Ante el alto clima de violencia que se vive actualmente en Ciudad Juárez a causa de la lucha contra el Narcotráfico parece que los cientos de homicidios de mujeres cometidos en esa misma ciudad hubieran quedado diluidos.

Sin embargo a penas en el año 2009 la Corte Interamericana de Derechos Humanos llevó a cabo un juicio sin precedentes en contra del Estado Mexicano.

Desaparecidas en Juárez

Las demandantes eran apenas tres mujeres que tenían en común el asesinato de sus hijas, cuyos cadáveres habían sido encontrados con muestras de violencia sexual y tortura en un campo algodonero.

Benita Monárrez Salgado, madre de Berenice Ramos Monárrez una chica de 17 años que estudiaba la preparatoria.

Irma Monreal Jaime, madre de Esmeralda Herrera Monreal, una niña de 14 años recién llegada a la ciudad.

Josefina González Rodríguez, madre de Claudia Ivette González, una joven de 20 años, trabajadora de la maquiladora LEAR 173.

CIDH toma el caso de tres desaparecidas

La Corte Interamericana de los Derechos Humanos, un órgano principal y autónomo de la OEA resolvió tomar el caso de estas tres mujeres y llevar a cabo las investigaciones correspondientes.

Juicio en Santiago de Chile

Finalmente, se determinó que el juicio se realizaría en Santiago de Chile en el mes de abril del 2009. La revisión del caso llamado del “Campo Algodonero” estuvo a cargo de los jueces y juezas Cecilia Medina Quiroga, Diego García Sayán, Manuel E. Ventura Robles, Margarette May Macualay, Radhys Abreu Blondet y Rosa María Álvarez González.

El contexto del caso propuesto por la Corte apuntaba hacia una violencia creciente contra las mujeres y niñas de Ciudad Juárez que se había incrementado a partir de 1993.

Influenciado por una cultura de discriminación contra la mujer, discriminación que hay que decirlo, también era perpetrada por parte del Estado.

El debate fue largo y las pruebas presentadas tanto por las acusadoras como por el Estado Mexicano, fueron abundantes.

Derechos de la mujer

Finalmente la Corte alcanzó sus resoluciones:

1.-El Estado Mexicano había incumplido las obligaciones establecidas en la Convención Belém do Pará, Convención de Derechos Humanos en la que la mujer es el sujeto específico al que se busca proteger considerando la discriminación y la violencia de género.

Incumplimiento de obligaciones por parte del Estado Mexicano

2.-El Estado Mexicano incumplió varias acciones y cometió otras tantas omisiones:

  • No realizó una búsqueda exhaustiva durante las primeras horas y días a partir de que se había presentado la denuncia de desaparición.
  • Las autoridades policiales, fiscales y judiciales no actuaron de manera pronta e inmediata ordenando las medidas necesarias.
  • No existían procedimientos adecuados para las denuncias y para que estas llevaran una investigación efectiva desde las primeras horas considerando la vida en peligro de la persona desaparecida.
  • El Estado Mexicano se limitó a realizar formalidades y a tomar declaraciones que, aunque importantes, perdieron su valor al no repercutir en acciones de búsqueda.
  • Los funcionarios mexicanos tomaron actitudes hacia los familiares de las víctimas que daban a entender que sus denuncias no ameritaban un trato urgente.
Sobre las actualizaciones iniciales cuando se encontraron los cuerpos, a través del análisis la Corte concluyó que encontraba irregularidades relacionadas a:

  • La falta de información en el reporte sobre el hallazgo de los cadáveres.
  • La inadecuada preservación de la escena del crimen.
  • La falta de rigor en la recolección de evidencias.
  • Contradicciones e insuficiencias en las autopsias.
  • Irregularidades e insuficiencias en la identificación de los cuerpos, así como en su entrega.

Discriminación a las mujeres

3.- El Estado Mexicano violó el deber de no discriminación contenido en el artículo 1.1 de la Convención Americana.

El Estado fue ambivalente en su reconocimiento de responsabilidad sobre el deber de no discriminación.

Aunque había señalado que en las investigaciones no existían elementos de discriminación y que había dispuesto las medidas para que no se diera, en sus pruebas presentó informes en los que reconoció que una de las razones por las cuales los homicidios no habían sido percibidos como un problema importante era la cultura de discriminación contra la mujer, basada en la concepción errónea de su inferioridad.

Algunas autoridades mencionaron que las víctimas eran “voladas”, es decir “coquetas” o “con poca moral”.

Ante esto la Corte afirmó que la impunidad de los delitos envía el mensaje de que la violencia contra la mujer es tolerada, lo que favorece su perpetuación y aceptación social.

Derechos del niño

4.-El Estado Mexicano violó los derechos de los niños, consagrados en el artículo 19 de la Convención Americana.

En tanto que Esmeralda y Berenice eran niñas de 14 y 17 años, el Estado tenía el deber de asegurar que fueran encontradas a la mayor brevedad.

Derecho a la integridad personal

5.-El Estado Mexicano violó el derecho a la integridad personal consagrado en el artículo 5.1 y 5.2 de la Convención Americana en relación con los sufrimientos de los familiares afectados.

Esta violación se dio por la deficiente actuación de las autoridades durante la búsqueda.

Por la mala diligencia en la determinación de la identidad de los restos, de las circunstancias y de las causas de las muertes.

Por el retraso en la entrega de los cadáveres y por la ausencia de información sobre el desarrollo de las investigaciones.

Y, sobre todo, por el trato indigno dado a los familiares durante todo el proceso de búsqueda de la verdad.

Ciudad Juárez

La Corte detectó que en Ciudad Juárez existe un patrón de conductas estatales contra los familiares de las mujeres víctimas de violencia, que consiste en tratos despectivos e irrespetuosos y hasta agresivos cuando los familiares intentaban obtener información.

La familia Monárrez, por ejemplo, se vio obligada a asilarse en Estados Unidos de Norteamérica por las amenazas diversas de las que fue victima sin que las autoridades dieran atención a su demanda.

A pesar del apoyo de la CIDH, el dolor continúa, y aún son muchas, muchísimas, las mujeres cuyos asesinatos permanecen impunes.

La información anterior fue extraída del informe llamado “Campo Algodonero” publicado por la “Red Mesa de Mujeres de Ciudad Juárez” y el “Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer”.