Cada vez menos. En el pasado Mundial de la FIFA celebrado en Alemania, el 39 por ciento de la audiencia fue femenina, un récord histórico. Las brasileñas junto a las portuguesas fueron las más forofas. Actualmente, en Argentina, país futbolero por excelencia, una de cada tres mujeres está interesada en el fútbol.

Según todas las previsiones, el porcentaje alcanzado en el 2006 podría dispararse en la próxima gran cita futbolística que se celebrará en Sudáfrica , entre los próximos 11 de junio y 11 de julio. Considerado el mayor espectáculo del mundo y el deporte con mayor número de seguidores, el fútbol mantendrá en vilo a una audiencia global con un impacto acumulativo estimado en treinta mil millones de personas.

A pesar del aumento de mujeres hinchas, la publicidad, tan unida al mundo del fútbol, sigue estando destinada, fundamentalmente, a los varones, aunque se atisban cambios. Teniendo en cuenta los datos citados anteriormente, las grandes empresas publicitarias se están perdiendo a una buena porción de clientes integrada por mujeres.

Ellas y el fútbol

El estribillo “por qué, por qué, los domingos por el fútbol me abandonas”, popularizado por la cantante granadina Gelu en 1963, reflejaba, ya por entonces, que la mala relación entre féminas y fútbol era cosa del pasado. Ellas también querían ir al campo. La pasión por los colores de un equipo había dejado de tener sexo. Actualmente, más de un 25 por ciento de los socios del Barsa son socias y en el Real Madrid el porcentaje es del 20 por ciento.

Algo ha cambiado en la afición y, por tanto, en la sociedad, cuando cada vez más mujeres se interesan por un deporte cuyas características siempre se han asociado al carácter masculino, como la resistencia física, la agresividad o la competitividad.

Pioneras

Como en todo, también el fútbol ha habido pioneras. El Madrid expidió su primer carné de socia en 1926 y el Barsa ya tenía 194 adscritas en 1939, según el libro Locas por el fútbol de Eva Orue y Sara Gutiérrez. En 1946, el diario Informaciones encargó a Josefina Carabias una columna semanal titulada “La mujer y el fútbol”. En esa época, las féminas no podían ser socias del club de pleno derecho; sólo podían serlo en categoría de infantiles.

La presencia de mujeres en las directivas de los clubes comienza a finales de los 80. Algunas se llevaron una sorpresa al comprobar que en las instalaciones deportivas no había servicio de señoras.

La primera mujer presidenta de un club de fútbol español fue María Ignacia Hopplicher. Fue elegida para ponerse al frente del Lorca C.F. durante la temporada 1980-81, a la vez que su marido era el entrenador del equipo. Se mantuvo en su puesto durante 14 años y consiguió subir al club de Tercera a Segunda División.

Pero no será hasta 1994 cuando llegue al mundo del balompié la primera presidenta en la historia de la Liga española de un equipo de Primera División. Se trata de Teresa Rivero quien, desde entonces, preside el Rayo Vallecano tras sustituir a su marido y polémico empresario José María Ruiz-Mateos. Incluso hay un estadio con su nombre.

Mujeres futbolistas

Y, por supuesto, están las grandes olvidadas: las mujeres futbolistas. Según la FIFA, en la actualidad hay cuarenta millones de mujeres registradas como futbolistas profesionales. En España, sólo son un 2 por ciento del total de federadas. Para estas deportistas no caben los fichajes multimillonarios, las grandes campañas de publicidad, la quiniela o las grandes coberturas informativas. Incluso es extraño escuchar a una mujer retransmitiendo un partido.

Aunque su existencia ya no resulta rara, su protagonismo no es el mismo que el de los hombres y necesitan realizar grandes gestas para aparecer en los periódicos, aunque sea en páginas interiores. En España, la competición más importante es la Superliga femenina formada por catorce equipos y también se juega la Copa de la Reina. Sus sueldos varían entre los 100 y los 1.800 euros.

Si buscamos un buen ejemplo dentro del mundo del deporte ellas lo son: juegan al fútbol por amor al arte y no por el dinero o la fama. Se dejan la piel en el campo y entrenan como el que más. Aun así, nunca han ocupado una gran portada en la prensa deportiva. Algo que no ocurre con las mujeres de los futbolistas, novias, esposas y ex, que copan las listas de las más bellas.