Sus dibujos alcanzaban en muchos casos el naturalismo académico perfecto. En otros, eran construidos por línea pura o una trama manual que definía sus volúmenes, pero los universos creados por su imaginación cobraban vida una vez dibujados, ayudados por un genial estilo narrativo, sin duda fruto del amor por el cine, en el que también dejó huella.

Inicios

Jean Giraud no paró de dibujar desde niño. Nacido en París en 1936, con 15 años ya publica su primera historieta. En 1955 su madre contrae matrimonio con un Mexicano y Jean se marcha a vivir con ellos a este país. “Allí conocí el jazz, perdí la virginidad, disfruté del peyote, aprendí español, probé todo tipo de productos lisérgicos… y reconozco que hay meses de los que no tengo ningún recuerdo...” Para el futuro Moebius, Mexico fue fundamental en su formación vital y filosófica. Años después se vuelve a París a cumplir con el servicio militar viviendo en Alemania y Argelia.

En 1961 comienza en el género del oeste bajo el seudónimo de Gir, con la serie Jerry Spring, para “Le Journal de Spirou”, pero será con otro western, “El Teniente Blueberry”, publicado en 1964, cuando alcanza el éxito.

La ciencia ficción

En los años 70, Jean se apasiona por la ciencia ficción y adopta el seudónimo de Moebius. Mientras continúa dibujando Blueberry como Gir, comienza a hacer cómic experimental con su nuevo nombre, además de dibujar también como Jean Giraud en otros volúmenes.

En 1975 forma con otros artistas Humanoides Asociados y publica en la revista Métal Hurlant diversas obras de ciencia ficción y fantasía, en muchos casos muy experimentales como la influyente “Arzach”, que cuenta una historia en 5 versiones.

En 1978 realiza en Italia su primera exposición individual, de gran éxito, que le abriría muchas puertas.

Dune

En los años 70, el cineasta chileno Alejandro Jodorowsky fascinado por su visión “no científica” del espacio lo contrata para su ambicioso proyecto “Dune”, en el que participarían entre otros Salvador Dalí, Orson Welles, H.R. Giger o Chris Foss. Para cada planeta del universo Dune, el director encargaría los bocetos a un artista diferente, y en cada uno, un grupo de rock se encargaría de la banda sonora, entre ellos, Pink Floyd o Tangerine Dream.

Moebius realizó unos 3000 dibujos para Jodorowsky pero por diversos motivos, “Dune” se paró por falta de financiación. De todas formas, la experiencia no fue estéril. Con todo lo recopilado, Moebius seguiría colaborando con Jodorowsky en la elaboración del cómic “El Incal”, además de plasmar la influencia de Carlos Castaneda transmitida por el chileno en “El garaje hermético”, una de sus obras más experimentales.

Cine

Tras su primera y fallida experiencia en el mundo cinematográfico, Moebius comenzó

a ser solicitado por otros directores. Ridley le encargó diseñar los trajes espaciales en “Alien” (1979), donde curiosamente también participarían otros artistas que habían trabajado en “Dune”, como Giger, Foss o Dan O’Bannon. Scott lo volvería a llamar para “Blade Runner” un par de años después.

A esta película le segurían otras de mayor o menor éxito y calidad como “Tron” (1982), primera película realizada por ordenador, “Masters del Universo” (1986), “Willow” (1987), “The Abyss” (1989) o “El quinto elemento” (1997).

Sin embargo, su influjo es más que evidente en innumerables películas de éxito como “Star Wars” de George Lucas y “El Imperio contraataca” o “Avatar” de James Cameron.

Moebius también diseñaría íntegramente los escenarios de las películas “Les mâitres dus temps” (1982) de René Ladoux y la adaptación cinematográfica de la japonesa “Little Nemo” (1990), de la que también fué guionista.

Últimos años

Ya consagrado, Moebius pudo permitirse participar en los proyectos que quería, sin importar lo arriesgados o delirantes que pudieran parecer. La saga de “El Incal” con Jodorowsky se prolongó hasta el 1988. También participa con Stan Lee para la Marvel en alguna historia de Silver Surfer, héroe muy cercano a su filosofía.

Fue una figura clave en la introducción del manga japonés en Europa, publicitando a autores nipones como Katsuhiro Otomo o Yukito Kishiro, pero años después renegaría de la enorme influencia del dibujo japonés en el dibujo occidental calificándolo prácticamente de plaga.

En sus últimos años de vida, Moebius desarrolla un cáncer, pero seguirá encargándose de la serie “Blueberry”, firmándola como Gir y “Garaje Hermético”, además de introducirse en el mundo del videojuego diseñando personajes para “Pilgrim”, “Panzer Dragoon” o “Seven Samurai 20XX”.

Deja la marihuana, otro de sus grandes amores y lo refleja burlándose de sí mismo en “Inside Moebius”, novedosa serie en donde sus personajes más populares se enfrentan al autor.

A los 73 años, muere en París, dejando un legado impagable para el mundo del arte. Eso sin contar las posibles obras póstumas del prolífico autor. Se dice que todavía queda algún volumen de “Inside Moebius” sin publicar, por lo que podemos afirmar que, de alguna forma, Moebius sigue vivo.