
- Mourinho. - Luis Borges
Todo comenzó en 2002 cuando José Mourinho fue elegido míster de un equipo histórico portugués como lo es el FC Oporto. Una temporada impecable para el de Setúbal, en la que logró una racha de 11 triunfos, 2 empates y 2 derrotas. Uno de los reveses fue el 23 de febrero de 2002 cuando el entrenador perdió 2-3 frente al Sport Clube Beira-Mar, la última vez que Mou perdía en casa un partido de liga.
En 2004, luego de haber conquistado Champions y liga con el Oporto, Mourinho llega a Inglaterra para dirigir al Chelsea y comienza a ser conocido como The Special One. Para el año 2007 logra el récord de 64 partidos sin perder en casa, pero una seguidilla de encuentros sin ganar lo alejan del club sajón. El portugués se va del Chelsea invicto en casa, siendo el entrenador más exitoso en la historia del club.
La misma historia
En el Inter de Milán The Special One vuelve a encadenar dos temporadas sin perder un partido de liga en casa, llevándose el triplete en la temporada 2009-2010 y dejando en el camino al que es considerado por muchos como el mejor club de la historia, el Barcelona FC. Pero Mou ya tenía su sino escrito, y es que Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, le ofreció un poco más de lo que ganaba y un proyecto incluyendo a varios de los mejores jugadores del planeta.
Todos querían ver el regreso de Mourinho al Camp Nou, donde en el partido de vuelta de Champions, y de forma antideportiva, le encendieron los aspersores por su celebración eufórica en el medio del campo al eliminar al equipo de Guardiola en 2010. Los catalanes venían por detrás del equipo blanco por 2 puntos y nada presagiaría lo ocurrido.
Guardiola alineó a su once de gala, contando con siete campeones del mundo en el once inicial. Mourinho no se quedó atrás, y salvo la lesión del “Pipita” Higuaín, el equipo de La Castellana prometía dar guerra en el Camp Nou. El esperado “Partido del siglo” como muchos medios lo llamaron, terminó siendo una fiesta goleadora. Marcador final: 5-0 en el Camp Nou. El entrenador portugués jamás había perdido por cinco goles, la leyenda de Mourinho comenzaba a tomar visos de humanidad.
Pese a semejante varapalo, el equipo blanco no se desmoronó y Mou siguió su senda de récord manteniéndose vivo en las tres competiciones (liga, Copa y Champions) y sin perder en casa, pero apareció un viejo conocido para aguar la fiesta del portugués.
Te digo y me dices
La carrera de José Mourinho jamás se ha caracterizado por callarse sus verdades. El 22 de septiembre de 2010, el Barça le ganaba por la mínima a un modesto Sporting de Gijón. Mou no tendría nada más diplomático que decir sino que el pequeño equipo asturiano se dejó ganar por el estelar Barcelona. Manuel Preciado, entrenador sportinguista, no tardó en llamarlo “canalla” y “mal compañero”.
Pero el mayor insulto lo recibió el portugués en la jornada número 30 de liga, cuando el Sporting de Manolo visitaba el Bernabéu. Lo que en principio debía ser un partido de trámite, se convirtió en una pesadilla para la afición merengue en general y para el entrenador de Setúbal en particular.
Transcurría el minuto 79 y el partido parecía encaminado a un amargo empate. Pero una jugada por el sector izquierdo de Nacho Cases termina en los pies de De las Cuevas para batir a Casillas y poner punto final a la racha de José Mourinho de nueve años sin perder un partido de liga en casa.
La liga de Mourinho
Mourinho, en el Real Madrid, tiene a su disposición jugadores como Cristiano Ronaldo, Kaka, Benzema, Higuaín, Xabi Alonso, Sergio Ramos, Özil, Iker Casillas, entre otras estrellas, es decir, la crema y nata del fútbol mundial. Todo parecía indicar que el camino al triplete era carpintería con el mejor entrenador y con los mejores jugadores del mundo, pero en el fútbol poco, muy poco está escrito.
El mejor entrenador del mundo con los mejores jugadores del mundo (o al menos los más caros) se llevaron la peor derrota del entrenador (5-0 contra el eterno rival) y finalizó su racha de nueve años invicto en casa, todo en un sólo año y la Liga española todavía no termina ¿Será que al portugués todavía le queda algo más por ver en España? Sólo queda esperar.
