En México, más personas se involucran en la defensa de los animales. La mayoría son jóvenes y participan activamente en ayudarlos, rescatándolos de las calles, albergándolos, manifestándose contra espectáculos que los dañen (corridas de toros, circos), pertenecen a alguna agrupación o están por su cuenta.

Cada vez hay más defensores de los animales

Promueven la adopción de mascotas y su esterilización y rechazan tajantemente la compra y la reproducción de mascotas. Algunos son vegetarianos, otros veganos (vegetarianos que no utilizan ni consumen productos provenientes de animales) y otros más, comen de todo. Hay quienes son pro eutanasia y quienes están “a favor de la vida”.

Habiendo semejanzas pero también tantas discrepancias entre las personas que protegen a los animales, ¿quiénes son estas personas que parecieran simpatizar más con la anarquía y los hippies que con la causa animal?

Neo hippies: proteccionistas ambientales y defensores de animales

Lo que comparten con los hippies de los 60 es que (salvo excepciones), suelen estar a favor de la paz y del cuidado de la naturaleza, solo que ahora se les llama “ambientalistas” y están a favor de todo aquello que fomente un estilo de vida que no dañe al medio ambiente, que ayude a revertirlo y que en suma, proteja a las especies (animales y vegetales) del planeta.

Los neo hippies de hoy suelen rechazar las drogas (o las dejan a una elección muy personal), pueden vivir con sus familias, tienen una carrera universitaria (incluso en universidades privadas), usan tarjetas bancarias, pueden trabajar en instituciones gubernamentales y no son nada ajenos a lo último que hay en cuanto a música, tecnología y gadgets.

No significa que tengan la vida resuelta o que estén a favor del régimen político en que les ha tocado vivir. Tampoco quiere decir que sean una especie de juniors que al no tener en qué ocupar sus vidas (gran parte de ellos son solteros sin hijos), decidan ayudar a los animales.

Defensa de los animales: puntos de concordancia

Los protectores de animales de hoy en día (neo hippies), tienden a estar más allegados a las disciplinas y filosofías orientales, desde las terapias alternativas (homeopatía, naturismo) hasta la práctica del yoga y la meditación. Esto en gran parte porque saben de primera mano que muchos de los medicamentos, así como productos de cuidado personal (dentífricos, champús) y cosméticos provienen de compañías multinacionales que experimentan en animales o que atentan contra el medio ambiente, por lo que optan por alternativas “más naturales”.

Y aunque tocante a cuestiones religiosas permea de todo (desde el ateísmo hasta el catolicismo), son más acordes al budismo, por su consigna de no dañar a los seres vivos. Muchos de ellos, originalmente católicos, han abandonado esta religión porque muchas veces simpatiza (sobre todo influyentes jerarcas católicos) con la tauromaquia y la intolerancia (hacia la diversidad sexual, o el ver a los animales como objetos).

Sobre la alimentación, además de la ya citada tendencia al veganismo, prefieren lo orgánico, lo ecológico y autosustentable y suelen rechazar los transgénicos.

Defensa de los animales: puntos de discrepancia

Si bien existen muchas alianzas entre los diferentes protectores, que los llevan a apoyarse mutuamente (por ejemplo, uno rescata a un animal, otro lo alberga, un tercero coopera con los gastos, otro más le busca hogar), aun sin pertenecer al mismo grupo, hay puntos álgidos y de división entre los neo hippies:

  • Eutanasia de animales. Para algunos lo más sano es sacrificar humanitariamente a un animal (accidentado o incluso sano, pero no cuentan con los medios para atenderle), en tanto que otros lo rechazan, ya que abogan por el derecho a la vida (y a un hogar digno) del animal y si optan por la eutanasia es el último recurso.
  • Síndrome de Diógenes. Se refiere al hacinamiento de animales rescatados por aquellos que no son capaces de dejar por su cuenta a un animal necesitado (enfermo, hambriento, lastimado, cachorro indefenso, hembra preñada), lo llevan a su hogar donde ya tienen a muchos más aunque carezcan de recursos o espacio. Otros lo desaprueban y prefieren ayudar a “un animal a la vez”.
  • Síndrome de fatiga compasional. Es cuando alguien se ve rebasado por la situación terrible en que sobreviven muchos animales, puede derrumbarse y decidir retirarse totalmente de la defensa de los animales. El problema radica en si decide deshacerse de los propios animales rescatados. También se refiere a la pérdida de objetividad al aislarse y querer resolver diversas situaciones por cuenta propia en detrimento de su salud, economía y de la causa en sí.
  • Pánico y falta de compromiso. Frecuente entre protectores novatos que una vez que tienen a un animal bajo su custodia (rescatado de la calle u otra situación precaria), no saben qué hacer y terminan abandonándolo, algo duramente criticable entre el resto de las protectoras de animales, sobre todo porque tienen que hacerse cargo.
  • La “incongruencia”. Puede ir desde los hábitos alimenticios (aquellos que no son veganos vs. los que sí lo son), pasando por negarse a albergar animales, participar en eventos y actos públicos e incluso, las ideologías políticas (el que se simpatice con un partido o político que no destaque por ser acorde a la causa animal o ambiental) y el “recibir” dinero por parte de terceras personas (algunos protectores solicitan un donativo a quien adopta un animal para compensar los gastos que este ha generado, mientras que otros lo rechazan).

La protección de los animales

Esto es, a grandes rasgos, la defensa de los animales en este principio de siglo. Y si bien se les ha llamado neo hippies a personas más relacionadas a corrientes musicales, causas igualitarias y ecología, dentro de este término (el cual no es despectivo en lo absoluto) se puede englobar a los proteccionistas de animales.

Aun cuando haya fuertes divisiones entre ellos, poco a poco han ido encontrando su propia voz y la manera de hacer mejor las cosas para ir cambiando al mundo (a nivel social, cultural, espiritual y activo), como deseaban los hippies de antaño, para bien, pero siendo más integrales e incluyentes con todos los seres vivos del planeta.