En términos muy amplios, podría decirse que la estructura psíquica es el conjunto de sentimientos y pensamientos de cada persona.

En términos más técnicos, la respuesta a qué es y cómo se forma la estructura de la mente ha generado diversas teorías y enfoques dependiendo de la corriente psicológica.

Estructura psíquica

Desde el psicoanálisis de Jacques Lacan, la estructura psíquica es la posición subjetiva que tiene la persona ante el mundo. Así como el esqueleto da forma al cuerpo, la estructura psíquica tiene una función similar: es un modo de entender los eventos exteriores para, dependiendo de la estructura, determinar el lugar que ocupan en lo interior.

Para Lacan hay tres estructuras: psicosis, perversión y neurosis. Todas las personas tienen alguna de las tres, pero, por ser sólo parámetros generales, las particularidades de cada una dependen de cada individuo. Siguiendo con la analogía anterior, la columna vertebral, por ejemplo, da forma a la espalda y sostiene el torso, pero no influye en si se tendrá un lunar en el hombro o no.

La estructura psíquica se consolida en los primeros años y se mantiene a lo largo de toda la vida. Cada una de las tres estructuras se crea dependiendo de cómo sea la relación entre el niño y su madre, entendiendo madre como la persona (hombre o mujer, pariente o no) responsable del cuidado primario del niño.

La estructura y sus manifestaciones no se consideran una enfermedad a eliminar, sino que son los cimientos mismos de la persona. Por medio de psicoterapias o ciertas experiencias, puede variar la forma de experimentar la estructura, pero no es posible alterar el núcleo mismo que define la define como tal.

Psicosis

Desde una perspectiva amplia, la psicosis en el psicoanálisis encuentra ciertos paralelismos con la esquizofrenia, la paranoia y el trastorno bipolar de la psiquiatría.

La visión lacaniana, sin embargo, difiere radicalmente en que para Lacan la psicosis es una estructura psíquica, mientras que la psiquiatría se enfoca en describir los aspectos externos de la psicosis y los llama trastornos.

En la psicosis, el vínculo entre el niño y la madre se sitúa en alguno de dos extremos: o la madre está prácticamente todo el tiempo con niño sin dejarlo solo un momento, o, por el contrario, lo deja siempre solo y no está con él.

¿Qué provoca este tipo de relación extremista? El niño, al no poder experimentar la presencia y ausencia de su madre sino solo una de las dos, no desarrolla la capacidad de distinguir o diferenciar. Nunca puede asumir una identidad propia y se vive como una prolongación de su madre, siempre constreñido a ella.

Aun cuando un psicótico tiene esa estructura desde muy pequeño, puede tener una vida considerada normal. Las alucinaciones, delirios de persecución y otros síntomas descritos por la psiquiatría, surgen cuando se tienen un quiebre psicótico y se pierde la estabilidad dentro de la estructura.

Perversión

Al referirse a una estructura perversa, o a la perversión, no debe entenderse desde la acepción coloquial. Aunque esta estructura frecuentemente es sádica, cruel y aparentemente desprovista de empatía, las razones que llevaron a Lacan a nombrarla estructura perversa tienen que ver con ciertos elementos de sus teorías.

Al contrario de la psicosis, la madre sí logra un punto medio en alternar los momentos para estar con el niño y para dejarlo solo. A pesar de este éxito, la perversión también está afectada por una relación extremista con la madre.

En el caso de esta estructura lo extremista no está en la presencia física de la madre, sino en los sentimientos que tiene respecto al niño: o lo considera lo más importante, aquello sin lo cual su vida no tendría sentido porque nada más la hace feliz; o, por el contrario, es lo peor que le ha ocurrido y la existencia misma del niño arruinó su vida.

Aunque el perverso sí logra una diferenciación de la madre, los sentimientos extremistas respecto a él no le permiten lograr una verdadera independencia ni una verdadera separación, engendrando otro tipo de conflictos más complejos.

Neurosis

Al igual que en la psicosis y en la perversión, para Lacan la neurosis es una estructura, no un trastorno. Es importante aclarar que la estructura neurótica no tiene relación con la concepción tradicional o coloquial de lo que es la neurosis.

De las tres estructuras, la neurosis es la única que logra tener éxito en encontrar un punto medio en la relación con la madre. Hay una diferenciación en la presencia física y también hay una separación en cuanto al afecto de la madre.

En la neurosis, la madre intercala los momentos de estar con el niño y de dejarlo; además muestra afecto y atención hacia él pero no es lo único en su vida, tiene otros elementos que son importantes y demandan su tiempo, atención y sentimientos.

El neurótico logra una diferenciación y separación en cuanto a la figura de la madre, lo cual de modo alguno garantiza una vida libre de conflictos, pero sí ofrece la posibilidad de autonomía e independencia.

Para concluir solo resta aclarar que esta es una descripción muy resumida y general de las estructuras psíquicas en Lacan. Existen muchos otros elementos y características que entran en juego en cada una y en su formación.