
- Patata de Burgos - Rosa Martín
La Asociación para la Promoción y Defensa de la Patata de la Provincia tiene previsto sacar al mercado en el mes de octubre este producto bajo la Marca de Calidad “Patata de Burgos” con la que ofrecer al consumidor una garantía de su origen.
El camino ha sido largo para la Asociación que ha trabajado con el asesoramiento de FANEGA Ingeniería Agraria desde el año 2005 en la realización de los estudios de técnicos y de campo necesarios para crear la marca de calidad.
Producción en Burgos
En la provincia de Burgos se calcula que hay unas 600 hectáreas dedicadas a este cultivo de las que más del 50% se encuentran dentro de la comarca de Ribera del Duero, al sur de la provincia y principalmente en los términos municipales de Vadocondes, Berlangas, Hoyales, Fuentecén, La Vid, Milagros, Roa y Gumiel de Mercado. Los cultivadores buscaban desde hace un tiempo la integración en un colectivo con el que defender sus intereses. De los cerca de 3 millones de kilos de patata que se recogieron en 2008 en la provincia de Burgos, más de la mitad salió de campos de la Ribera.
La creación de la marca
Como pasos previos a la creación del marchamo de calidad “Patata de Burgos” la empresa FANEGA Ingeniería Agraria se dedicó desde el año 2007 a buscar referencias históricas de este cultivo en la provincia burgalesa así como la toma de muestras de referencia del terreno y del tubérculo. Los análisis realizados, para los que se ha contado con la colaboración de la Universidad de Burgos y el ITACYL, avalan que el producto de la zona presenta una gran calidad comparable a otros ya protegidos por alguna figura de calidad.
José Ignacio Velasco, asesor de la asociación que ha creado la Marca de Calidad de la “Patata de Burgos” habla de "la necesidad de crear un sello que haga ver al consumidor que está comprando un producto que cumple con todas las garantías en materia de seguridad alimentaria frente a productos de fuera, sobre todo llegados desde Francia, que rompen los precios y están abocando al cultivador local a tener que aceptar precios por debajo del coste". Como ejemplo en lo que va de año en las provincias de Salamanca y Valladolid se ha venido pagando 8 céntimos de euro por kilo de patata al agricultor frente a los 12 que le supone en costes producir esa cantidad tubérculo. La situación es sangrante, como señalan algunos cultivadores, cuando en los comercios ven que el consumidor llega a pagar hasta 90 céntimos para llevarse un kilo de patatas a su cocina.
Previsiones de cosecha en 2009
El favorable clima de esta campaña hace que se espere una cosecha importante en cantidad y calidad. Aunque los precios que se están pagando a los cultivadores que no llegan a los diez céntimos de euro no presentan perspectivas halagüeñas, sin embargo se espera que la marca de calidad pueda servir como revulsivo para las producciones amparadas bajo el nombre de “Patata de Burgos” que este año podrían llegar a los 2,5 millones de kilos de producto certificado.
