Mircea Eliade (1907-1986) fue un gran estudioso de los mitos y los sueños y un prolífico escritor sobre el misticismo. Sus viajes a la India le permitieron estudiar el yoga y leer textos clásicos del hinduismo que aún no habían sido traducidos. Fue también un gran divulgador de símbolos relacionados con las creencias religiosas del mundo europeo y oriental.

Es considerado como uno de los fundadores de la historia moderna de las religiones y se inscribe en la corriente de la "fenomenología de la religión", que surge de la aplicación a los datos acumulados por la historia de las religiones de algunos aspectos del método fenomenológico.

Su filosofía

De su filosofía cabe destacar el concepto de sagrado, que según Eliade es, en primer lugar, aquello que se opone a lo profano y, en segundo lugar, el valor que una cultura otorga a un símbolo por su carácter sagrado. Así, fundamentará lo sagrado como experiencia primordial del "Homo religiosus".

Eliade insiste en que el hombre encuentra manifestaciones de lo sagrado en todo lo que ama, necesita y siente. Así, el filósofo llegará a preguntarse si existirá algo que no haya sido considerado a lo largo de la historia humana como manifestación de lo sagrado. Esta enorme amplitud de campo obstaculiza el trabajo de cualquier pensador de la religión, pero al mismo tiempo, una filosofía de la religión que esquive esta complejidad y ambigüedad del fenómeno religioso se convertiría en algo carente de interés.

En toda su filosofía late un método comparativo entre las distintas religiones. Esta visión nos permite encontrar relaciones de proximidad entre ellas así como entre distintos momentos históricos y distintas culturas.

Las hierofanías

Es gracias al pensamiento simbólico que, según Eliade, podemos interpretar el significado de las formas religiosas, de los mitos y los ritos, pero para ello se necesita pasar de la realidad profana a una realidad sagrada y captar lo que una cosa es en ella misma.

Es en este punto que Eliade llega a definir uno de los conceptos más importantes de su filosofía y de sus escritos. Es el concepto de hierofanía. Con él, el filósofo define la manifestación de lo sagrado en la realidad, es decir, en un objeto de "nuestro mundo".

Las hierofanías también serán muy útiles para la historia de las religiones, pues su comprensión permite acceder a la comprensión de todo fenómeno religioso.

"Homo religiosus" vs. "Hombre moderno"

El hombre religioso se comportará en base a las hierofanías siendo éstas su punto de encuentro con lo sagrado. Su comportamiento será la expresión de su experiencia de la dimensión de lo sagrado. El mundo del hombre religioso, al estar en contacto con lo sagrado, será un cosmos ordenado. Su enemigo será pues el caos, que en el cristianismo puede ser algo que se vive internamente, como por ejemplo el pecado.

El hombre moderno, por el contrario, rechazará la trascendencia (y con ella lo sagrado) porque lo que trata es de hacerse a sí mismo, y esto sólo lo ve posible en la medida en que se libere de la superstición y lo sagrado. Según Eliade, este rechazo a la trascendencia se traduce en un racionalismo y desacralización porque son las únicas herramientas para encontrar un punto de apoyo en sí mismo en el mundo al que el hombre moderno pueda agarrarse para abandonar su ingenuidad arcaica e intuitiva y renacer con una espiritualidad que nace de los hombres y no de los dioses.

A lo largo de la obra de Eliade encontramos "advertencias" sobre la pluralidad de concepciones religiosas y la pluralidad de ritos y costumbres según los distintos contextos históricos y culturales. Sin embargo, lo que pretende mostrar Eliade son los aspectos comunes de toda concepción religiosa, la universalidad latente en lo sagrado y sus distintas manifestaciones.