No se lleve a engaño, la Navidad tal y cómo la conoce y la celebra es un “invento” reciente, una escenografía que comienza a idearse en el siglo XIX y que se consolida en el XX. Se conformará en época contemporánea más como una celebración festiva que religiosa, pues se deja de trabajar y se promueve la reunión familiar, el encuentro con los seres queridos, la compra de regalos y en definitiva, el aumento de consumo.

Navidad, ¿el 25 de diciembre?

En los cristianos primitivos no se recogen celebraciones tempranas de la natividad; es decir, del nacimiento de Jesucristo. Todo lo contrario, los primeros cristianos hacen más hincapié en sus iniciales liturgias en la muerte y resurrección de Jesús que en su nacimiento. La fecha elegida, la célebre 25 de diciembre, no puede confirmarse como el día del nacimiento de Jesús porque nada de ello se dice en los Evangelios.

Si usamos la sagacidad histórica investigadora podríamos intentar averiguar en documentos o datos romanos cuándo el rey Herodes, vasallo de Roma, comenzó el censo de primogénitos palestinos que llevó a los padres de Jesús a salir de Nazaret y “emigrar” a Belén. Los varones, por una cuestión de impuestos, debían registrarse en su ciudad natal; era orden del Imperio y José debía cumplirla como miembro de familia “patricia” palestina, emparentada con el rey David de Israel. Ese censo era cada 14 años en las provincias romanas, la clave estaría en averiguar cuándo se hizo el anterior o posterior al que afectó a María y José.

25 de diciembre, una fecha pagana

Sería como encontrar el “Santo Grial”, si se encontrasen documentos o pruebas de cuando se inició ese censo de población (de eso sí que existen referencias) y así sabríamos la fecha más exacta del nacimiento de Jesucristo. La elección del 25 de diciembre está consensuada en la tradición occidental como resultado de aprovechar la celebración romana y pagana del dies natalis Solis invicti, el día del nacimiento del Sol invicto, una victoria de la luz sobre la noche más larga del año. También relacionada con la celebración de dar gracias por las cosechas obtenidas, que permitirán pasar el invierno, que nacía en esa fecha.

Navidad ¿ceremonia religiosa?

Los críticos con la fecha del 25 de Diciembre como la Navidad porque se aprovechó la fiesta pagana del “Nacimiento del Sol”, argumentan que los cristianos que la adoptaron en el siglo III tenían muy reciente la persecución y matanzas de fieles de Cristo en los circos romanos como para querer acoger esa fiesta pagana como suya. En cambio, los defensores razonan que en la liturgia cristiana de la Natividad los primeros Padres de la Iglesia hablaban de “un paralelismo entre el nacimiento de Jesucristo y expresiones bíblicas como «sol de justicia» (Ma 4,2) y «luz del mundo» (Jn 1,4ss.)”; [Josef Ratzinger, El espíritu de la liturgia. Una introducción (Cristiandad, Madrid, 2001)].

El Papa actual escribía en uno de sus libros sobre Liturgia conceptos de fe que parecen haberse olvidado en la celebración navideña. Finalmente, según Benedicto XVI, la línea argumental que defiende la muerte-resurrección-encarnación-creación-nacimiento (círculo eternidad, infinitud de los judíos) sería la más exacta para determinar la Natividad de Jesucristo. Hay que apreciar la gran similitud entre las liturgias de Pascua (Semana Santa) con el Adviento y la Navidad. El nacimiento de Jesús estaría, pues, más relacionado con las octavas kalendas de abril (25 de marzo, pasión de Cristo) que con las fiestas del solsticio de invierno.

Vuelta a lo “pagano” en Navidad

Es algo paradójico que el sentido de la Navidad haya recuperado, en cierta forma, el sentido de celebración “vulgar” y pagana que tenía cuando era una celebración relacionada con los cambios de estación, llegada del invierno, fin de las cosechas... En la Edad Media los Papas decidieron dar a la fiesta tan popular del solsticio de invierno, muy practicada en todas las culturas del antiguo imperio romano, un carácter religioso y frenar su personalidad “lúdica-festiva” con la instauración de la semana del 21 al 26 de diciembre como las fechas de celebración religiosa de la Natividad.

Hoy día, salvo en las comunidades de creyentes, la Navidad ha recobrado el carácter popular y de sentido festivo, celebrar fin de año (fin cosechas), en las sociedades modernas. Alrededor de las fiestas navideñas existe todo un marketing (desde mediados del siglo XIX, justo con el auge industrial) de árboles navideños, adornos, belenes, dulces, juguetes, regalos para adultos, perfumes, lencería, bolsos, complementos, luces, fuegos artificiales, petardos, fiestas de cena navideña de empresa... todo un ritual de lo más “pagano”. Aún así, ¡Feliz Navidad!