El proyecto, que acoge 4.500 metros cuadrados y tiene capacidad para 800 personas, será una gran plataforma de gastronomía, cultura y ocio en Barcelona.

Jean Nouvel, arquitecto artífice de la remodelación del espacio, Jordi Vilà, director gastronómico de la Fábrica Moritz Barcelona y Albert Castellón, director general de Moritz, fueron los encargados de presentar su “proyecto más emblemático”. En pleno centro de Barcelona, en la Ronda Sant Antoni 41, se ha recuperado la antigua fábrica, que fue sede de la empresa catalana desde 1856.

El proyecto, que empezó en 2001, ha costado treinta millones de euros. Este año se espera una facturación de treinta y seis millones, cifra que representa un aumento del 15% respecto el 2010. Según Albert Castellón, la empresa cervecera ha aumentado sus exportaciones, que representan un 5% de su facturación y llegan a 17 países. Él mismo añadió que este año han producido doce millones de litros de cerveza y representan un 10% del mercado del área metropolitana de Barcelona y un 5% en todo Catalunya.

Albert Castellón anunció que la nueva fábrica será la plataforma dónde Moritz muestre sus valores. “Será además, la plataforma a partir de la cual ser ‘la cerveza de Barcelona’ deje de ser una declaración retórica para convertirse en una realidad que se justifique con hechos y no con palabras”, afirmó.

El nuevo espacio, pensado y diseñado por Jean Nouvel, pretende integrar el edificio a la ciudad. Sin dejar de lado el legado arquitectónico del pasado, Nouvel ha incorporado la silueta fabril del viejo edificio a las modernidades del siglo XXI, sin olvidarse del diseño vanguardista que caracteriza al arquitecto francés. “Este edificio llevará a la resurrección de la cerveza en Barcelona. La encontraremos en un contexto arqueológico símbolo de la ciudad”, aseguró Nouvel. Además añadió que el espacio pretende ser un “meeting point lleno de microplaceres”.

Es un único espacio dividido en tres plantas dónde a parte de tener la cervecería como guinda del pastel, tendrá una fuerte apuesta gastronómica, con el restaurante “Brasserie Louis Moritz”, un “bar de vinos”, la tienda de merchandising “M Store”, una panadería y la “Sala 39”, una sala polivalente dónde tendrán lugar eventos culturales de todo tipo, desde programas de radio y televisión, exposiciones o conciertos, ubicada en las antiguas bodegas de fermentación del siglo XIX. En el recinto trabajarán unas cien personas, que se sumarán a las 200 que ya trabajan en la empresa.

Nouvel ha jugado con el espacio, con los elementos arquitectónicos propios de un recinto industrial y con la luz y color adecuados para cada ambiente. Así, cañerías y ladrillos han quedado plenamente integrados en un espacio moderno, con chimeneas que aparecen de la nada, prismas que reflejan el cielo o una plataforma que se convierte en una barra de bar.

La nueva Fábrica Moritz está abierta de seis de la mañana a tres de la madrugada, aunque su director general aseguró que le gustaría que estuviese abierta las 24 horas, los 365 días del año. Apuestan por un público catalán fiel a la marca cervecera, sin olvidarse del turismo, pieza importante en la economía de la capital catalana. Esa internacionalidad se verá reflejada en la carta gastronómica, que ofrece más de 28 apartados con la combinación de platos típicos de aquí y platos típicos alsacianos, región centroeuropea de dónde proviene la familia Moritz. Todos ellos para acompañar la cerveza.