Al planificar el almacenaje de tu casa debes tener muy claro el espacio en el que ubicarás sábanas, colchas, mantelerías y toallas. Puedes agruparlas en una habitación propia o guardarlas en distintos muebles colocados en cada una de las estancias en las que se van a utilizar.

Un único espacio

Lo ideal es dedicar una sola habitación a las tareas de lavado, planchado y almacenaje de toda la ropa de casa. De este modo, ganas practicidad, reduces recorridos y desahogas el resto de armarios, puesto que la ropa se lava, se plancha y se guarda en la misma habitación. También puedes aprovechar parte de otra estancia para habilitar una zona de planchador, como la cocina o un dormitorio secundario. Basta con aprovechar un tramo de una pared con un gran armario empotrado. Procura dotarlo con abundantes estantes y cajones. Para que sean cómodos procura que no superen los 40 cm de ancho y entre balda y balda deja unos 35 cm. En cuanto a los cajones, elígelos con un ancho de entre 35 y 60 cm.

Compartir el armario

En la mayoría de los casos, la ropa de casa, sobre todo la de cama, se organiza en el dormitorio. Si disfrutas de una zona de vestidor, procura destinarle un cuerpo entero de baldas separadas para agruparla toda. Puedes utilizar los estantes superiores para guardar mantas o colchas y la parte más cómoda para baldas extraíbles. Éstas permiten acceder rápidamente a la ropa doblada y sacar partido a todo el estante. Los casilleros, por su lado, resultan ideales para guardar las toallas, que enrolladas te ocuparán menos. Si los metros te lo permiten, dedica un armario exento a toda la ropa de casa. Unos muebles con frentes acristalados te facilitarán la localización de las prendas.

Muebles con carácter

Por su distribución, a base de baldas, repisas, cajones o vitrinas, las piezas inspiradas en los antiguos muebles de almoneda son una opción muy práctica y decorativa para mantener en orden manteles, servilletas o toallas. Estos muebles rústicos, convenientemente restaurados y actualizados, se adaptan a cualquier ambiente y estilo decorativo. Una gran alacena o un vajillero, con una vitrina superior y una zona de armarios inferior, mantiene protegidos y a mano manteles, servilletas y caminos de mesa. Para las piezas de uso diario, lo mejor es reservar una balda extraíble o un cajón, mientras que para el servicio de fiesta, lo ideal es una balda fija en un lugar cerrado, para que no acumule ni polvo ni olores.

Piezas comodín

Hay muebles que, por su carácter versátil, pueden albergar desde prendas de vestir o lencería a sábanas y toallas. En el dormitorio, una cómoda es un recurso muy práctico para mantener a mano la ropa de cama y desahogar el ropero. Elígela con poco fondo, para así podrás abrir cómodamente sus cajones sin dificultar el paso. Asegúrate que dejas alrededor de la cama 70 cm libres para circular. Un chinfonier alto o un banco a pie de cama también pueden ejercer esta dualidad. En el primero, de unos 60 x 35 x 100 cm, puedes destinar los cajones superiores para las prendas de aseo y las sábanas de recambio, y los cajones inferiores a las piezas de uso más esporádico. Por su tamaño, esta pieza es muy apropiada para aprovechar las zonas de paso.

Consejos para el planchador

Las baldas extraíbles son ideales para guardar la ropa de plancha, porque permiten recuperar las prendas sin arrugar el resto. Las cestas de fibras resultan idóneas para las piezas pequeñas que no requieren plancha, como manoplas o alfombrillas.

Para el cambio de temporada

Las piezas voluminosas, como mantas y edredones, guárdalas recién lavadas dentro de bolsas. Las de tejidos naturales permiten, además, la transpiración.

Las bolsas de olor y productos antipolilla te ayudarán a conservar las prendas durante meses. Perfúmalas con maderas aromáticas.

Trucos para guardar

Para guardar las sábanas, es muy práctico almacenarlas formando montones según su tipo: bajeras, fundas nórdicas, etc.

Para las toallas, hay que tener en cuenta que enrolladas ocupan menos. Resérvales un armario cercano al baño.

En el caso de los manteles, lo más práctico es guardar los de diario, en el comedor o el office: los tendrás más a mano.

Para resguardar la ropa de casa y mantenerla ordenada en el hogar te pueden servir muebles que ya no uses siempre y cuando reúna unos requisitos mínimos de almacenaje.