Varias son las expresiones que hacen del hombre un ser cultural, pero la moda es una de las más características. Desde el comienzo de los tiempos, las prendas que llevan los individuos nos hablan de su vida: su contexto, sus trabajos, sus placeres.

Y no podemos negar que, desde hace algunos años (más de los que creemos), la música es algo que también nos rodea, influyendo profundamente en cómo somos, cómo nos vestimos y cómo nos mostramos.

La música y la llegada del siglo XX

Después de siglos de música de cámara, el fin de la I Guerra Mundial trajo aparejada una revolución que alcanzó varios ámbitos. Entre ellos, la música. Nuevos géneros como el fox-trot y el charleston causaron sensación, haciendo que la gente saliera corriendo a comprar ropa nueva, dado que no podían bailar con los encorsetados atuendos de la Belle Époque.

Vestidos y pelos cortos, zapatos bajos y ropa suelta fueron la tendencia de los “locos años 20”, que acompañaba a la perfección las noches de cigarrillos, tragos y sexo casual en las grandes ciudades.

Ya para la década siguiente, la Gran Depresión y el fantasma de la II Guerra Mundial pusieron fin a la diversión. Nuevos estilos se avecinaron, y Frank Sinatra se transformó en el nuevo modelo a seguir. Los trajes casuales, sombreros y zapatos brillantes le devolvieron elegancia al guardarropa de los hombres; mientras, ellas recuperaban la femineidad gracias a cinturas estrechísimas, vestidos de cóctel y peinados elaborados.

Pero esta tendencia conservadora y adulta de los años 30 y 40 se vio violentada cuando nació uno de las fenómenos más rebeldes del siglo…

Los años 50 y el rock & roll

Con el surgimiento del rock & roll, los jóvenes se transformaron en referentes. Fueron los años de pantalones ajustados, camperas de cuero y un sinfín de productos para darle volumen al pelo. Las chicas usaban polleras amplias y zapatillas cómodas, para poder bailar sin impedimentos y escandalizar a los mayores. Causaron furor unas faldas con dibujos infantiles, conocidas como poodle skirts, que iban fantásticas con los flequillos y colitas de caballo.

En los 60, el rock adquirió un aire británico con la llegada de los Beatles. Fueron los años del Swinging London: cabellos largos, sacos Sullivan, vestidos trapecio y botas. Sin olvidar los maquillajes estridentes y las minifaldas cortísimas (gracias a Mary Quant).

Años 70, los hippies y la música disco

Pero cuando se avecinaron los años 70, artistas como Janis Joplin o Joan Baez iniciaron una nueva línea, oponiéndose a la Guerra de Vietnam y a la sociedad de consumo. El hippismo fue un fenómeno musical que se extendió por toda la sociedad, e hizo de la moda símbolo de su lucha. Se volvió a la naturaleza, mediante telas naturales, tejidos y bordados; y fundamentalmente rechazando elementos como el corpiño y el maquillaje. Woodstock fue el escenario ideal de esta tendencia.

Pero como lo que descartan unos lo toman otros, los seguidores de la música disco usaron todo el make-up y telas sintéticas que se encontraron en el camino. Gracias a los Bee Gees y Fiebre del Sábado por la Noche, se difundieron los pantalones acampanados con plataformas, los colores estridentes, la ropa entallada y la lycra. La sensualidad y el glamour volvían a estar de moda.

Los años 80 y el punk

Por otro lado, en el Reino Unido nació un fenómeno que se extendió por varios años. El punk fue un estilo de rock salvaje y desmedido que llevaron adelante los Sex Pistols y los Ramones. Malcom McLaren y Vivienne Westwood, por entonces un joven matrimonio con un local de ropa, crearon una moda exitosa que acompañó esta música: cueros, cadenas, alfileres de gancho, crestas y medias de red.

Esta tendencia rebelde y oscura influyó a muchos jóvenes, y siguió presente por toda la década. Los 80 estuvieron signados por una gran diversidad, pero siempre la música y la moda siguieron de la mano. Góticos, new romantics, darks, punks… todos son subgéneros que consiguieron seguidores en lo musical y en lo estilístico, tapizando las calles de raros peinados nuevos y todo tipo de prendas de color negro.

En los 90, moda para bailar

Lo mismo sucedió en los 90, un período marcado por el pop, el rap y la cultura norteamericana. Madonna, Britney, N’Sync, J-Lo y demás estrellas impusieron los ombligos al aire, colores alegres y cabellos rubios. También pantalones amplios para bailar, y accesorios como gafas, viseras y bisutería brillante.

Y así podemos seguir hasta la actualidad. Raves, emos, reggaeton… Lo que pasa en un momento determinado se manifiesta de muchas formas. Una de ellas (si no la más visible) es el matrimonio moda & música. El breve recorrido que hemos hecho alcanza para comprobarlo.

Así que, probablemente, en un futuro cercano podremos decir: “Dime qué escuchas, y te diré cómo vistes".