El objeto de arte relaciona dos aspectos sociales muy importantes: el sujeto que carece de información cultural y la anciana que es sumamente erudita, y los coloca en un espacio de encuentro, donde reconoce la calidad y calidez del ser humano, haciendo de "Mis tardes con Margueritte" una obra que encuentra una respuesta ante la pregunta por el ser.

"Mis tardes con Margueritte", un viaje filosófico

La sencillez de una persona no determina lo humano que esta pueda ser. Así nos lo hace ver el personaje Germain, interpretado por Gerard Depardieu; quien a su vez indica que el personaje podría ser él mismo.

Germaine podría ser la contra-cara de Margueritte debido al conocimiento que poseen, pero lo cierto es que ambos forman parte de una misma especie: la especie humana. En esta historia podemos encontrar cómo las personas son mucho más que títulos universitarios o consecuencia de desastres familiares. El planteamiento del ser desde el principio básico del mismo en su relación de amor permite comprender, de una manera sencilla, cómo la raza humana tiene en sí misma todo el potencial que requiere para generar un mundo altamente vital, empujado por la armonía y donde el resultado final es la simbiosis que conduce a un estado de alegría.

Educación y palabra

Las palabras son transmisoras de energía, de amor, de igualdad y de felicidad cuando se emplean para ello. En este filme, la palabra juega uno de los papeles más importantes en la trama de la historia, pues determina cómo el ser humano es capaz de crear mundos alternos, de extraordinaria belleza, sólo por el uso del lenguaje propicio.

Las relaciones se enlazan unas con otras para configurar redes de interlocución donde el lazo textual muestra los vínculos que se han construido a partir del qué y el cómo. La emisión y la recepción de las ideas, incluso, llega a trascender a las palabras mismas, demostrando la importancia del discurso debajo del discurso, también conocido como discurso latente. Este otro enramado de palabras e ideas no expresadas cumplen un lugar importante en la amalgama social.

Si los vínculos entre las personas se establece tanto por lo que se dice, como por lo que no se dice, entonces es posible asimilar cómo las personas pueden vincularse por la empatía que sienten unas de otras. Existen construcciones sociales, existen construcciones lingüísticas, así mismo existen puntos de anclaje entre las unas y las otras, donde el medio de expresión está en otro lugar. Entender los gestos tanto como la forma en que una persona se comunica con otra es parte de todo lo que está en la educación.

Por ello cuando una persona desea comunicarse con otra y, en ciertos momentos, no existe la palabra, estas personas pueden llegar a conocerse mucho más profundamente que dos personas que puedan hablar.

Palabras y máscaras

Algunas veces los seres humanos adquieren la capacidad de mostrarse tal cual son, a pesar de lo que les rodea. Socialmente las personas han adquirido ciertos comportamientos que tienen su anclaje en la propia estructura social que les rodea. Estos comportamientos están guiados por las estructuras personales.

Estas estructuras han sido configuradas por la interconexión de tres aspectos:

  1. El ambiente, que establece las circunstancias externas que ejercerán una respuesta en el individuo.
  2. La apercepción, que es el modo en que el sujeto asimilará la información proveniente del exterior, y
  3. El umbral al dolor, que producirá la reacción al momento de la conexión entre los puntos uno y dos.
En el filme "La tête en friche", es posible ver cómo cada una de las tendencias de los personajes se han dibujado en sí mismos desde la apercepción de la realidad y el umbral al dolor. Y es en este lugar en el que es posible entender que una persona con alto umbral al dolor puede ser equiparable a un ser que tiene un alto grado de educación.

Desde este lugar se entiende que, tanto la educación como la falta de dolor permiten al sujeto entablar una especie de conexión social que rebasa el enmascaramiento para situarse en una postura amigable y receptiva.

"Mis tardes con Margueritte" es una de las propuestas cinematográficas que plasman el valor, la humanidad, los donativos y la recompensa, donde cada minuto de esta obra hace pensar en cómo el ser humano tiene la capacidad de superarse a sí mismo, con el único fin de generar una mejor convivencia con el otro.