Los insectos son animales muy buscados como presa. Para evitar ser vistos y atacados por otros animales han desarrollado una gran variedad de mecanismos de defensa destinados a engañar, confundir y esconderse de posibles depredadores. Una gran cantidad de insectos se ocultan en lugares tales como debajo del suelo, en la parte inferior de una roca o de un tronco de árbol. Otras formas de defensa utilizadas por varios insectos son el vuelo y el salto. Además, el mimetismo, la exhibición de colores brillantes en ciertas zonas del cuerpo y de falsos ojos o cabezas suelen ser métodos efectivos a la hora de enfrentar a un depredador. En algunos casos, estos animales se valen de dos tácticas de defensa por si la primera de éstas falla. Un ejemplo de este modo de actuar lo constituyen el camuflaje y la emisión de olores fuertes, comenta Bert Brunet en Australian Insects-A Natural History.

Los insectos y el mimetismo

Ciertas especies de insectos suelen exhibir colores que son interpretados como señales de advertencia. Estos colores, generalmente rojo, anaranjado y amarillo, y rodeados de bandas con tonos negros o blancos, se aprecian normalmente en insectos de hábitos diurnos. Sus depredadores, después de tener experiencias desagradables, aprenden a evitarlos, añade Brunet.

Los insectos también imitan a objetos naturales, como por ejemplo la corteza de árboles y sus hojas, semillas, vainas, espinas, tallos secos, hojas de césped y ramas pequeñas. Esta forma de ocultarse es generalmente empleada por los insectos que están más expuestos en la naturaleza, complementa el autor.

Clases de mimetismo

P. Gullan y P. Cranston en The Insects-An Outline of Entomology, hacen esta clasificación:

  • Mimetismo batesiano: es un sistema de mimetismo por el cual una especie de sabor agradable obtiene protección contra la depredación imitando a una especie de sabor desagradable.
  • Mimetismo mülleriano: se caracteriza por ser un sistema de mimetismo en el cual dos o más especies de sabor desagradable que se parecen entre sí obtienen protección contra depredadores.
  • Mimetismo wasmaniano: se da en el caso de que un insecto de otra especie sea aceptado en una colonia de insectos debido a su apariencia semejante. Esta integración puede darse por medio de la imitación de las señales utilizadas por el insecto anfitrión, como por ejemplo feromonas o señales táctiles.

El rol de las alas como elementos de defensa

Las alas son muy importantes para los insectos, comenta Brunet. Por medio de estas estructuras pueden, entre otras cosas, volar y escapar de posibles depredadores. Pero además, las diferentes formas, colores y posiciones que éstas pueden adoptar les sirven de camuflaje y defensa.

Muchos insectos utilizan los colores de sus alas como camuflaje y para asustar a sus potenciales atacantes. Por ejemplo, el saltamontes y la polilla suelen estar bien camuflados mientras están descansando, pero ante la presencia de un potencial depredador emitirán colores brillantes desde sus alas si es que éste los molesta.

Las mariposas también utilizan mecanismos para pasar desapercibidas. Sus alas suelen ser muy coloridas por lo que se confunden fácilmente con el lugar que las rodea cuando los animales están en reposo. Algunos ejemplares de la familia Nymphalidae acostumbran a inclinar sus alas hacia el depredador. De esta forma dan una apariencia de tamaño más pequeño y se confunden más fácilmente con el ambiente debido a que se reduce el tamaño de la sombra que proyectan.

Asimismo, estos insectos y muchas polillas suelen desplegar sus alas posteriores de tal forma que aparentan tener en el centro de éstas un punto de color oscuro que se asemeja a los ojos de los vertebrados. De esta forma, un posible depredador podría sentirse desorientado y el insecto tendría tiempo para escapar.

Otros mecanismos de protección

El mencionado autor describe en su obra otros insectos y sus mecanismos para evitar ser comidos por sus depredadores. Estos son algunos ejemplos:

Los caballitos del diablo evitan a los depredadores manteniéndose quietos, pero si esta táctica falla revolotean y desaparecen rápidamente.

Las termitas basan su mayor protección en el nido. Éste presenta forma de lápida y es construido en un eje norte-sur para compensar la exposición al sol. Los trabajos de reparación los realizan durante la estación húmeda ya que el suelo se encuentra más maleable.

Los áfidos tienen la facultad de reproducirse en gran cantidad en corto tiempo, al punto tal que en un solo árbol pueden desarrollarse millones de estos insectos. Las hormigas les ofrecen cierta protección contra depredadores acompañándolos ya que son atraídas por el líquido dulce que éstos emanan.

Muchos neurópteros depositan sus huevos en los tallos de las plantas, algunos milímetros arriba del sustrato. De esta forma disuaden a las hormigas de recogerlos. Además, los tallos suelen estar cubiertos de una sustancia pegajosa que hace difícil el desplazamiento.

Algunas especies de escarabajos basan su defensa en sus olores y fluidos corporales desagradables. Por ejemplo, los escarabajos bombarderos pueden rociar el ambiente con gases nocivos. Otros escarabajos producen sustancias químicas de mal gusto dentro de sus cuerpos y un tercer grupo se caracteriza por poseer glándulas que producen olores fétidos.

Las moscas se defienden por medio de su gran estado de alerta, vista y poder de vuelo. Además, sus huevos, que son depositados en grandes cantidades, eclosionan rápidamente. Las pupas suelen estar bajo tierra.

Camuflaje en el desierto

Según Ken y Rod Preston Mafham en The Natural World of Bugs and Insects, muchos de los insectos que habitan los desiertos africanos poseen sabor agradable para sus depredadores y por lo tanto deben emplear mecanismos que sean eficientes para su protección. Muchos saltamontes son capaces de imitar las formas y colores de las piedras. Otros utilizan las rocas cubiertas de líquenes como elementos de mimetismo o se mezclan con el color del suelo. La polilla Schinia masoni suele posarse arriba de las flores de Rudbeckia bicolor. Este insecto se acomoda de tal forma que sus extremidades delanteras de color amarillo coinciden con las zonas del mismo color de la flor y sus alas rojizas concuerdan con el centro floral de similar color.