"Modos de ver" o el legado escrito de la serie de televisión homónima, está escrita por John Berger, Sven Blomberg, Chris Fox, Michael Dibb y Richard Hollis, es decir, cinco autores para una estructura externa de siete estudios, tres de ellos sólo con imágenes y los restantes, tanto con imagen como texto.

La obra se desarrolla en la tradición pictórica europea al óleo, planteando muchas cuestiones y dando puntos de vista muy distantes de lo que normalmente se tiene por convención: cómo vemos las imágenes y lo fácil que es manipularnos a través del lenguaje publicitario; cómo vemos el desnudo y la desnudez femenina o cómo vemos los objetos representados en imágenes como si los poseyéramos: modos de ver la vida a través de la pintura.

En fin, una obra-estudio sobre el pensamiento europeo, sus imágenes y evoluciones.

Estructuración

  • Ensayo 1
Sobre las relaciones entre ojo e imagen, los convencionalismos a los que estamos atados al ver que nos pueden llevar a la mitificación del pasado alejándose así de “ver el presente con la suficiente claridad” (BERGER, John. Modos de ver, p. 17).

La mentira de la perspectiva como única realidad la expulsó la imagen fotográfica al descubrir la pluralidad de las imágenes y centralizarla. Esto conduce a lo preciado que puede llegar a ser una imagen original, no por la imagen en sí sino por su elevado precio. A su vez, este planteamiento lleva hacia su concepto extremo: las reproducciones del original son manipulables y admiten gran cantidad de cambios, cosa que el original no puede ya que actualmente la autoridad del arte ha perdido su poder al ser reemplazado por un lenguaje de imágenes.

  • Ensayo 2
Legado de imágenes de mujeres en actitudes sensuales, tanto pictóricas como fotográficas, y su relación con el lenguaje fotográfico. El desnudo femenino como objeto de deseo sexual.

  • Ensayo 3
Sobre el desnudo femenino como tema pictórico con una cruda introducción sobre las relaciones entre los hombres y las mujeres. Con un fugaz paseo cronológico por la historia del desnudo humano, Berger introduce a la mujer como gran tema: pintada para ser observada, para nuestro propio placer, cosa a la cual ella accede gratamente a su sumisión. La sexualidad clara y rotunda de estos desnudos estaba destinada hacia el género masculino como símbolo de poder posesivo sobre la voluntad sexual de la mujer representada.

Existen, sin embargo, algunas excepciones que confirman la regla: “La visión del pintor vincula la mujer al artista con tal fuerza que se hacen tan inseparables como esas parejas talladas en piedra” (Ibid., p.67). Pero cuando la imagen se vuelve frívola se puede caer en lo banal, en lo frío, y es entonces cuando la desnudez deberá convertirse en desnudo para generar fantasía en vez de deseo. Y todo esto llega hasta nuestros días donde el orden de las cosas no cambia: la mujer sigue representándose como imagen placentera para el hombre.

  • Ensayo 4
Paseo entre varias reproducciones de la tradición de la pintura al óleo con sus muestras de poder: religioso y social, todo ello lleno de convencionalismo propios de cada época con el fin material por encima de otras cuestiones humanas.

  • Ensayo 5
Sobre la tradición europea de la pintura al óleo y su relación con el objeto poseído el cual está representado: “la pintura al óleo es a las apariencias lo que el capital a las relaciones sociales” (BERGER, John. Modos de ver, p. 97). Todo objeto está acompañado de su símbolo de poder, poder material y social. En cambio, la pintura histórica o mitológica representaba de manera idealizada la visión que el espectador-propietario tenía de sí mismo o de su entorno más cercano. En antítesis a este género se encontraba la pintura “costumbrista”, donde la burguesía se veía en la moraleja del cuadro y no en los personajes. Sin embargo, el tema paisajístico compite con la singularidad del objeto y su posesión, ya que la naturaleza no puede ser tomada ni dada.

  • Ensayo 6
Recorrido entre imágenes donde destaca la marginación social, económica y política del “primer” mundo hacia África, Sudamérica y, por extensión, Asia: los negros como esclavos al servicio del terrateniente blanco. Luego se pasa hacia un orden de cuadros burgueses con sus criados, sus animales y sus tierras como tema. Y al fin, una serie de imágenes mitológicas.

  • Ensayo 7
La publicidad en el orden del lenguaje de las imágenes como un arma cargada hacia nuestro inconsciente, llena de “la felicidad de que le envidien a uno” (Ibid., p.147), así como su similitud e incluso simbiosis con la pintura al óleo. Matizando, la publicidad como cultura de la sociedad de consumo, lo que es igual al arte como extensión de la propiedad privada pero con diferentes propósitos. A saber: la pintura como demostración de lo que se tiene y la publicidad, menos noble, ofreciendo algo mejor de lo que somos o tenemos –sexo, amor, deseo, fascinación- eso sí, democráticamente y a favor del capitalismo.

Conclusión

Modos de ver es un libro exquisito (exquisito como el arte de contemplar imágenes sin prisa y perderse en un laberinto de interrogantes), inteligente y suficientemente elaborado. Y es que está planteado como una lección de “cómo ver bien” pues enseña cómo descubrir las verdades y mentiras de la pintura. Una forma de educar vista y mente hacia planteamientos nuevos que abran, a su vez, interrogantes novedosos, como si la tradición pictórica fuera una Matryoshka a la que descubrir poco a poco hasta llegar a su esencia, al arjé de los griegos.

BERGER, John. Modos de ver. Barcelona, Gustavo Gili, SA, 2000.