La emoción empieza mucho antes de llegar, desde el mismo momento en que se compran las entradas. Ya entonces se escuchan los mágicos instrumentos de la orquesta del Price: trombón, piano, guitarra, saxo y travesera, batería, bajo, violín, trompeta. Ahí es nada: la resurrección de aquellas bandas circenses elevada a categoría de orquesta de alta calidad con el maravilloso espíritu que al abuelo y los padres reconcilia con la vida y al niño le invita a entrar en un mundo de ensueño donde todas las aventuras son posibles, incluidas las grandes dificultades de los artistas del trapecio, la acrobacia, el equilibrio y los seres "de goma" y "de risa". Sin duda, vuelve la Navidad al Price: lo imposible regresa al corazón y la capacidad de ensueño de seres humanos de cualquier edad: todos convertidos en niños dichosos.

Circo contemporáneo: Cuba, España y Portugal

Cuba: Compañía Habana. Barra rusa: acrobacia y son cubano; mucha simpatía de muchachos del Mar Caribe, de una isla donde se canta siempre y se baila, tanto en el malecón como en cualquier calle, y ellos, con sus cuerpos perfectos y su dinamismo no menos elaborado, transportan al público a aquel país besado por el mar, con gran tradición circense. Sus esfuerzos son notables, así como sus capacidades: combinando la destreza con el buen humor... y la música.

España: Compañía La Tal. Carrilló. Se trata de un montaje que gira en torno a la maquinaria de un reloj gigantesco que guarda en su interior una galería de personajes fantásticos; salen cada cuarto de hora, al ritmo de una música envolvente y dispuestos a contar sus historias al público. Pero no de un modo convencional, la técnica interpretativa de esta Compañía conforman una fusión de teatro y circo con predominio del humor. Llevan 20 años paseando sus espectáculos por ciudades de toda Europa, destacando en los más prestigiosos festivales internacionales.

Portugal: Dúo Guerrero. Cable alto. Con humor y sorprendente disposición para el riesgo, "The Guerreros" son un hombre y una mujer apasionados por su capacidad creativa sobre el alambre más alto: ellos se divierten y al público se le corta la respiración, no sólo ante el peligro que corren sino ante la belleza de sus números.

Más aventuras: Canadá, Japón, España, Rusia y China

Canadá: Erika Lemay. Equilibrios sobre bastón y aro. Nuevas atracciones de una bellísima mujer que logra acrobacias aéreas de extraordinaria precisión y belleza onírica. Cada uno de sus movimientos parecen proceder de lugares y tiempos alejados de la realidad.

Japón. Tempei Arakawa. Diábolo. Este arte se basa en la manipulación de un juguete: diábolo o diablo, o el diablo de dos palos, un juguete para malabaristas inventado en China en el 200 a. C., con lo que podríamos deducir unos cuatro mil años de antigüedad. Tempei Arakawa ha logrado reinventar este malabar y llevarlo a un nivel de asombrosa calidad y belleza. Cuando ya se creía que todo estaba hecho llega este show que maravilla.

España. Leandre Ribera. Payaso excéntrico. Director artístico de las Navidades del Price, es también una figura del espectáculo. Nunca se sabe adónde le llevará su capacidad de improvisación y su singular formación de cómico callejero. Lo puede todo y con todo puede. Con una apariencia de tipo serio provoca sorpresas notables y muy buenas risas.

Por parte de Rusia, una atracción muy espectacular: The Flying Nikolaeva en trapecio volante, y por parte de China, la Troupe Acrobática Hebei: equilibrios con tazas y contorsión: grandes habilidades en una constante evolución hacia el grado superior del arte circense, ya sin fieras maltratadas, en un mundo mágico donde la libertad y el sacrificio físico de los artistas son lo principal.

Navidades en el Price: un circo con artistas internacionales de muy alta calidad. Incluso en estos tiempos tan difíciles, su director Pere Pinyol y su equipo de apasionados "cirqueros" hacen posible que artistas de gran prestigio se den cita bajo la escenografía y el vestuario de Rafa Garrigós, coreografía de Michelle Man, y diseño de iluminación de Gloria Montesinos y Keith Yetton. Ningún aspecto improvisado. Ninguna sombra entre tantas luces. Y todo con excelentes precios, en comparación con otros circos: de 10 a 38 euros, con notables descuentos según edades.