Hasta Poblet, los ciclistas españoles destacaban en las etapas de montaña, pero el de Montcada i Reixac se convirtió en un portento en el sprint, terreno hasta ese momento dominado por ciclistas del norte de Europa.

Su padre, Enric, quería que su hijo fuera ciclista. En su casa tenían un pequeño taller y tienda de bicicletas. Por eso Miquel ya tuvo una cuando era jovencito. Su padre le hacía entrenar cada día. En tiempos de carestía, el bistec que compraban en casa era siempre para ‘Miquelet’. Entrenaba siempre en una dura subida que hay en su localidad y enseguida empezó a ganar carreras. Incluso su hermana también empezó a entrenarse en bicicleta, pero el ciclismo femenino era prácticamente inexistente.

Potencia física

Desde muy joven, Miquel mostró su inteligencia táctica y una muy buena colocación en las llegadas del pelotón, además de su potencia física. A los 16 años consiguió la primera licencia federativa, hecho que le comportó algunas críticas por considerar que tuvo algún privilegio de la Federación. Pero Poblet siempre iba a lo suyo: ganar carreras.

La sección ciclista de la Unió Esportiva Sants se fijó en él a través de su presidente Miguel Torelló, una de las personas que influyeron notoriamente en su carrera. Las victorias en las carreras catalanas, tanto en carretera como en pista, se multiplicaban. Torelló incluso le regaló un automóvil, que por aquel entonces significaba la más fabulosa ficha que se había pagado a un corredor del club. En aquella época le apodaban el ‘bebé de Montcada’.

Ciclista completo

Miquel Poblet Orriols no era el típico sprinter actual que en cualquier pendiente exigente pierde contacto con el pelotón. El de Montcada ganó tres Campeonatos de España de montaña y destacó en la Volta a Cataluña ganándola en 1952 y 1960 y ganando muchas etapas. Poblet siempre dijo que ganar la Volta fue su mayor ilusión al ser la carrera de casa”. Cuando ser retiró fue organizador de la Volta a través de la Unió Esportiva Sants.

Incluso coronó en solitario el mítico Tourmalet en el Tour de 1955. Precisamente fue el primer ciclista español en enfundarse el jersey amarillo de la ronda gala al ganar la primera etapa y además venció en solitario la última en el Parque de los Príncipes. Curiosamente la edición de 1955 fue la primera se utilizó la ‘foto finish’. No hubo ninguna duda en la victoria del de Montcada. Este año fue la eclosión internacional de Poblet.

El tópico español de bajito, de constitución un poco gruesa pero con unos cuádriceps muy desarrollados, le valió el mote de ‘Sancho Panza’. Parece que a Poblet no le importaba demasiado este apodo, pero el de ‘Flecha amarilla’, que surgió cuando fichó por el equipo Ignis, era más acorde a sus habilidades ciclistas.

Triunfos en el Giro

Su carrera siempre fue el Giro, además de las clásicas en Italia. En 1956 ganó cuatro etapas del Giro en su debut. Fichó por el Ignis y en el país transalpino logró gran cantidad de victorias de etapa en el Giro y venciendo en dos ocasiones la Milán-San Remo en 1957 y 1959. Eran impresionantes sus duelos con otros velocistas como los belgas Van Steenbergen, Van Looy y De Bruyne, el francés Darrigade o el italiano De Filipis. Muchas veces comentó que para ganar las carrera primaverales de Italia había tenido que prescindir de celebrar muchas Navidades en su casa.

A Poblet siempre le apasionó la Milán–San Remo. Se entrenaba por las costas del Garraf, pasando por el Ordal, en un terreno muy parecido al de la clásica italiana. Con la victoria en esta carrera, los aficionados transalpinos le apodaron ‘Mig’ en honor al avión ruso.

Entre 1958 y 1961 Poblet consiguió también muchos triunfos. Incluso estuvo a punto de ganar la terrorífica París-Roubaix, quedando segundo en el sprint final. Poblet preparó a conciencia esta prueba del norte de Francia entrenando en las calles adoquinadas de Barcelona.

Reconocimientos a Poblet

Poblet se retiró a finales de 1962 ganando un nuevo Campeonato de España. Ignis le brindó un lugar de trabajo en esta empresa italiana como representante de la marca. El de Montcada también fue presidente de la Federación Catalana de Ciclismo. Poblet ha recibido un gran número de reconocimientos y en su localidad tiene un pabellón de deportes con su nombre.

22 etapas en el Giro de Italia, dos ediciones de la Milán-San Remo, tres etapas del Tour de Francia y de la Vuelta a España, dos ediciones de la Volta a Cataluña y 32 etapas, y 18 Campeonatos de España en todas las especialidades demuestran de forma clara que Miquel Poblet ha sido el mejor ciclista catalán de la historia.