El caso de un tumor óseo en un neandertal es el más antiguo de los conocidos hasta ahora descubiertos. Se trata de un tumor óseo en la costilla de un joven neandertal que vivió hace unos 120.000 años en lo que hoy es Croacia. El fragmento de hueso, que viene del famoso sitio arqueológico "Cueva de Krapina", contiene por lejos, el tumor óseo más primitivo de los registros arqueológicos.

La investigación y el equipo de investigadores del hallazgo neandertal en Croacia

Los detalles de la confirmación del hallazgo, anunciado por un equipo internacional de investigadores dirigido por la curadora del Penn Museum y paleoantropóloga Janet Monge, está disponible en un trabajo de investigación difundido ayer por la revista Plosone y que se denomina: "La displasia fibrosa en un Neandertal de 120.000 años de edad de Krapina, Croacia."

Junto con la Dra. Monge, participaron del equipo de investigación: Morrie Kricun, del Departamento de Radiología de la Universidad de Pennsylvania; Jakov Radovcic y Davorka Radovcic, del Museo Natural de Historia de Croacia; Alan Mann, del Departamento de Antropología, Universidad de Princeton; y David Frayer, del Departamento de Antropología, Universidad de Kansas.

Registros actuales de tumores prehistóricos

Los tumores óseos son excepcionalmente raros de encontrar en el fósiles y hay muy pocos en los registros arqueológicos de la prehistoria humana. Los primeros casos conocidos hasta ahora, están datados con una antigüedad de hace 1.000 a 4.000 años, por cierto en homo sapiens. Los tumores óseos primarios son poco comunes en las poblaciones modernas, por lo tanto, el hallazgo de un tumor en un fósil tan viejo es un descubrimiento único.

Identificación del tumor en el neandertal, por rayos X

A partir de una exploración por rayos X y otros medios, los investigadores identificaron una neoplasia de una displasia fibrosa - hoy en día, la forma más común de tumor óseo benigno en los seres humanos - en un fragmento de costilla izquierda del Neandertal; la neoplasia mide unos 30 mm (4 ½ pulgadas) de largo. A juzgar por el tamaño del fragmento de costilla - parte final de la costilla que se une a las vértebras -, la costilla pertenecía a un neandertal varón joven, que probablemente murió en su adolescencia. Aunque murió joven y la displasia fibrosa es un trastorno del desarrollo de los huesos, no hay otros fósiles conocidos que se puedan atribuir a este individuo y no hay pruebas suficientes para determinar si la patología encontrada contribuyó a la causa de su muerte, según la Dra. Monge.

Implicancias del hallazgo del tumor en relación a los neandertales y humanos modernos

Por la confirmación de este hallazgo, la doctora Monge cree que puede tener implicaciones para los estudiosos de la relación entre los neandertales y los humanos modernos. En este sentido dijo: "Este tumor puede proporcionar otro vínculo entre los neandertales y las poblaciones modernas, los vínculos están reforzados con evidencia genética y arqueológica. Parte de nuestra ascendencia es de hecho de los neandertales. Crecemos de la misma forma en los huesos y dientes y compartimos las mismas enfermedades."

El yacimiento arqueológico de Kaprina, en Croacia

Los paleoantropólogos siguen debatiendo la relación exacta entre el homo sapiens - los seres humanos hoy en día - y los neandertales, la especie extinta que vivió a lo largo de Eurasia a partir de unos 600.000 años atrás hasta hace unos 28.000 años. Uno de los primeros y más importantes yacimientos neandertales fue descubierto en Croacia, en 1899, cuando Dragutin Gorjanovic-Kramberger, Director del Departamento de Geología y Paleontología del Museo Nacional y catedrático de Paleontología y Geología de la Universidad de Zagreb, alertado por un maestro de escuela local, visitó por primera vez la cueva Krapina y tomó nota de los depósitos de la cueva, que incluía en ese momento una herramienta de astillas de piedra, fragmentos de huesos de animales y un solo molar humano. A partir de ese año y durante seis años Gorjanovic-Kramberger y un equipo, excavaron la cueva por completo. Hacia 1905, Krapina había proporcionado restos de homínidos más que cualquier otro sitio conocido en ese momento.

Fuente: Upenn.edu & Plosone