Literatura universal. Desde Cervantes hasta Balzac, la lista es casi en su totalidad masculina, pues fueron los hombres quienes conservaron la hegemonía literaria durante siglos. Hoy en día es más común escuchar nombres como Elfriede Jelinek, Doris Lessing, Rosa Montero, Marcela Serrano, Stephenie Meyer o Isabel Allende, pero incluso en pleno siglo XXI hay quienes creen que un nombre femenino vende menos que el de un hombre.

No hay que ir tan lejos, la autora de Harry Potter firmó el primer tomo como Joanne Rowling, y los editores, temiendo que el libro no llamara la atención de los niños por llevar el nombre de una mujer, le sugirieron que firmara como J. K. Rowling. Pero si esta situación aún persiste, antes del siglo XX las mujeres tenían la mínima (sino es que nula) oportunidad de dedicarse a la literatura dados los prejuicios sobre su inteligencia, talento y condición social, por lo cual muchas se aventuraron a publicar sus obras con un seudónimo masculino: Currer, Ellis y Acton (las hermanas Brönte), George Sand (Aurore Duphin), George Eliot (Mary Ann Evans), Vernon Lee (Violet Page) e Isak Dinesen (Karen Blixen). Esto, sin contar a las que no publicaron con sus nombres reales y quedaron en la penumbra.

La llamada "literatura femenina"

Para terminar de ahondar en la desigualdad entre hombres y mujeres, existe el término literatura femenina para designar a todas aquellas obras escritas por una mujer, ya que a los ojos de algunos académicos, críticos y escritores, los géneros difieren en su visión y concepción particular del mundo y sus obras deben valorarse bajo diferentes criterios.

He aquí una pequeña recopilación de las escritoras más sobresalientes de la literatura universal. La lista es corta pero representativa de movimientos y épocas.

Safo de Lesbos (finales del siglo VII A.C.): representante de la poesía lírica griega, se le ha llegado a llamar la décima musa. Escribió nueve libros de Odas de los que sólo se conservan fragmentos.

Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695): la poesía predomina en la mayor parte de su obra. Algunos de los títulos más destacados son: Los empeños de una casa, Sonetos, Poesías escogidas y Respuesta a Sor Filotea de la Cruz.

Mary Shelley (1797-1851): autora de Frankestein y The last man, dos novelas icónicas de la ciencia ficción. También tiene una vasta colección de cuentos góticos y fue editora de la obra poética de su marido, Percy Bysshe Shelley.

George Sand (1804-1876): el estilo de vida de Aurore Duphin estuvo marcado por el escándalo. Valentine, Lélia, El Marqués de Villemer y La pequeña Fadette son algunas de sus obras más sobresalientes.

Charlotte, Emily y Anne Brönte: autoras de novelas inglesas clásicas como Cumbres Borrascosas (Emily), Jane Eyre (Charlotte) y Agnes Grey (Anne). Además, la poesía de Emily es considerada como una de las mejores del siglo XIX.

Virginia Wolf (1882-1941): autora decisiva para muchos escritores de la segunda mitad del siglo XX, Las olas¸ Al faro y Mrs. Dalloway son sus obras más aclamadas. Un cuarto con una habitación propia es una serie de ensayos que describe la condición histórica de las escritoras.

Gabriela Mistral (1889-1957): ganadora del premio Nobel de Literatura de 1945, su obra poética destaca con títulos como Desolación, Tala y Lagar.

Agatha Christie (1891-1976): es una las escritoras emblemáticas de la novela policiaca y la gran parte de sus relatos han sido llevados al cine y la televisión. Asesinato en el expresso de oriente es probablemente su obra más famosa.

Josefina Vicens (1911-1988): guionista, periodista y ensayista, El libro vacío y Los años falsos fueron las únicas novelas que publicó y que la consagraron en las letras mexicanas.

Carson McCullers (1917-1967): los críticos la sitúan a la mitad de William Faulkner y Truman Capote por la miseria con la que retrata a sus personajes. Niña prodigio de las letras norteamericanas, El corazón es un ser solitario y Reflejos en un ojo dorado son sus trabajos más conocidos.

Clarice Lispector (1920-1977): considerada por la crítica como una de las mejores narradoras de la literatura. Su primera novela fue Cerca del corazón salvaje, publicada cuando tenía 24 años.

Sylvia Plath (1932-1963): su personalidad atormentada fue un elemento esencial para el desarrollo de su prosa poética. Los poemarios Ariel y El coloso le ameritaron el reconocimiento de los críticos.

¿Separar los géneros?

Finalmente, ¿es necesaria la separación de géneros en el arte? La obra deberá defenderse por sí sola; la diégesis de un mundo creado por el escritor persistirá a través de las palabras. No hay que perder de vista que también hay mujeres que actúan como hombres, hombres que piensan como mujeres, y hombres y mujeres que quisieran pertenecer al otro género.