
- Brian Clough. - Libre
Estos días Canal + emite la película The Damned United, dirigida por Tom Hooper, basada en la novela homónima de David Peace, en la que se repasan los cuarenta y cuatro días que Brian Clough pasó como manager al frente del Leeds United. Aprovechando el hecho de que The Damned United (muy recomendable verla) esté ahora en televisión nos adentraremos en la figura controvertida, enérgica, arrogante, a veces visionaria pero siempre peculiar de Brian Clough.
Buen jugador, mejor entrenador
En el supuesto de que los seres humanos nazcan con ciertas cualidades extraordinarias para dedicarse a algo concreto durante su vida muchos pensarán que quien tuvo la elocuencia, la mordacidad, el carisma o el compromiso social de Brian Howard Clough (ése era su nombre completo) debería haber ocupado su vida con la política; de hecho varias veces lo tentaron con encabezar el partido laborista británico.
Algunos, entre los que probablemente se encontraba, pensaron que había nacido para ser delantero, como dejó claro en el equipo de su ciudad, el Middlesbrough FC (conocido popularmente como Boro) donde marcó 204 goles en 222 partidos en la segunda división inglesa antes de ser traspasado al Sunderland AFC, llegar a ser internacional con Inglaterra y de romperse la rodilla.
Sin embargo parece ser que para lo que realmente nació fue para ser entrenador de fútbol, sobre todo el tiempo durante el que Peter Taylor fue su ayudante. Ambos habían coincidido como jugadores en el vestuario del Boro y Clough se lo llevó como segundo entrenador en su primera aventura seria en un banquillo, el del Hartlepool United FC, que por entonces militaba en la cuarta división inglesa. Además de Taylor fichó a un jugador de 16 años llamado John McGovern al que veremos en la vida de ambos más adelante. Era 1965.
El inicio del éxito
Clough tenía una determinación fuera de lo común y sabía cómo debía organizar las cosas en función de lo que quería. Taylor, por su parte, gozaba de un don inusual encontrando los jugadores idóneos para cubrir las necesidades del equipo y adivinar el tiempo que les podrían sacar rendimiento. Con esta mezcla de talentos el éxito no tardaría en llegar.
Ambos aterrizaron en el Derby County FC, revolucionaron las estructuras del club, que llevaba diez años militando en segunda división y tras una primera temporada difícil, la segunda consiguieron el ascenso de categoría; por fin estaban en primera división. Para entonces John McGovern ya estaba con ellos. Tras quedar cuartos y novenos lo bueno llegó en la temporada 71-72 donde luchando contra dos colosos (Leeds United y Liverpool FC) consiguieron el campeonato en un apretadísimo final. Habían tocado la gloria. Con un equipo sin grandísimas figuras habían logrado lo máximo. Al año siguiente consiguieron llegar a semifinales de la Copa de Europa donde cayeron con honor ante el Juventus turinés con la sombra imborrable de la posible compra del árbitro en el partido de ida por los italianos.
Un estilo propio
Clough, cuyas ideas políticas se inscriben claramente en el socialismo de la época, mucho más beligerante que el actual, trasladó consciente o inconscientemente parte de su ideología al campo de juego. Sus equipos siempre destacaron por una solidaridad extraordinaria entre los jugadores tanto a la hora de atacar como de defender. Nunca tuvo grandes estrellas que sobresalieran en exceso sobre los demás pero sí equipos sólidos, bien organizados, en los que el conjunto era mucho más que la suma de las individualidades. Era el mejor extrayendo el máximo rendimiento de sus jugadores.
El fútbol de Clough nada tenía que ver con el típico inglés de pelotazo al delantero. Le gustaba tener un centro del campo potente, de brega, pero a la hora de jugar el balón creía en la necesidad de combinar y mantener el balón el máximo tiempo posible en el suelo. Decía que si Dios hubiese querido que el fútbol se jugase en las nubes habría puesto el césped allí arriba. Amaba su deporte como pocos, deploraba a los que utilizaban el juego sucio, de ahí su enemistad con Don Revie, manager del Leeds United, al que sustituyó con poco éxito (éste el es tema de The Damned United).
Arrogante, convencido de sus ideas
Su arrogancia, cualidad de la que a menudo hacía gala, le llevó a decirle el primer día a los discípulos de Revie en el Leeds United, con el que se habían convertido en una de las potencias del fútbol inglés de la época, que ya podían tirar todos los trofeos que habían conseguido hasta la fecha porque eran fruto de las trampas y el juego sucio. Obviamente se ganó la enemistad del vestuario al minuto acrecentando, si cabe, su fama de lenguaraz.
El creerse invulnerable meses atrás hizo que terminase fuera del Derby County junto con Taylor cuando le echó un pulso a la directiva después de haber estado haciendo de su capa un sayo fichando jugadores temporada tras temporada sin informar al presidente, que era quien debía hacer los pagos. Bien es cierto que terminaron dimitiendo, quizá pensando que con la afición y los jugadores de su lado los volverían a admitir en el club, pero eso no llegó a suceder.
