Decía Sócrates: “Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros”. A decir verdad, el cartel de los jóvenes, no ha variado mucho desde entonces. No obstante, es algo biológico y necesario, es innato en el ser humano mostrarse en rebeldía frente a sus mayores, es sinónimo de libertad y Miguel Trillo experimenta esa liberación cuando conecta con ellos.

Los comienzos de Miguel Trillo

Miguel trillo nace en 1953 en Jimena de la Frontera (Cádiz). Obtuvo la Licenciatura en Filología, otorgada por la Universidad de Madrid, y del mismo modo se licenció en Imagen. Profesor de lengua castellana, su capacidad de conectar con los jóvenes es extraordinaria. Prueba de ello son los comentarios de sus antiguos alumnos que circulan por la red, es difícil encontrar alguna nota que no considere su enseñanza de forma muy positiva.

Por otro lado, volviendo a su faceta más artística, el nacimiento de Miguel trillo coincidía con el rock and roll. Quizá por ello, ese apego a la música de consumo y a su indivisible estética. Por ello, quizá, esa inclinación a capturar su evolución y retenerla para que pueda ser contemplada. Sin embargo sus comienzos, allá por la década de los 70, estuvieron marcados por el surrealismo y la fotografía fantástica. Sería más tarde cuando le llegaría la atracción por documentar lo que estaba ocurriendo en el mundo de las tendencias estéticas juveniles y en el de la música: “hice de la música un instrumento para conquistar la libertad en la vida, en mí, a través de la fotografía.”

La movida madrileña

Progresivamente, en los primeros años de la transición española y envuelto en el ambiente de los primeros conciertos de lo que se haría llamar La Movida madrileña, Trillo empezaría a retratar a sus actores: Alaska, Eduardo Benavente, Cadena Perpetua... Pero pronto su cámara viró e hizo protagonista al público que frecuentaba estos conciertos. Lugares como Rock-Ola o la plaza de la sala Morasol servían de habitad natural a un público mucho más interesante, cambiante y efervescente que las propias estrellas de la música.

Los años ochenta trajeron consigo la creación del mítico fanzine “Rockcocó” en el que Trillo participaría como editor y en el que se podía leer la máxima: “Imágenes del Pop Rock Madrileño”. En las décadas siguientes se produce una transnacionalización de su fotografía. El gaditano se desplaza a otros continentes como el asiático y el americano. Otros lugares, otros jóvenes, pero la misma actitud, el mismo espíritu, la misma esencia.

Sus exposiciones han tenido lugar en numerosos espacios como el Círculo de Bellas Artes de Madrid, la Sala de Exposiciones Canal de Isabel II o el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, en el que expuso ‘Identidades’.

August Sander, Diane Arbus y Larry Clark

Sus influencias van desde los retratos neorrealistas de August Sander de Weimar hasta la fotografía de celebridades, prostitutas, enanos y personas desnudas de la estadounidense Diane Arbus. Otro artista admirado por Miguel Trillo es Larry Clark. Controvertido fotógrafo y director de cine, dirigió la polémica película ‘Kid’ en la que los jóvenes protagonistas se movían, al igual que en su fotografía, en un contexto repleto de peligros, drogas, sexo y violencia.

Cultura popular

Tribus urbanas como los Punks, rockers, heavies, mods, raperos, lolitas, cyber raver pueblan los territorios urbanos; algunas en peligro de extinción y otras nuevas que van surgiendo, todas han posado para el objetivo de Trillo. Legado antropológico imprescindible de la cultura popular española.