Murió Ernesto Sabato

La trilogía fundamental de Sabato - Lisandro.Ciampagna
La trilogía fundamental de Sabato - Lisandro.Ciampagna
El autor de "Sobre héroes y tumbas" falleció en su casa de Santos Lugares durante la madrugada del sábado 30 de abril. Tenía 99 años.

Uno de los gigantes de la literatura argentina falleció el pasado sábado. Ernesto Sabato, autor de la incomparable trilogía novelística formada por El túnel, Sobre héroes y tumbas y Abaddón, el exterminador, murió a los 99 años en su casa en Santos Lugares, dentro del partido Tres de Febrero de la provincia de Buenos Aires.

Velatorio multitudinario

El velatorio se realizó en el Club Atlético de Santos Lugares. A las 17 del sábado se inició la ceremonia que contó con la presencia de vecinos y admiradores de la obra de Sabato.

Varios intelectuales y políticos argentinos también se presentaron para dar su pésame. Entre ellos se acercaron la periodista Magdalena Ruíz Guiñazú, el abogado y ex director del Centro Cultural Rojas José Miguel Onaindia, el diputado nacional Francisco de Narváez y el senador nacional, Daniel Filmus.

Por su parte, tanto la secretaria de Cultura de la Nación como la embajada de España manifestaron sus respetos mandando coronas fúnebres al velatorio. La presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, también mandó una corona en honor del escritor.

El velatorio continuó hasta el mediodía del domingo. A esa hora el féretro, envuelto con la bandera argentina, fue trasladado al cementerio de Pilar para un entierro íntimo.

Homenaje en la feria del libro

"A él no le gustaban los actos. Muere como evitando el homenaje que se le iba a hacer. Así nos avisó que no iba a venir", dijo Ernesto Fernández Núñez, secretario general de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), cuando se enteró del fallecimiento de Sabato.

En efecto la Feria del libro de Buenos Aires había decidido homenajear al autor de El túnel el domingo 1 de mayo. La celebración pretendía anteponerse al centésimo cumpleaños del autor, que iba a ser el próximo 24 de junio.

Los festejos se convirtieron en un homenaje fúnebre. A las cuatro y media, la SADE realizó un acto conmemorativo en la sala Roberto Artl. Tras un minuto de silencio, se leyeron varios trabajos sobre diversos aspectos de la vida y la obra de Sabato. El evento cerró con una serie de melodías originales del músico Oscar Augusto Berengan. Entre las canciones que interpretó estuvieron "Balada para Ernestito", "De Héroes y Tumbas" y "Proncho celeste", composición del propio Sabato, elaborada con Eduardo Falú.

Posteriormente, a las 18:30, el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, hizo su propio homenaje en la sala Jorge Luis Borges, la más grande de la feria.

Una obra profunda y compleja

Escritor, activista político y férreo defensor de los derechos humanos; la obra de Ernesto Sabato nació de una profunda crisis espiritual. Antes de dedicarse a las letras, Sabato estudió ciencias en la Universidad de la Plata, donde octuvo un doctorado en Física en 1938. Ese mismo año ganó una beca para realizar trabajos de investigación sobre radiación atómica en uno de los principales centros de estudio de París. Allí se empezó a manifestar su decepción con la ciencia.

"En el Laboratorio Curie, en una de las más altas metas a las que podía aspirar un físico, me encontré vacío de sentido. Golpeado por el descreimiento, seguí avanzando por una fuerte inercia que mi alma rechazaba", palabras del propio Sabato de su ensayo "Antes del Fin".

Movido por esa inercia, Sabato permaneció en el mundo científico, pasando por el MIT y volviendo luego a la Universidad de la Plata, hasta 1943, año en que tomó la decisión de dedicarse a la escritura con la cual había tenido unos ligeros encuentro anteriormente.

En 1945, publicó su primera obra importante, Uno y el universo, dónde advertía los riesgos de la deshumanización en la sociedad tecnológica y criticaba la supuesta neutralidad moral de la ciencia. Sería el principio de una carrera ensayística de 19 libros dedicados a estudiar el ser humano, las artes y la propia experiencia vital del escritor.

Al margen de sus ensayos, Sabato es recordado por sus tres grandes novelas El túnel (1948), Sobre héroes y tumbas (1961) y Abaddón, el exterminador (1974). Estos textos conforman un incréible abanico artístico que va desde la obra llana y descarnada al estilo de la novela existencialista francesa de Camus, hasta las cúspides del fragmentarismo y la experimentación vanguardista.

En su obra de ficción, Sabato analizó la alienación humana, la dificultad de las relaciones amorosas, la realidad y la tentación del mal y la lucha por existir en un mundo aparentemente sin sentido. La obra se completa, en especial su tercera novela, con referencias ficticias y reales a la propia vida de Sabato y a la oscura realidad de los golpes militares que sufrió nuestro país.

El compromiso con los derechos humanos

Junto a su fama como literato, Sabato cosechó gran reconocimiento por su defensa de los derechos humanos y su crítica contra la desaparición de personas en el Proceso de Reorganización Nacional.

En este punto, se destaca su participación como presidente de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, que en 1983 investigó las prácticas de guerra sucia implementadas por la Junta Militar que controló el país de 1976-1983.

Esta faceta del autor argentino, no fue olvidada en los homenajes del fin de semana. Durante el velatorio del escritor, políticos como de Narváez y Filmus resaltaron que su compromiso humanitario llegó a ser tan importante como su obra literaria.

El adios de un grande

La muerte de Sabato, ha conmocionado al mundo literario argentino e internacional. La SADE, lo suma a la lista de socios que murieron recientemente como María Elena Walsh y David Viñas. Los políticos argentinos, lo recuerdan como un ejemplo de valor moral en una época donde el terrorismo de estado era una horrenda realidad. Medios españoles como El País y El Mundo, lo despiden como a uno de los últimos, o tal vez el último, de los grandes literatos de Argentina.

Sin embargo, tal vez la mejor despedida esté en las reflexiones del propio Ernesto Sabato: "La vida es tan corta y el oficio de vivir tan dificil, que cuando uno comienza a aprenderlo, ya hay que morirse".

Lisandro Ciampagna - Licenciado en Periodismo y egresado de Letras, los dos por la Universidad del Salvador. Ha contribuido en antologías de cuentos ...

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