La temporada 2010 de la NFL está a punto de arrancar, y Bengals, Steelers, Ravens y Browns buscarán quedarse con el título divisional. Los de Cincinnati lograron barrer con la división la temporada anterior, así que estarán en la mira de sus rivales que buscarán regresarles la humillación.

Cincinnati Bengals, a mantener la hegemonía

Después de terminar el 2009 con una marca de 10-6 y un aplastante 6-0 en su división, los pupilos del coach Marvin Lewis buscaron reforzarse para no solo mantener el campeonato de su división, sino también llegar más lejos en los playoffs, ya que fueron eliminados en la ronda de comodines la campaña anterior. A pesar de tener al QB Carson Plamer y al extravagante receptor Chad Ochocinco, los Bengals terminaron como la ofensiva número 26 por aire, por lo que para esta temporada se armaron con el receptor Terrell Owens, además de reclutar al ala cerrada Germaine Gresham en la primera ronda del draft. Esto deberá darle armas suficientes a Palmer y su ofensiva, que ya cuenta con un explosivo ataque terrestre comandado por el corredor Cedric Benson. El equipo contó con la cuarta mejor defensiva la temporada anterior, y necesitarán de un desempeño similar para esta temporada si quieren mantenerse en la cima.

Baltimore Ravens, armados hasta los dientes

Por años fue la defensiva de los Ravens la que los sacaba a flote, e incluso los llevó a ganar la Super Bowl XXXV. Pero a pesar de aún contar con jugadores del calibre de Ray Lewis y Ed Reed, todo parece indicar que será la ofensiva la que llevará en sus hombros al equipo en el 2010. Cierto, la defensiva todavía puede dar grandes exhibiciones, como el juego ante los Patriots en los playoffs del 2010, pero ya se han hecho viejos, y ya no podrán mantener el peso de los triunfos y derrotas de su equipo. Pero la ofensiva de Baltimore se ha renovado, comandada por el QB de tercer año Joe Flacco, que suele tomar buenas decisiones y mostrar exactitud en sus pases.

El equipo cuenta también con un sólido ataque terrestre que incluye a Ray Rice y Willis McGahee. Cuentan con un impresionante cuerpo de receptores que incluye a Derrick Mason, Anquan Boldin, Donte Sallworth y Mark Clayton con lo que mantendrán a las defensivas rivales más que ocupadas.

Pittsburgh Steelers, una gran incógnita

La temporada de los Steelers se complicó incluso antes de empezar, cuando el QB franquicia de la institución, Ben Roethlisberger, fue acusado de acoso y agresión sexual en la pretemporada. A pesar de que no se levantaron cargos, el comisionado Roger Goodell suspendió a 'Big Ben' por los primeros seis partidos de la temporada. Afortunadamente para el equipo, la buena conducta que mostró el QB a partir de su suspensión le ayudó para que la misma fuera reducida a tan sólo cuatro juegos; desafortunadamente Byron Leftwitch, traído específicamente para cubrir al baja del QB titular, se lesionó en la pretemporada, así que será el quaterback de tercer año Dennis Dixon el que se hará cargo de la ofensiva.

Además de la pérdida de Roethlisberger, Pittsburgh perdió a su líder receptor, Santonio Holmes, y no cuenta con un fuerte ataque terrestre, siendo Rashard Mendenhall su carta más peligrosa por tierra. La defensiva terrestre se vio bien el año pasado, siendo la tercera mejor de la liga, pero por aire necesitarán del regreso del safety Troy Polamalu si no quieren quedarse fuera de los playoffs por segundo año consecutivo.

Cleveland Browns, no paran de sufrir

Todo parece indicar que será otra larga temporada para los aficionados de los Browns, ya que, a pesar de hacerse de los servicios del experimentado Mike Holmgren en el puesto de gerente general, están lejos de ser una franquicia competitiva, y se encuentran en una división que casi les asegura un mínimo de seis derrotas por año. Holmgren decidió darle otra oportunidad al coach Eric Mangini, pero no fue tan benevolente con los quaterbacks Brady Quinn y Derek Anderson, que fueron remplazados por el intermitente Jake Delhomme y el novato Colt McCoy. Delhomme es capaz de guiar a un equipo al Super Bowl, como hizo con Carolina, así como de dar actuaciones infames en las que termina con más pases interceptados que completos. McCoy es el QB más ganador de la historia de la NCAA, pero la ofensiva de la Universidad de Texas no tenía un estilo profesional y se duda de su capacidad de trasladar ese éxito a la NFL.

El ataque terrestre es lo más rescatable del equipo, al haber terminado como el número 8 de la liga la temporada anterior, pero su defensiva es cuando menos mediocre y será incapaz de hacer frente a lo que le presentarán equipos como Cincinnati y Baltimore.