Hay personas realmente singulares que son capaces de realizar las proezas más increíbles. Una de estas personas fue Mirin Dajo. Un verdadero showman que era capaz de cortar la respiración a todo un auditorio con sus actuaciones como fakir.

Los primeros años

Nació en el 6 de agosto de 1912 en Rotterdam como Arnold Gerrit Henskes y estudió bellas artes. Cuando terminó sus estudios trabajó en un estudio de diseño y ya en su juventud tenía visiones que trataba de dibujar.

En una ocasión dibujó a una tía que nunca había visto y que había fallecido en Sudáfrica. Los detalles del retrato eran sorprendentes cuando se cotejaron tiempo después con fotografías.

La voz interior

Mirin Dajo era muy religioso y decía que seguía una voz espiritual que le guiaba. Con 33 años viajó a Amsterdam guiado por esa voz, donde comenzó sus actuaciones con objetos punzantes y a comer vidrio y hojas de afeitar.

Estaba convencido de que hay algo superior a nosotros que irradia paz que le había hecho invulnerable para difundir su mensaje de paz. La humanidad debería dejar el materialismo y abrazar dicho mensaje de paz.

Necesitaba notoriedad para difundir su mensaje a la mayor cantidad de personas posible. Pensaba que el esperanto iba a ser el vehículo que uniría a toda la humanidad y adoptó el nombre artístico de “Mirin Dajo” que significa fantástico en esperanto y buscó un agente que al final lo encontró en su mismo edificio, su vecino Dirk Jan de Groot.

Los estudios médicos

Aceptó que un grupo de médicos lo examinara en plena actuación y acudió al hospital cantonal de Zurich el 31 de mayo de 1947 donde el doctor Hans-Naegeli Osjord frente al jefe de cirugía, Dr. Werner Brunnerand, y otros médicos y estudiantes de medicina esperaban a que Mirin Dajo iniciara su actuación para proceder con los análisis.

Se desnudó el torso y tras una meditación, le indicó a su asistente que le clavara la espada de acero desde la espalda al pecho. Cuando tuvo todo su cuerpo traspasado por el acero, se quedó de pié para que los doctores procedieran a realizar sus análisis. Todo el mundo enmudeció y no podían creer lo que estaban viendo.

Le hicieron una radiografía con el florete dentro de su cuerpo y después de examinarlo no encontraron ningún truco.

Se sometió a un nuevo examen médico en Basilea y permitió que los propios médicos lo atravesaran y dio varios paseos para que todos pudieran ver que no sentía dolor.

Las radiografías demostraron que había traspasado en multitud de ocasiones el peritoneo, los riñones, el estómago, el hígado, los pulmones y el corazón.

El iluminado protegido por ángeles de la guarda

Dirk Jan de Groot pronto vio que Mirin Dajo se creía realmente un elegido. Fuera de los escenarios y sin más público que su ayudante, sometía a su cuerpo a experiencias realmente increíbles.

Se lavaba con agua hirviendo sin que la piel sufriera ninguna irritación, se traspasaba el cuerpo 50 y hasta 100 veces en un mismo día en los pulmones, corazón, bazo y a veces por varios órganos a la vez. Otras veces de Groot le golpeaba el cuerpo con sus puños sin causar el menor daño y en una ocasión calentó la hoja de la espada al rojo vivo y le traspasó el cuerpo produciendo unos silbidos al pasar por el estómago ya que había comido poco antes. Incluso atravesó el cuerpo con un florete con la hoja oxidada y con la hoja envenenada.

Dirk Jan de Groot veía en él a un enviado.

La muerte con las botas puestas

El 11 de Mayo de 1948 las voces que habían en su cabeza le indicaron que debía tragarse una aguja de acero en una actuación en Suiza y que después su médico se la extrajese quirúrgicamente sin anestesia.

La aguja estuvo dentro de su cuerpo dos días y el 13 de Mayo fue operado (con anestesia) para extraérsela. Diez días después entró en un supuesto estado de trance, se tumbó en la cama. Tenía pulso y respiraba, pero nunca más salió de ese trance.

Al tercer día ya no tenía pulso y el 26 de mayo de 1948 se certificó su muerte como consecuencia de una perforación en la aorta. La autopsia se realizó casi de inmediato en contra de la ley que determina que ha de ser realizada a los tres días de la muerte. Se vio que la causa de la muerte fue la rotura de la aorta. Veredicto impugnado por su asistente, De Groot, y el cirujano que le operó.