Más allá de todo lo maravilloso que representa sentir y formar una vida dentro, el embarazo sorprende por una cantidad extensa de síntomas y molestias. Algunas más llevaderas que otras, conocer lo que puede sentirse permite informarse mejor y tomar medidas para prevenir estos molestos síntomas. Consultamos el libro “Concepción, embarazo y parto” de la Dra. Miriam Stoppard para quitarnos todas las dudas.

Síntomas del primer trimestre

Si bien cada mamá y cada embarazo es único y especial, durante el primer tramo puede esperarse:

  • Náuseas y vómitos, aunque no todas las náuseas terminan en vómito.
  • Sensibilidad a ciertos olores o aromas que antes eran de agrado.
  • Cansancio al realizar la rutina a la que estaba acostumbrada.
  • Somnolencia o más sueño que el habitual. Algunas mamás refirieron quedarse literalmente dormidas en cualquier sitio.
  • Aumento de la frecuencia cardíaca y del metabolismo en general.
  • Aumento de la temperatura corporal, aproximadamente 2 grados por encima de la temperatura anterior a la concepción.
  • Sensibilidad en los pezones. Quizás los pechos no aumenten mucho de tamaño aún, pero sin duda los tendrá más sensibles.
  • Mayor pigmentación en las aureolas del pecho.
  • Los cambios hormonales pueden producir mayor caída del pelo o reblandecimiento de las uñas. Tranquila, ya pasará.
  • Cambios emocionales. Puede pasar de estar eufórica a sentirse triste, o notarse más sensible y con más ganas de llorar que de costumbre. Es normal.

Molestias del segundo trimestre

  • Aumento del volumen del útero. Ahora es cuando comienza a parecer embarazada.
  • Mayor apetito, y quizás, deseo por algunos alimentos especiales (los llamados “antojos”).
  • Sigue aumentando la pigmentación. Quizás le aparecen manchas en la cara o se oscurece la línea del abdomen (línea alba).
  • Puede sufrir del Síndrome del túnel carpiano.
  • Puede modificarse la graduación ocular y generar problemas en la vista.
  • Problemas digestivos, como acidez o estreñimiento.
  • Dolores de espalda o lumbalgia.
  • Mejora la calidad y cantidad del pelo y se fortalecen las uñas.
  • Las encías suelen tornarse más sensibles y sangrar con facilidad.
  • Los pechos pueden secretar calostro.

Hemorroides, compañeras inesperadas del embarazo

Aún en aquellas mujeres que jamás han sufrido de hemorroides, éstas suelen presentarse durante el segundo y tercer trimestre por el peso ejercido sobre el periné (el piso de la pelvis) por el creciente útero. Además, suelen agravarse al momento del parto por la presión ejercida durante los pujos. Existen numersos remedios para las hemorroides que pueden ser de utilidad, cómo baños de agua tibia con manzanilla, crioterapia y pomadas de aplicación local con antinflamatorios.

Malestares comunes del tercer trimestre

Llegando a la recta final, los síntomas se vuelven más intensos y molestos:

  • Calambres en las piernas. Sobre todo de noche y ante ciertos movimientos.
  • Disminución del apetito, imposibilidad de hacer grandes comidas.
  • Menor frecuencia sexual, sobre todo durante los últimos dos meses.
  • Golpes de calor. Dependiendo de lo avanzado del embarazo y la época del año, puede sufrirse más calor que lo normal. Recordar que, para el bebé, es peor que la madre sufra calor que frío. Tomar medidas al respecto.
  • Edema en piernas y pies, sobre todo al final del día.
  • Estrías, en su mayoría en el abdomen. Si bien la aplicación de cremas no las previenen ya que dependen de un componente genético de la piel, mantener la zona humectada disminuye su gravedad.
  • También puede picar la piel del abdomen y las piernas.
  • Várices en las piernas y dolor de pies.
  • Hipertensión. Puede ser síntoma de la preeclampsia, el obstetra debe controlar la presión en cada visita.
  • Dolor o adormecimiento de las costillas inferiores, más del lado derecho y al permanecer sentada.
  • Ansiedad, miedos y dudas acerca del parto y la llegada del bebé.
Para las mamás primerizas, todo es nuevo y sorprendente. Sin embargo,las que ya pasaron por un embarazo y un parto, son capaces de descubrirse nuevamente con cada gestación, sintiendo cosas que antes no habían sentido o en diferente intensidad. Sea como sea, nunca está de más preguntarle al obstetra por cualquier duda que surja en esta maravillosa y misteriosa etapa.