El Real Monasterio y Sitio de El Escorial fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1984. Está situado en las faldas de la sierra de Guadarrama y fue el sueño de un hombre poderoso y sieniestro: el rey Felipe II. Este rey amó este sitio tranquilo y aquí fundó un monasterio para pasar el los últimos años de su vidad, después de haber abdicado en su hijo.

El rey melancólico, Felipe II

En el Monasterio del El Escorial, el rey Felipe II vivió sus mejores momentos, alejado de la intriga de la corte y de las luchas políticas. Fue su refugio, el de un hombre solitario y melancólico. Aquí se entregó a sus intereses, a la lectura, la oración, presumiendo que su Imperio prontó dejaría de ser tan extenso y poderoso. En sus estancias murió en el año 1598.

Existe una leyenda negra sobre la figura de este rey solitario. Se decía que era cruel, fanático, siempre vistiendo de luto. Su objetivo quizás fue convertirse en el líder de la Cristiandad, enfrentada con los herejes turcos. Quizás también estuvo acomplejado por la figura de su padre, el emperador Carlos I, que fue un triunfador en todos los aspectos de la vida y con un carácter diametralmente opuesto a su sucesor.

Felipe II encontró en la religión lo que no había hallado en la realidad. En su trayectoria hubo fracasos y exitos. Entre los últimos el más notable fue la victoria sobre el ejército francés en la batalla de San Quintín, el día de San Lorenzo, 10 de Agosto de 1557. El rey triste tenía entonces treinta años y mandó construir el monasterio de San Lorenzo de El Escorial para conmemorar la victoria y con la idea de edificar un panteón real donde enterrar a su padre y a todos los futuros monarcas españoles.

La construcción del Monasterio de El Escorial

El Monasterio de El Escorial constituye el mejor ejemplo del Renacimiento español. El primer proyecto de la obra se debió a Juan Bautista de Toledo. La idea era que los edificios representaran una planta reticular semejando la parrilla del martirio de San Lorenzo. El conjunto debería servir como monasterio de los monjes jerónimos, palacio, panteón real y colegio, con lo que las dimensiones deberían ser colosales.

A la muerte de Toledo se hizo cargo de las obras Juan de Herrera, ayudante de Toledo. Esta obra dio nombre al estilo herreriano, caracterizado por la grandeza y la sobriedad oranmental. Pero bajo una aparente sencillez, el monasterio es una compleja estructura, basada en el equilibrio. Sobresale la cúpula de la basílica en este conglomerado de simetrias y lineas..

En un principio el Monasterio de El Escorial cobijó una importante colección de pinturas. Hoy muchas de ellas forman parte del madrileño Museo del Prado. Aún así, se conservan en su interior obras de Durero, El Bosco, Tiziano y El Greco.

Visitar este real sitio, lugar Patrimonio de la Humanidad, es regresar a una época de explendor hispáno, tan lejano en el tiempo y en la condición de la nación que lo acoge.