
- Japón, tierra natal de Norio Ohga - D.Pérez
El impulsor del proyecto que dio lugar a la invención del CD o disco compacto, Norio Ohga, ha muerto a la edad de 81 años, según fuentes de la empresa Sony. El fallecimiento tuvo lugar en Japón cuando Ohga sufrió diversos fallos simultáneos en órganos vitales. Ohga fue presidente de la compañía japonesa entre los años 1982 y 1995.
El disco compacto, también conocido como CD, fue desarrollado en los años 70 mediante un proyecto conjunto entre la empresa japonesa Sony y la holandesa Phillips, dos de las grandes en el negocio de la electrónica.
Los precedentes del disco compacto
Por entonces, no existía homogeneidad en los formatos de soporte analógico y digital, por lo que era habitual obtener la música grabada en cintas de audio, los populares casetes, o en discos de vinilo. Ambos soportes se caracterizaban por ser ligeros y fáciles de utilizar pero, por el contrario, un uso frecuente reducía enormemente la durabilidad del material.
Por otra parte, la gran industria informática, por aquellos años en pleno desarrollo emergente, utilizaba para soportar los datos digitales tres medios, los discos de cinta ferromagnética de acceso secuencial para gran capacidad de datos, los discos flexibles o floppys para almacenamiento intermedio o las mismas cintas de casete empleadas para música analógica.
Posteriormente, se empezaron a fabricar discos duros, que tuvieron un espectacular crecimiento con el desarrollo del Personal Computer de IBM. No obstante, otros cientos de soportes se habían quedado en el camino por obsolescencia técnica hasta llegar a las actuales nuevas tecnologías.
El proyecto internacional de creación del CD
Este era el panorama que Sony y Philips querían modificar bajo un mismo soporte, el disco compacto. Y el proyecto vio la luz en 1979 por el trabajo de los equipos de investigación de Kees Schouhamer Immink, de Philips y Toshitada Doi de Sony. Por entonces, Norio Ohga era directivo de la empresa japonesa y, actuando como un visionario, no dudo un instante en proporcionar todos los recursos para la buena marcha del proyecto.
En el convenio de colaboración firmado entre Sony y Philips, este último se encargaría de desarrollar el sistema óptico basado en láser, mientras que Sony desarrollaría la electrónica necesaria para el control de lectura y el sistema de codificación digital empleado para almacenar los datos digitales.
Comienzos difíciles y éxito final del CD
Los comienzos no fueron fáciles y existían unas enormes barreras que superar. La primera, de la que Ohga era plenamente consciente, se centraba en el enorme salto tecnológico que suponía pasar de sistemas convencionales a un sistema totalmente nuevo y que prometía la unificación de formatos. Claro está que, ante tales cambios radicales, la sociedad necesitaría un tiempo de adaptación. En cualquier caso, se puede comparar con el actual salto tecnológico que está sucediendo con el paso de vehículos de motor de combustión a coches eléctricos.
El segundo escollo que había que superar, era la profunda crisis económica que el petróleo y otros factores habían provocado en la década. La inversión era muy arriesgada y costosa. Pero, a finales de 1980, la promoción llevada a cabo por Norio Ohga entre las empresas industriales sobre el nuevo proyecto resultó muy efectiva y en una primera instancia, más de 40 empresas se adhirieron al proyecto para obtener las licencias de uso del nuevo sistema.
No obstante, Ohga no estaba satisfecho con el rumbo del proyecto y decidió dar una vuelta más de tuerca con la aplicación del sistema para la grabación de música en formato digital. De hecho, el propio Norio Ohga tenía un as en la manga. Tenía la solución en casa.
Ohga, antiguo estudiante de musicología, había dirigido con mano maestra una década antes, las negociaciones de adquisición de la firma americana CBS para formar el sello discográfico CBS/Sony Records que, posteriormente, se convertiría en el gigante Sony Music Entertainment. El golpe de efecto lo dio con la firma de un multimillonario contrato discográfico con Michael Jackson. Finalmente, a finales de los años ochenta, Norio Ohga dirigió la compra de los estudios Columbia Pictures, completando, de esta forma, el emporio multinacional de entretenimiento que hoy en día es Sony.
