Sobre todo a partir de los adelantos tecnológicos se comenzó a ver a jardineros, guardias, repartidores, bibliotecarios y a una larga lista de personas que paralelamente a su trabajo diario condimentan con música la jornada.

"¿Qué sería del mundo sin la música? ". Lo han dicho personalidades de todos los campos, filósofos, escritores, pintores, poetas y lógicamente los que han consagrado una vida a este arte universal. Este lenguaje que toda persona comprende se ha dicho también en muchas ocasiones. Ya Pitágoras en su momento hablaba de esta cuestión, pero hoy dentro del campo de la psicología y la medicina se han experimentado situaciones en que la música beneficia al ser humano y otras en que no, según también la relación: tipo de música y persona que la recibe.

A día de hoy se ha comprobado que, por ejemplo, factores como el dolor, la ansiedad y el estrés, se ven notablemente reducidos por la escucha, el baile o la interpretación de la música. Se ha comprobado que por ejemplo en personas mayores, lo que se denomina "musicoterapia" les ayuda a salir un poco más de sí mismos, aunque está claro que en muchos casos de distintas edades la mejora social, de relaciones, y de ánimo se han visto beneficiados por su magia.

Estimulante sano y motivador

La música genera una fuerza creativa en niños y adultos. Incluso en pacientes con ezquizofrenia como fue el caso de Sid Vicious, el famoso integrante de la banda "Sex Pistols". Salvo en su caso personal donde la droga perjudicaba más su salud, la música venía a hacer de equilibrio y promovía en él las relaciones sociales y la comunicación en general.

La música aumenta la autoestima, funciona como relajante, en general impulsa a pensamientos positivos, y puede devolver a cambios emocionales buenos y a ofrecer un estado de bienestar más saludable. Frente a enfermedades nerviosas es un "escape" asequible y mejora las funciones motoras.

Efectos nocivos

Por encima de apuntar a cuestiones de sonido a las que a veces han recurrido organismos de la salud, lo cual está cargado de objetividad a la hora del uso de auriculares, cabe señalar un aspecto interior en el que la música también juega un papel de influencia y en este caso, negativa.

En relación a ciertos estilos musicales; médicos de los Estados Unidos examinaron a 200 personas y encontraron la otra cara de la moneda en materia de salud: una modificación importante en las reacciones emocionales, a veces frustración llevada hasta la violencia, pérdida del control tanto consciente como reflejo de las capacidades de concentración, disminuación considerable del control de la voluntad sobre los impulsos subconscientes, sobreexcitación, trastornos en la memoria, depresión e incluso tendencias suicidas entre otras realidades nefastas para el organismo.

Escuchar, bailar, cantar es un don del que el ser humano puede beneficiarse grandemente. Música para el cuerpo, para el alma, y para ser felices en una palabra.