Había dejado atrás su hogar y la escapada no había sido nada fácil. Hasta seis veces intentó cruzar los Pirineos pero no pudo conseguirlo. En uno de los intentos fue detenida durante cuatro días para ser interrogada por miembros de la Milicia Francesa. Se mantuvo firme negándose a dar cualquier tipo de información a los paramilitares del Régimen de Vichy hasta que, al fin, recibió la ayuda inesperada de Monseñor Hugh O'Flaherty, sacerdote católico irlandés conocido en los ambientes clandestinos como “la Pimpinela Escarlata del Vaticano”, que por medio de un emisario logro convencer a los ultra católicos de la Milicia francesa para que pusieran en libertad a Nancy. Finalmente pudo cruzar los Pirineos hacia España y desde allí trasladarse a la Gran Bretaña. Por fin estaba en territorio seguro pero seguía sin tener noticias de su marido.

Vuelta a la lucha armada

Nancy Fiocca, contaba entonces con 31 años de edad y fue una de las 39 mujeres que, junto a 430 hombres, formó parte de la sección francesa del Servicio británico de Operaciones Especiales (“British Special Operations Executive”, SOE en su abreviatura en inglés), que colaboró estrechamente con grupos de resistencia locales saboteando intereses nazis en los territorios ocupados. Fue trasladada, junto al resto de componentes, a un campo de entrenamiento secreto en Escocia donde fue adiestrada por miembros del ejército británico en el manejo de armas y explosivos así como en supervivencia, defensa personal, códigos de radio y saltos nocturnos en paracaídas. Las treinta y nueve mujeres fueron contratadas por empresas estatales francesas como tapadera de sus acciones clandestinas y su secreto fue guardado hasta después de terminada la guerra. De ellas solamente sobrevivieron tres, quince fueron deportadas a campos de exterminio y el resto murió en acciones de combate o asesinadas por la Gestapo.

A finales de abril del 44, Nancy junto al Mayor John Farmer, agente del SOE, recibieron órdenes de lanzarse en territorio enemigo en la región de Auvernia en el centro de Francia. Su misión era localizar y organizar a los miembros de la Resistencia, establecer contacto con Londres a través de radio y recoger los envíos que la RAF les lanzaba por las noches. Su objetivo era la de preparar a la Resistencia para el Día-D por lo que debían hostigar a las tropas alemanas con sabotajes y ataques por sorpresa a sus centros de abastecimiento.

En esa zona había más de veinte mil soldados alemanes frente a menos de 4.000 miembros de la Resistencia. Wake, con la ayuda del “maquis” Gaspard, consiguió que la cifra se elevara hasta los siete mil los cuales fueron entrenados en la guerra de guerrillas causando graves contratiempos a las fuerzas de ocupación alemanas.

Acciones heroicas de Nancy Wake

Por esas fechas Nancy Wake hizo una de las hazañas por las que fue condecorada por la valentía y el arrojo de su acción. Un operador de radio, ante un ataque de las fuerzas alemanas, se vio obligado a destruir la copia de los códigos de radio para que no cayeran en manos enemigas. Ella se subió en una bicicleta y recorrió los más de 500 km que la separaban de su siguiente contacto pedaleando 71 horas sin parar ni descansar. Cuando por fin pudo restituir los nuevos códigos rompió en llanto por el dolor que sentía en sus músculos y por el alivio que le produjo el poder seguir comunicada con el SOE en Gran Bretaña única forma de seguir recibiendo instrucciones, pertrechos, munición y suministros. “Cuando volví me preguntaron, ¿cómo estás?, Yo grité: no puedo moverme, no puedo sentarme y no puedo hacer nada, entonces comencé a llorar”, le confesó al reportero que le hacía una entrevista para el Sunday Times londinense.

Era una misión extremadamente difícil: “una vida casi sin dormir en movimiento, a menudo escondidos en los bosques, viajando de un grupo a otro para formar Maquis, motivar, planificar y coordinar” dijo Nancy al periodista londinense. Tuvo que organizar lanzamientos en paracaídas que se producían cuatro veces a la semana para reponer las armas y municiones. Hubo numerosos enfrentamientos violentos con tropas alemanas. La tensión era enorme debido a la toma de rehenes, las ejecuciones, incendios y represalias.

Las Waffen-SS deciden acabar con el Ratón Blanco

Los nazis estaban furiosos con Nancy y con sus actividades en la región de Auvernia, la fortaleza de Francia. Metódicamente, las SS, prepararon un plan para eliminar cualquier foco de resistencia en la meseta por encima de Chaudes-Aiguwes. Las Waffen-SS concentraron en las ciudades del altiplano artillería, morteros y contaron con apoyo aéreo. En junio de 1944 22.000 soldados de las SS lanzaron un ataque a la meseta que defendían 7.000 “maquis”. Después de una encarnizada batalla los nazis se retiraron, en su huida dejaron atrás 1.400 cadáveres mientras que las bajas de las tropas de Nancy fueron solo 100. Tenía motivos para estar satisfecha, sus mandos también pues la condecoraron de nuevo por su valor y audacia.

Nancy continuó su guerra. Dirigió personalmente un asalto a la sede de la Gestapo en Montluçon, y mató a un SS con sus propias manos para evitar que alertara a la guardia durante un ataque a una fábrica de armamento alemana. Tuvo que disparar en repetidas ocasiones su metralleta Sten para salir de situaciones difíciles y emboscadas. También ejecutó personalmente a una espía alemana.

La guerra le arrebató parte de su juventud y a su gran amor

Una vez terminada la guerra recibió la triste noticia de que su marido Henri, el que había sido el gran amor de su vida, fue detenido torturado y asesinado por la Gestapo por no querer traicionarla y delatar donde se encontraba.

Fue condecorada por Francia con la Legión de Honor, por su actividad en la Resistencia francesa, además de recibir tres Cruces de Guerra y la Medalla de la Resistencia. También recibió la Medalla George del Reino Unido, la Medalla de la Libertad de Estados Unidos y, en 2006, la Insignia RSA de Nueva Zelanda.