La disfunción sexual masculina, conocida como impotencia, afecta a un porcentaje considerable de los varones y se incrementa de manera especial en determinadas circunstancias:

  • Ancianidad
  • Diabetes
  • Hipertensión arterial
  • Pacientes con adicción al alcohol, la cocaína o la marihuana, entre otras drogas
  • Usuarios de ciertos tratamientos (antihipertensivos, fármacos antiprostáticos, antidepresivos)

Tratamientos anteriores

La mayor parte de los tratamientos utilizados con anterioridad carecían de evidencia científica o se caracterizaban por un bajo porcentaje de éxito. Se incluyen en estas categorías los medicamentos tradicionales o folklóricos y el uso de productos locales (inyectados a nivel genital o en forma de cremas). Entre los productos de mayor eficacia puede citarse a la yohimbina, que aún se comercializa en muchos países.

El sildenafil

En la actualidad, el tratamiento por excelencia de la disfunción eréctil es el sildenafil. Este medicamento se administra por vía oral alrededor de 30 a 90 minutos antes de la relación sexual.

Actúa por medio de la inhibición de una enzima que se denomina fosfodiesterasa tipo 5. En condiciones normales, esta sustancia se encarga de la eliminación de una molécula conocida por la sigla GMPc (monofosfato cíclico de guanosina). El GMPc, por mecanismos fisológicos complejos, asegura la continuidad de la erección. Al evitar su degradación, la erección se mantiene en forma prolongada.

Por lo tanto, el sildenafil no es un afrodisíaco, porque no aumenta el deseo sexual. Por el contrario, sino no existe excitación sexual, no habrá erección a pesar de consumir el medicamento.

Utilización y efectos adversos

La dosis que se utiliza es variable. Se recomienda en un principio la administración de 50 mg, pero el intervalo posible oscila entre los 25 y los 100 mg. La eficacia puede superar al 90% y sus efectos se prolongan durante unas 8 horas. Se dispone de comprimidos clásicos y masticables, así como de tabletas.

Se destaca que, por su mecanismo de acción, el sildenafil aumenta el diámetro de los vasos sanguíneos. En consecuencia, se caracteriza por los mismos efectos colaterales que otros vasodilatadores, de los cuales los más frecuentes son la cefalea y la rubefacción. Se contraindica su uso simultáneo con los nitritos, un grupo de fármacos con efectos similares empleados en cardiología. Asimismo, no se recomienda su utilización simultánea con alcohol y otros vasodilatadores.

Otros usos

El sildenafil, en dosis elevadas, se utiliza en niños y adultos con hipertensión pulmonar. Existen trabajos científicos en los cuales este medicamento parece útil para tratar los síntomas urinarios de los pacientes con enfermedades de la próstata.

Conclusiones

El sildenafil es un fármaco seguro, útil y con altos índices de efectividad para el tratamiento de la disfunción eréctil, aunque debe utilizarse con conocimiento de causa.