Paul Schaefer nació en 1921 en Siegburg (Alemania) y durante la Segunda Guerra Mundial fue suboficial del ejército nazi, desempeñándose principalmente como enfermero.

Huyendo a Chile

Tras la guerra, Schaefer crea en su país una casa de acogida para niños, que dejará al huir de Alemania en 1961 debido a las acusaciones en su contra por abusos a menores. Decide entonces escapar a Chile (concretamente a Parral, a unos 350 kilómetros al sur de la capital de este país), donde el presidente Jorge Alessandri le permite crear la Sociedad de Beneficiencia Dignidad (que luego se conocerá como Colonia Dignidad), también para hacerse cargo de niños desprotegidos.

Schaefer llega a Chile acompañado de varias familias alemanas a las que les promete construir un paraíso terrenal en este nuevo continente. Así es que implanta allí su “refugio”, que poco a poco se irá agrandando haciéndose con territorios aledaños hasta llegar a poseer 17.000 hectáreas donde el ex nazi se convirtió en único amo y señor.

Una poderosa red de influencias

A pesar de las muchas investigaciones que se han hecho sobre esta persona, todavía sigue siendo una gran incógnita el saber cómo logró convertir esta colonia en “un enclave cerrado al margen de las leyes chilenas”. Por supuesto, se ha hablado de una gran red de poderosas influencias, pero las investigaciones no precisan cuáles ni de qué manera se pudo construir un verdadero “estado” bajo la única autoridad del alemán en el interior del propio estado chileno.

El sueño convertido en un centro de tortura

Una influencia que demuestra por qué Colonia Dignidad gozó, al menos durante un par de décadas, de absoluta impunidad: la estrecha relación que mantuvo con el régimen dictatorial de Augusto Pinochet (1973-1991).

Efectivamente, Colonia Dignidad fue uno de los lugares donde los opositores al régimen pinochetista eran sometidos a torturas, como precisan varios testimonios de los sobrevivientes a estas detenciones y cerciora el Informe Rettig.

Otras fuentes apuntan además que Schaefer asistía y participaba de estas torturas, y que incluso la colonia servía de centro de adiestramiento de la DINA, la seguridad secreta de Pinochet, donde ésta también experimentaba con armas químicas.

El “tío permanente”

En el artículo La indigna Colonia Dignidad –un enclave nazi actual, se desarrolla cómo era la vida en esta colonia dirigida por Paul Schaefer, pero cabe destacar aquí que este ex nazi, como amo y señor del territorio protegido por sus influencias, hacía llamarse “el tío permanente” por todos los miembros-súbditos de la colonia, a los que tenía totalmente subyugados y donde abusaba a diario de niños de entre 6 y 14 años.

El fin del terrorífico “sueño americano”

En la década de los años 60 se fugan los primeros colonos de este enclave y empiezan a relatar lo que sucedía allí adentro. Sin embargo, cuando después estuvo Pinochet al poder, se trató de acallar estos testimonios e incluso de dar una imagen idílica de la comunidad donde, tanto el dictador como su esposa, gozaban de la buena pastelería de los emigrantes alemanes.

No será hasta 1997, ya restablecida la democracia y con el presidente de la Concertación Ricardo Lagos al poder, que la justicia chilena decide tomar cartas en el asunto y enviar una orden de búsqueda y captura para arrestar a Paul Schaefer.

El ex nazi logra escapar a Argentina, donde residirá de incógnito hasta el año 2005, año en que finalmente lo detienen y es extraditado a Chile para ser juzgado.

La condena de Schaefer

En marzo 2005 es arrestado el “prófugo más buscado de Chile” y ese mismo año es condenado a 7 años por homicidio calificado, a 3 por infracción a la ley de armas, a otros 3 por tortura y a 20 por abusos sexuales contra menores.

Cumplía entonces su quinto año de condena (de los 33 totales a los que fue condenado) cuando murió el pasado 24 de abril, en el hospital penitenciario indicado, debido a una insuficiencia cardiaca. Tenía 88 años y en su lápida no hay un nombre que lo identifique.