Los mosquitos del género Anopheles son un elemento clave e indispensable en el ciclo reproductor del parásito causante de la malaria.

Ciclo de vida del Plasmodium e importancia del mosquito Anopheles

Las hembras de mosquito Anopheles se infectan picando a una persona (tienen como principal fuente de nutrición a los seres humanos) introduciéndose así en su cuerpo gametocitos (formas sexuales de Plasmodium, el parásito que produce la malaria o paludismo). Estos gametocitos continúan su ciclo reproductivo dentro del intestino del mosquito, como se puede ver en las imágenes al pie del texto.

Los mosquitos Anopheles transmiten la malaria introduciendo en los humanos a través de una picadura esporozoítos de Plasmodium (es decir, una forma inmadura del parásito) que se multiplicarán dentro del hígado y después pasarán al torrente sanguíneo para producir los síntomas característicos de la enfermedad al romper los eritrocitos, como son fiebre, escalofríos y dolores musculares.

Mosquitos que no pueden transmitir la malaria

Teniendo en cuenta la importancia de los mosquitos Anopheles en el ciclo de transmisión de la malaria, han sido muchos los trabajos para intentar conseguir mosquitos incapaces de albergar Plasmodium en su organismo, pero nunca hasta ahora se había conseguido una eficacia del 100%, lo que hacía que las investigaciones fueran en vano, ya que con un solo mosquito capaz de trasmitir la enfermedad, el ciclo se activa.

Un equipo de entomólogos de la Universidad de Arizona, con Michael Riehle a la cabeza ha conseguido modificar mosquitos Anopheles en el laboratorio para que en ellos no se reproduzca el Plasmodium, tal y como han publicado en la revista PLos Patogens. Esto se ha conseguido alterando una cascada de señalización llamada Akt para que ésta siempre se mantenga activa. La vía Akt está implicada en varias funciones celulares e inmunológicas del mosquito y, por lo que se ha descubierto, también en el ciclo de desarrollo del parásito.

El trabajo se ha desarrollado mediante técnicas de biología molecular, creando una pieza de ADN que se introdujo en la información genética del mosquito inyectándola en sus huevos.

Mosquitos custodiados

Una vez que se comprobó la inmunidad de los mosquitos al parásito y que ésta se transmitía a su descendencia, se pasó a custodiarlos en un centro de máxima seguridad.

En un futuro, estos mosquitos podrían sustituir a las especies salvajes ayudando así a erradicar la malaria, de la que se contagian 250 millones de personas cada año, así que el próximo paso de la investigación es conseguir el modo de introducir estos mosquitos en el medio natural.

Hay que tener en cuenta que pese a lo prometedor del descubrimiento, los experimentos se han llevado a cabo solo con la especie Anopheles stephensi que es el principal vector de la enfermedad en el subcontinente indio, pero existen 25 especies de mosquitos del género Anopheles capaces de transmitir la enfermedad. Del mismo modo, el parásito utilizado en los experimentos es el Plasmodium falciparum, una de las cuatro especies de Plasmodium capaces de producir la enfermedad. Así pues, los trabajos de Michael Riehle y su equipo suponen un gran avance en la lucha contra la malaria, pero su erradicación es todavía un reto.