Los adelantos científicos en este campo precisan que parte de las afecciones que padecen las personas se deben a causas psicológicas y no sólo somáticas, es decir, propias del cuerpo humano. Según el neurogastroenterólogo Carlos Páez, dichas enfermedades hace unos años no se conocían, pero con los avances salieron a relucir. Tal es el caso del Síndrome de Intestino Irritable.

Como especialista en Medicina Interna y Gastroenterología señala que “los seres humanos tenemos dos cerebros: uno conformado por el Sistema Nervioso Central (SNC) y el otro, ubicado en el estómago, constituido por el Sistema Nervioso Enteral (SNE)”.

Millones de neuronas más

Agrega que “el SNE, desconocido hasta hace poco, posee millones de neuronas más que el SNC”, y gracias a su descubrimiento es que se ha podido reconocer que afecciones como el Síndrome del Intestino o Colon Irritable, no son causadas por problemas corporales sino psíquicos.

Páez puntualiza que este síndrome se produce porque “el Sistema Nervioso Enteral está formado por los músculos del estómago y es el encargado de controlar todo su funcionamiento, manifestándose internamente, la falta de movimientos simétricos, “los movimientos –intestinales- que en una persona sana se realizan simétricamente, en una con este síndrome resultan irregulares”.

“Esto genera contracciones que se manifiestan en calambres”, espasmos que de acuerdo a su experiencia profesional e investigativa, “tienen su origen en dicho sistema nervioso”. El signo más visible es la inflamación del abdomen, pues asegura, “hay personas que al poco tiempo de comer experimentan un aumento en esa parte del cuerpo, comienza a inflamárseles el estómago y sienten dolor, ardor y ansiedad”.

Enfatiza que estos “son cambios en las neuronas y en las sustancias químicas que segregan la serotonina, pues dejan de cumplir la función de permitir la comunicación de unas neuronas con otras, a través de los neurotransmisores”.

"Estamos expuestos a factores de crisis"

En la actualidad, revela Páez, las personas están expuestas a múltiples factores de crisis, no sólo individuales, sino también colectivos que influyen en su autoestima, “las crisis personales se manifiestan en la mente y afectan nuestro comportamiento”, produciendo alteraciones en el estilo de vida, cuadros de ansiedad, depresión, insomnio, falta de concentración, pérdida de la memoria y del deseo sexual.

Estos cuadros psicológicos llevan consigo otros problemas físicos, “los individuos comienzan a padecer de cefaleas o dolores de cabeza, úlceras, astenicismo o apatía, diarrea, dolor y ardor abdominal, gases estomacales, entre otros”. El neurogastroenterólogo acota que muchas personas en ocasiones recurren a la automedicación por considerar que su problema está asociado a otras causas y no a las psicológicas.

La mente controla nuestras emociones"

“Ante diversas situaciones, el cuerpo reacciona de distintas formas. Se puede presentar sudoración, temblor en el cuerpo y nerviosismo. La mente controla nuestras emociones, todos reaccionamos a nuestro medio ambiente”, por lo tanto, si reímos, si pensamos en positivo, todo saldrá bien, de lo contrario todo saldrá mal”, resalta.

Enfermedades como la del Síndrome de Intestino Irritable –también llamadas psiconeuroinmunológicas (relacionadas directamente con las defensas del organismo)- sólo se logran detectar cuando hay buena comunicación médico/ paciente. Para ello, aclaró este investigador, es imprescindible elaborar su historia psicobiográfica, “estos problemas constituyen perturbaciones que los pacientes vienen arrastrando desde su infancia y adolescencia y lo manifiestan a través de conductas emocionales, son traumas que se mantienen latentes hasta la edad adulta”, destaca.