
- Dani Jarque - Susana Carrillo
A pesar de los controles médicos por los que pasan los deportistas de élite, éstos no evitan las denominadas muertes súbitas por lesiones cardiovasculares genéticas, indetectables si no se hace un análisis de sangre específico.
El fallecimiento de Dani Jarque por un infarto de miocardio ha vuelto a llenar las portadas de todos los diarios y los espacios deportivos de los telediarios. Con sólo 26 años, este joven futbolista se ha ido para siempre y ha dejado una gran congoja en el corazón de los aficionados.
Mauricio Pochettino, entrenador del Español, había escogido a Jarque como capitán del equipo, con lo que estaba pasando por su mejor momento deportivo. Dos semanas antes a su fallecimiento el propio Jarque había decalarado "es un orgullo y un reto defender la camiseta del Espanyol, llevar el brazalete es un sueño hecho realidad".
Antonio Puerta y muchos más
Que un futbolista joven, aparentemente sano y fuerte, muera de forma súbita es sorprendente, pero, por desgracia, empieza a ser habitual. Basta echar la vista atrás, y no tan atrás, para ver a Antonio Puerta, desplomarse en el césped del Sánchez Pizjuán en la primera jornada de la Liga 2007/2008 tras sufrir múltiples crisis cardiacas. El sevillista, de 22 años, murió en el hospital tres días después.
La muerte de Puerta conmocionó al mundo del fútbol, como antes lo hizo la del centrocampista camerunés, del Manchester City, Marc-Vivien Fo en las semifinal de la Copa Confederaciones entre Camerún y Colombia, el 26 de junio de 2003, o el jugador internacional húngaro del Benfica Miklos Feher, de 24 años, tras jugar con el Vitoria de Guimarães, el 25 de enero de 2004.
En esta penosa lista, que podría empezar con el sevillista Pedro Berruezo -muerto en Pontevedra, allá por 1973-, hay jugadores internacionales, como los citados, o como el egipcio Mohamed Abdelwahab, del Alhly, fallecido el 31 de agosto de 2006. Pero también de equipos modestos. Jóvenes, como Vladimir Dimitrijevic, del Estrella Roja de Belgrado, muerto en un entrenamiento el 1 de octubre de 2000 con 20 años, o Andrei Pavitski, del Arsenal de Kiev, al que le falló el corazón con sólo 17 años el 1 de marzo de 2004. Y veteranos, como el escocés Phil O'donnel, capitán del Motherwell, fallecido a los 35 años el 29 de diciembre de 2007.
¿Practicar o no deporte?
Las bondades del deporte se pueden volver en contra cuando se padecen lesiones coronarias, lesiones que pueden no aparecer en los electrocardiogramas por ser súbitas y que, por desgracia, pueden acabar con la vida de los deportistas más a menudo de lo que sería deseable.
"En España vienen a morir entre 20 y 25 deportistas, gente acostumbrada a entrenarse, por problemas cardiacos cada año", calcula Araceli Boraita, cardióloga del Consejo Superior de Deportes; "lo más habitual es que sea por cardiopatías congénitas". La mayoría de ellos son futbolistas y ciclistas, pero "porque son los deportes más practicados". Según esta experta se trata de enfermedades difíciles de detectar porque no tienen síntomas claros. Por eso aunque la mayoría de los equipos profesionales someten a revisiones a cardiacas a sus jugadores a veces no los detectan. Por eso y porque "muchos de esos centros son muy buenos pero no están especializados en el mundo del deporte".
A diario estas lesiones también acaban con la vida de los ciudadanos de a pie, por lo que en lugares como gimnasios, polideportivos y otros sitios análogos han optado por contar con la presencia de desfibriladores que pueden disminuir considerablemente el número de víctimas.
Un emocionado recuerdo
Antonio, Dani y todos aquellos que os habéis ido en lo mejor de la vida y que tanto teníais que vivir, os dedicamos un hermoso y emocionado recuerdo, aunque sea anónimamente.
Podemos esperar que estas lesiones, en principio genéticas, puedan ser detectadas a tiempo y no se vuelvan a repetir tragedias como las que últimamente parecen repetirse demasiado.
