Una fantasía recurrente en los varones es encontrar una mujer ninfómana, que tenga deseos de tener sexo todo el tiempo, donde sea y cómo sea. La mujer hipersexual que se estremece de placer continuamente y está dispuesta siempre. Sensual y sexual, abierta a experiencias nuevas y sugestivas, complace a uno o varios hombres de la manera que ellos deseen.

La mujer ninfómana no es así. Se juega con este término, se unifica la promiscuidad, la libertad sexual, la sensualidad, el erotismo con una patología médica: la hipersexualidad humana.

La ninfomanía está descrita en la Real Academia de la lengua como "Furor uterino". Es en realidad la versión femenina de la satiriasis masculina, un deseo aumentado y compulsivo de la cópula, algo que es patológico, puesto que tiende a dominar el pensamiento consciente e interfiere con todos los demás aspectos de la vida cotidiana de la persona.

Ninfomanía por causas orgánicas

Causada por lesiones en la zona límbica del encéfalo, por tumores o por accidentes angioencefálicos. En mujeres con episodios epilépticos puede presentarse durante un período de convulsiones del lóbulo temporal, llegando incluso a extremos de cometer crímenes sexuales de los que la autora no tiene registro ninguno después.

Los cambios hormonales en las menstruaciones o en la menopausia pueden derivar también en comportamientos de ninfomanía. Anfetaminas, opiáceos y andrógenos pueden estimular el deseo y compulsión sexual femeninos, aunque el estado sería pasajero.

Ninfomanía por causas psicológicas

Estas pueden ser emocionales, donde la mujer llegue a creer que la manera de ser amada es mantener relaciones sexuales indiscriminadas. Se crea un círculo vicioso, porque el sexo no es la complementación de un afecto existente y no se halla el placer físico y emocional de plenitud, muy al contrario, la búsqueda de afecto a través del sexo deja vacía emocionalmente a la mujer y su búsqueda se intensifica.

Algunas enfermas psiquiátricas con esquizofrenia, psicosis, maniaco-depresión o sociopatías, presentan estados de ninfomanía, pero no son responsables de sus actos, aunque sí son conscientes de lo que están haciendo.

Ninfomanía no es libertad sexual

El término ninfómana se ha utilizado alegre y livianamente para adjetivar a toda aquella mujer con un notable apetito sexual. Dependiendo del punto de vista, el deseo sexual de una mujer resulta exagerado para un hombre si ella es multiorgásmica, por ejemplo, y él un eyaculador precoz.

En el marco de una sociedad muy recatada y llena de tabúes, una libertad sexual bien vivida y disfrutada por elección propia también puede ser tachada de ninfomanía. Incluso la práctica habitual de la masturbación femenina aún sorprende a muchos, e inmediatamente incluyen este íntimo placer en la categoría de patología.

El mito y el erotismo

Es muy común en los sitios web pornográficos encontrar la palabra ninfómana como referente para los vídeos o fotografías de mujeres ardientes que no pueden mantener las manos quietas y las piernas juntas, el deseo de mantener sexo es superior a ellas y realizan todo tipo de prácticas para satisfacerse.

Los espectadores de dichas fantasías adquieren la noción errónea y comercial de la realidad. Las mujeres ninfómanas rara vez sienten placer con el coito, hasta pueden ser frígidas, es tanta su obsesión por satisfacer la necesidad emocional, el vacío interior, que el acto sexual es un medio y no un fin en sí mismo.

Una verdadera ninfómana, y es muy raro encontrarla, teniendo en cuenta que la población con hipersexualidad es del 6% (y dentro de esta, las mujeres ocupan un 2%), lo mantendrá disimulado y callado.

Nunca hará ostentación de tal condición si puede ser consciente de que le está pasando y pedirá ayuda desesperadamente para un sufrimiento que, encima de todo, considera vergonzante.