En el contexto de la polémica, un tanto entre inane y paranoica, sobre los vuelos de practicas de los cazas del Ejército del Aíre sobre Cataluña pudimos acercarnos a la Base Aérea de Zaragoza a conocer el trabajo cotidiano de la unidad española que lleva más tiempo operando con el F-18 el Ala 15.

Organización Ala de Combate 15

Fundada en diciembre de 1985 con el propósito específico de recibir a los nuevos cazas F-18 recien adquiridos a EEUU el Ala 15 dispone de 36 de estos cazas, 8 de ellos biplazas de instrucción, organizados en tres escuadrones: 151, 152 y 153 siendo este último además de combate también es de instrucción formándose en él todos los pilotos españoles de F-18 antes de ser destacados a las diversas alas de combate que disponen de este avión ya sean la susodicha 15 en Zaragoza, la 12 en Torrejón, Madrid, y la 46 en Gando, Canarias.

En todas ellas se preparan misiones aéreas diarias para mantener el adiestramiento y la operatividad de la fuerza. Las que se acometen en la 15 nos sirven de modelo para conocer su naturaleza.

Planificando operaciones

La jornada en la base se inicia temprano a las 7:30 de la mañana pilotos, tripulantes y mandos de la unidad se reúnen en una sala sita en el edificio que hace de sede del Ala de Combate para especificar las misiones del día que siguen un plan de operaciones que se planifica cada mes.

En primer lugar se expone un exhaustivo parte meteorológico que revela todos los fenómenos atmosféricos que tendrán lugar sobre la Península Ibérica y alrededores de forma mucho más minuciosa de lo que podría enseñarnos en la información meteorológica en televisión, tras este informe y dependiendo de las zonas donde haya mejor tiempo se eligen las áreas donde se realizarán las misiones de ese día.

Seguidamente se expone un informe de la actividad aérea que se espera ese día: vuelos civiles, militares, particulares, saltos de paracaidistas, vuelos antiincendios etc. Sus zonas de vuelo y horarios previstos y así para evitar accidentes se eligen las zonas de vuelo de mejor climatología y en los horarios que estén libre de todo tráfico aéreo.

Seguidamente se hace un repaso a las medidas de seguridad en vuelo que van desde la fatiga de los pilotos, las características del terreno, el tipo de misión, el estado técnico de los aviones, la posibilidad de choques con aves y otras medidas de seguridad. Asegurados todos los flecos se instruye sobre la misión en si.

Planeando la misión

Para mantener un adecuado nivel de operatividad es preciso que cada piloto complete un número determinado de horas mensuales de vuelo, de hecho cuando un piloto nuevo llega a instruirse en el escuadrón 153 pasa por un programa de instrucción de 8 meses que al concluir le otorga la cualificación de Limited Combat Ready, Preparado para Combate Limitado, LCR, a partir de esa titulación se integra en los escuadrones de combate donde continua su instrucción cotidiana escalando en ese nivel de excelencia hasta la calificación de Combat Ready, Listo para el Combate, CR teniendo está calificación tres niveles CR1, CR2, CR3. Siendo esta última la más exigente y que capacita al piloto que la alcanza, tras múltiples ejercicios y horas de vuelo, a realizar misiones de alto riesgo.

Por ello las 18 misiones que se realizan al día tienen el objetivo de lograr ese nivel de excelencia así una vez se han perfilado las características atmosféricas y de vuelo del día se expone la misión que puede ser de combate aire-aire contra aviones de otras unidades, de ataque a un supuesto objetivo ya sea terrestre o naval, alerta aérea ante una agresión, reconocimiento aéreo o lo que se dictamine según el plan de instrucción, se busca que cada piloto sepa realizar toda clase de operaciones aéreas por lo que la naturaleza de las mismas varía según la necesidad y estén las tripulaciones mas verdes o veteranas en tal o cual misión.

En el aire

Al contrario de lo que pueda pensarse los aviones de combate van desarmados en los vuelos de instrucción esto es porque en la actualidad un avión es prácticamente un ordenador que vuela y que dispone de los sensores precisos para simular el disparo y calcular si habría hecho blanco o no. El armamento se reserva para las misiones de alerta y las ocasiones reales, las intervenciones en Bosnia, Kósovo, Libia o la Crisis de Perejil por ejemplo, y ejercicios específicos de tiro real que por su coste se limitan a uno o dos al año. O como mucho se emplea armamento inerte de instrucción que se limita a marcar el blanco alcanzado con un fumígeno pero con todo el avión actúa desarmado de forma cotidiana.

En ellas se aplican una serie de restricciones: la cota mas baja de vuelo es de 600 metros, al sobrevolar áreas edificadas esta altura sube a 900 aunque sobre mar puede bajarse hasta los 150 metros de altitud para entrenarse en el ataque a buques, aunque para entrenarse en eludir el radar y el vuelo a baja cota de ataque esta altura baja a 100 y 150 metros, día y noche respectivamente, cuando se simulan ataques sobre campos de tiro y maniobras.

Tampoco se puede sobrepasar la velocidad del sonido por debajo de los 1.500 metros y aunque es casi imposible siempre se trata de evitar áreas pobladas y evitar toda clase de molestias a la población.

En síntesis un riguroso programa de instrucción que permite al Ejercito del Aire mantenerse entre la élite mundial junto a otras fuerzas aéreas aliadas.