 años)

Muéstrele a al pequeño 4 bloques de colores: 2 amarillos, 1 rojo y 1 azul. Ubíquelos de tal forma que los amarillos queden separados por el rojo y el azul o uno por uno de ellos. Pídale que separe los que son de un mismo color. Una vez que lo haga, nombre el color para que lo aprenda.

Luego repita el juego, pero con un par de bloques rojos y luego con uno de bloques azules. Así llegará a conocer los tres colores primarios y aprenderá a elegir y separar por categorías.

El Oído

(Para niños de 2 a 4 años)

Para que el pequeño distinga los sonidos en todos sus matices, pídale que escuche por un momento los ruidos que llegan hasta su cuarto como la bocina de un auto, la música de un departamento vecino.

Luego trasládense juntos a otros lugares de la casa, a la calle, al parque para escuchar juntos y comentar lo que oyen. Ayúdelo a diferenciar entre ruidos fuertes y suaves, graves y agudos, agradables o disonantes, con o sin ritmo. Aproveche un paseo por el zoológico para que conozca las voces de los animales.

El Olfato

(Para niños de 3 a 6 años)

Cuando vaya con el niño a la plaza, por ejemplo, señálele aromas como el del pasto recién cortado o el de las hojas secas.

Permita que aprecie el perfume de las flores y otras plantas. Cuando prepare una torta o un pollo al horno, llame al chico para que reconozca esos aromas.

Para jugar, pueden utilizar trocitos de algodón empapados con vinagre, loción y vainilla, y enséñele a reconocer estos aromas. Los olores suelen evocar recuerdos. Si durante una caminata por el parque recogen una ramita de pino, días después en casa el niño podrá experimentar nuevamente esos aromas y rememorar el paseo. Las asociaciones sensoriales de este tipo le permitirán agudizar su memoria.

El Gusto

(Para niños de 3 a 6 años)

Coloque en platitos pequeñas porciones de alimentos que representen los sabores básicos: salado, dulce, ácido, amargo (papas saladas, alfajor, limón, radicheta). Mientras el niño prueba cada uno, cambie ideas con él sobre las sensaciones que producen en cuanto a sabor y textura. Pregúntele cuáles les gustan y cuales no. Haga que se tape la nariz al probar algunos alimentos para que comprenda que ese sentido interviene también en la apreciación de los alimentos. Desarrollará mejor su sentido del gusto y a la vez olfato aprendiendo a experimentar con toda clase de platos y disfrutar de ellos.